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Martes, 13 de octubre de 2026
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A los 93, Ellen Burstyn sigue yendo al gimnasio: qué se puede aprender de su rutina (y qué no conviene copiar tal cual)

La actriz pasea a su perro, entrena fuerza con un preparador físico y concurre al gimnasio, pero arrastra fracturas y artritis. Especialistas consultados explican por qué caminar no alcanza y cómo adaptar el trabajo de resistencia a los adultos mayores.

Por Javier AquinoDeportes · · hace 21 d
A los 93, Ellen Burstyn sigue yendo al gimnasio: qué se puede aprender de su rutina (y qué no conviene copiar tal cual)

Les cuento de entrada lo que importa: Ellen Burstyn, a sus 93, no se limita a dar una vuelta a la manzana. La actriz camina casi todos los días, va al gimnasio y entrena con un preparador físico. "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido", resumió ella misma, con esa mezcla de sencillez y firmeza que la caracteriza. La foto, sin embargo, tiene letra chica: la ganadora del Oscar tuvo dos fracturas de muñeca, usa una férula en una mano y convive con artritis. O sea, su rutina es una inspiración, no una receta para copiar y pegar.

Por qué caminar no es lo mismo que hacer fuerza

Acá va una distinción útil, que a veces se pierde: caminar y trabajar la fuerza no hacen el mismo trabajo en el cuerpo. Caminar mueve las piernas, acelera el pulso y suma kilómetros a la semana, pero no entrena los músculos que sostienen la estabilidad ni los que permiten levantarse de una silla sin ayuda. Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva y responsable del Programa de Medicina del Estilo de Vida de Cleveland Clinic, lo dijo con claridad: fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede ayudar a que los adultos mayores sufran menos caídas. Traducido: subir a un colectivo, levantarse del sillón o esquivar un cordón mojado dependen, en gran parte, de la fuerza, no del paso.

Quien tenga fracturas previas, dolores que no se van, enfermedades crónicas o problemas de equilibrio no debería empezar un plan de fuerza por su cuenta. La consulta médica o con un kinesiólogo no es un trámite: es lo que permite ajustar cargas, rangos de movimiento y apoyos antes de meter la pata, literalmente.

El circuito corto que propone un entrenador

El entrenador Álvaro Puche sugiere sumar a las caminatas un circuito breve de resistencia. La idea es simple: tres o cuatro minutos, tres veces por semana, con cuatro movimientos clave. Lo detallo:

  • Pararse desde una silla sin ayudarse con las manos, para trabajar cuádriceps y glúteos.
  • Elevar los talones parado, con buen apoyo, para fortalecer gemelos y tobillos.
  • Remo con banda elástica, sentado o de pie, para la espalda y la postura.
  • Flexiones inclinadas contra un apoyo alto, estable y que no resbale, para pecho y brazos.

La ejecución manda. La altura del asiento, la tensión de la banda, el recorrido del movimiento y la cantidad de repeticiones se adaptan a quien está del otro lado. La velocidad y el número de series vienen después; primero, la técnica y la seguridad. Si algo duele, se para. Si algo no se puede, se reemplaza. Así de simple, y así de serio.

“Fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que los adultos mayores sufran menos caídas.”Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva (Cleveland Clinic)

Lo que la rutina de Burstyn dice fuera del gimnasio

Hay un dato que me gusta y quiero subrayar: Burstyn cambió sus hábitos cerca de los 40. Desde entonces mantiene una alimentación vegetariana y dejó el alcohol y el cigarrillo. Sigue trabajando, lee, recibe gente en su casa y va a conciertos. El movimiento es una pieza más de esa vida, no la vedette. Me parece la parte más honesta del asunto: a los 93 no se llega solo con series y repeticiones, sino con una trama cotidiana que incluye vínculos, lecturas y salidas. El gimnasio ayuda; la compañía, también.

Dato histórico del club, como me gusta cerrar: Burstyn lleva más de seis décadas trabajando de manera ininterrumpida en cine, teatro y televisión, y sigue activa sin detenerse. Para la próxima fecha, mi pronóstico es terrenal: si su rutina le permite sostener el ritmo a los 93, la mejor recomendación para quienes tenemos bastante menos es empezar por una consulta médica, sumar caminatas y abrir la puerta del gimnasio con un profesional al lado. El resto, va llegando.

JA

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