Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Adiós a la Oveja: se fue el percusionista que le dio ritmo a cuatro décadas de cumbia santafesina

Ricardo Stec murió a los 66 años y dejó su huella en cinco discos de Los Palmeras, además de un recorrido largo por distintos conjuntos del género. Lo recuerdan quienes compartieron escenarios con él y, sobre todo, quienes bailaron al son de sus tumbadoras.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 38 d
Adiós a la Oveja: se fue el percusionista que le dio ritmo a cuatro décadas de cumbia santafesina

Lo vi por primera vez en una foto vieja, en blanco y negro, tocando las tumbadoras con esa sonrisa de quien sabe que la música es un trabajo serio pero también una alegría, y me quedó dando vueltas la imagen de un tipo que durante cuatro décadas sostuvo desde atrás el ritmo de la cumbia santafesina sin pedir nunca que la cámara lo encuadre a él: Ricardo "Oveja" Stec murió el 2 de septiembre a los 66 años y, aunque su nombre no es el primero que aparece en las marquesinas, su huella está pegada a la historia grande de un género que en Argentina se baila con los mismos acordes desde hace más de medio siglo.

Una vida entre colectivos y tumbadoras

Porque la de Stec fue, hasta donde uno puede reconstruirla, una de esas vidas dobles que parecen imposibles y sin embargo se sostienen con naturalidad: durante años trabajó como chofer de colectivos y, al mismo tiempo, mantuvo una agenda de ensayos, fiestas y giras que lo llevó por escenarios de toda la región, dos trabajos que no se contradicen entre sí sino que se completan, como me dijo una vez un colega del rubro cuando le conté la historia, porque "el que sabe manejar un bondi también sabe llevar una banda":

“Quedan su alegría, su música, las anécdotas y el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerlo.”Los del Bohío, en su despedida en redes sociales

El paso por Los Palmeras, en plena consolidación

El tramo más conocido de su recorrido es el que lo tuvo sentado en la batería de Los Palmeras entre 1988 y 1992, justo en el momento en que el grupo fundado por Rubén "Cacho" Deicas y Marcos Camino empezaba a transformarse en ese motor de bailantas que hoy sigue sonando en cada pueblo del Litoral: en esos cuatro años Stec participó de cinco álbumes del grupo, una lista que vale la pena repasar porque son discos que muchos lectores todavía tienen en la memoria pegados a las fiestas de casamiento o a los primeros asados del verano: "Loquito por ti" (1988), "Sus amigos" (1989), "Rumor de cumbia" (1990), "Chiquita pero buena" (1990) y "Boquita azucarada" (1991), y basta con mencionar cualquiera de esos títulos para que se venga a la cabeza algún estribillo coreado a los gritos, ese "baila, baila, baila" o ese "que se prenda la fiesta" que acompañaron tantas noches de los argentinos.

  • "Loquito por ti" (1988)
  • "Sus amigos" (1989)
  • "Rumor de cumbia" (1990)
  • "Chiquita pero buena" (1990)
  • "Boquita azucarada" (1991)

Antes y después, el recorrido por el género

Antes de Los Palmeras y también después de esa etapa, Stec pasó por un puñado de conjuntos que dan cuenta de la diversidad de la cumbia santafesina y del modo en que los músicos del género van rotando de un proyecto a otro a lo largo de los años, tejiendo una red de colaboraciones que es, en buena medida, la razón por la que el estilo suena tan parejo de una ciudad a otra: Yuli y Los Girasoles, Los Crisoles, Los Libres, Los Lamas, Los Súper de Santa Fe, RMG y, sobre todo, Los del Bohío, con quienes grabó "Los preferidos del ritmo caliente", un título que leído en frío parece exagerado pero que, si uno se pone a escucharlo, le entra justo.

La despedida de los que lo vieron de cerca

Los mensajes que circularon en las últimas horas dicen mucho del lugar que Stec ocupaba entre sus compañeros, porque no son palabras de cartón ni frases hechas sino el tipo de despedida que se le dedica a alguien con quien se compartieron años de ruta y de escenario: Los Palmeras, en sus redes, escribieron que "hoy nos toca despedir a otro de nuestros históricos miembros", agradecieron "por tantos momentos compartidos y toda tu música" y cerraron con un "que en paz descanses querido amigo" que suena a la fórmula de siempre pero que, cuando uno conoce la trayectoria del homenajeado, se carga de un peso distinto; Los del Bohío, por su parte, dejaron una frase que me parece la mejor síntesis de lo que fue la Oveja: "hoy se va un pedazo de aquella historia", y agregan que quedan "su alegría, su música, las anécdotas", que es exactamente lo que queda cuando se va un músico así, lo que no se puede archivar pero se transmite de boca en boca en cada baile.

A la salida del primer boliche donde sonaron sus discos me crucé con un veterano baterista que me dijo algo que me parece justo cerrar acá, casi como un epitafio improvisado al costado de la ruta: "los que tocamos desde atrás sabemos que sin nosotros no suena nada, y por eso no nos quejamos, y por eso cuando se va uno de los nuestros se nota en seguida", y la verdad es que tenía razón, porque la Oveja se fue y ya se nota.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

Te puede interesar