Adiós a Chiche Gelblung: el periodista que se negaba a dejar de trabajar aunque el cuerpo le pidiera pausa
A los 82 años y después de más de medio siglo frente a un micrófono y una cámara, Samuel "Chiche" Gelblung murió en un sanatorio de Palermo. Sus colegas, amigos y el público que lo vio durante décadas lo despidieron en la AMIA y en el cementerio de La Tablada.
Me enteré de la noticia el miércoles a la mañana, mientras revisaba el teléfono y veía cómo se multiplicaban los mensajes en grupos de colegas que todavía estamos shockeados por la partida de Chiche, y la verdad es que todavía me cuesta hacerme a la idea de que ya no vamos a escucharlo más en la radio ni a verlo en la pantalla, porque este hombre, Samuel "Chiche" Gelblung, fallecido el miércoles 9 de septiembre de 2026 a las siete y media de la mañana en un sanatorio del barrio de Palermo, tenía una capacidad muy particular para instalarse en la rutina de la gente y para transformarse, con el paso de los años, en una especie de compañía diaria de miles de argentinos que lo adoptaron sin pedirle permiso y que ahora sienten que se fue un pedazo de su propia historia, lo cual es mucho decir para alguien que durante más de cincuenta años recorrió pasillos de redacciones, estudios de televisión y cabinas de radio con un estilo directo y un temperamento que nunca dejó indiferente a nadie, ni a sus admiradores ni a sus críticos.
Lo que más me llama la atención, y creo que también les llama la atención a quienes lo conocieron y a quienes simplemente lo siguieron durante décadas, es que Chiche se fue trabajando hasta último momento, porque su familia confirmó que el martes había ingresado al sanatorio de Palermo por un cuadro respiratorio, que era nada menos que la cuarta internación que atravesaba durante el año 2026, y que a pesar de ese panorama tan complicado él mantuvo su actividad hasta el lunes, apenas un día antes de su muerte, cuando condujo su programa de radio como si nada, como si el cuerpo le debiera una explicación y no al revés, en una actitud que a mí me parece de esas que definen a una persona mucho más que cualquier currículum o cualquier placa de reconocimiento.
Una despedida con salmos y figuras del espectáculo
El velatorio se realizó en una de las salas de la AMIA, en la Ciudad de Buenos Aires, donde se acercó muchísima gente a despedirlo, y tras la lectura de los salmos a cargo del Gran Rabino de la AMIA, Eliahu Hamra, el cortejo partió hacia el cementerio de La Tablada, mientras entre los presentes se mezclaban colegas del periodismo, amigos de toda la vida y figuras del espectáculo que habían compartido cámara o escenario con él a lo largo de las décadas, como Graciela Alfano, que al salir del velatorio resumió el sentimiento general con una frase que duele por lo que dice y por lo que calla: "Me hubiera gustado tener una última charla".
Un hombre que se animó a hablar de la muerte
En abril de 2024, Gelblung había participado de un ciclo de entrevistas en profundidad donde se corrió del personaje frontal que todos conocíamos para hablar de su historia personal, de episodios duros de su infancia y de su relación con la muerte, un tema que lo atravesaba desde lejos y desde cerca, y en ese ciclo había confesado algo que me parece clave para entender quién era este señor: "Tuve que pedir ayuda a un psicoanalista para entender y aceptar la muerte", había dicho entonces, como admitiendo que debajo de la chapa del periodista duro y punzante había un hombre que también le tenía miedo a ciertas cosas y que se sentaba en un consultorio a tratar de ordenarse la cabeza igual que cualquier hijo de vecino.
En junio de este año, después de una de sus altas médicas, Chiche había resumido su filosofía de vida en una frase breve pero que a mí me suena a declaración de principios y que creo que vamos a recordar mucho tiempo: "Todo bien por suerte, mañana ya empiezo", dijo, como si cada recuperación fuera para él una invitación a volver al aire, a sentarse frente al micrófono, a formular otra pregunta incómoda y a seguir haciendo lo que sabía hacer, que era preguntar, preguntar y preguntar, aunque a veces las respuestas no le gustaran a nadie, incluido probablemente a él mismo.
Lo que dejó Chiche en la gente
- Una trayectoria de más de cincuenta años en la prensa gráfica, la radio y la televisión argentina, con un estilo directo y reconocible que lo volvió una de las figuras más identificadas del periodismo nacional.
- Una presencia cotidiana en la vida de miles de argentinos que lo adoptaron como parte de su rutina y que hoy sienten que se fue un pedazo de su propia historia.
- La imagen de un profesional que trabajó hasta el lunes previo a su muerte, con la cuarta internación del año todavía fresca, como muestra de una vocación que no se apagaba con los partes médicos.
- Una reflexión pública sobre la muerte y la necesidad de pedir ayuda profesional para aprender a transitarla, compartida en un ciclo de entrevistas en profundidad en 2024.
- El recuerdo de sus colegas, amigos y figuras del espectáculo, que se acercaron a despedirlo en la AMIA y en el cementerio de La Tablada, donde muchos coincidieron en destacar la persona por encima del personaje.
A la salida del cementerio, escuché a un señor mayor que murmuraba, mientras se acomodaba el saco y buscaba sus anteojos, algo que me parece que resume lo que muchísima gente siente en este momento y que a mí me dejó pensando un buen rato, así que lo comparto tal cual lo dijo porque creo que vale la pena: "Pobre Chiche, se fue como vivía, sin darle bola a nadie". Descansá en paz.
Te puede interesar
