Adiós al Negro González Oro, la voz que eligió bajarse del micrófono antes de que el silencio lo alcanzara
Tenía 74 años y hacía cuatro que se había retirado de la radio argentina. Repasamos su despedida profesional, la decisión de soltar el micrófono y el único Martín Fierro que le dieron, que no fue en competencia sino por la calle del reconocimiento de los colegas.
Lo escuché por primera vez en un viaje en colectivo, cuando todavía no entendía bien por qué mi vieja lo dejaba puesto mientras hacía las cosas de la casa, y me parece que esa imagen sirve para empezar a despedirlo: Oscar El Negro González Oro murió este 25 de septiembre en Punta del Este, Uruguay, a los 74 años, y lo que se apagó no es una figura del espectáculo sino una de esas voces que muchas familias argentinas tuvieron de fondo durante décadas, como un ruido querido que siempre estaba ahí, aún cuando uno no le prestara demasiada atención.
El periodista y conductor estaba radicado desde hacía años en el balneario uruguayo, y la noticia de su fallecimiento llegó en una fecha que a esta altura ya suena a ironía: en marzo de 2021 él mismo había decidido dejar la radio de todos los días después de más de tres décadas frente al micrófono, una decisión muy poco habitual en un medio donde la costumbre es estirar la despedida hasta que la audiencia lo termina sacando a uno a empujones.
Por qué se fue cuando todavía podía quedarse
Cuando anunció su retiro, González Oro fue bastante claro y bastante humano al mismo tiempo: dijo que quería tener más tiempo para su familia, que no estaba dispuesto a competir con su propio pasado profesional y que la pérdida de personas cercanas lo había empujado a poner las cuentas en orden. También contó, sin vueltas, que las exigencias del ritmo diario le habían robado momentos que ya no iba a recuperar con Agustín y Pablo, sus dos hijos.
- Más de 30 años ininterrumpidos al frente de programas de radio en Argentina.
- Una decisión de retiro tomada en marzo de 2021, cuando todavía estaba en plenitud.
- Una radicación ya firme en Punta del Este, Uruguay, donde finalmente se produjo el fallecimiento.
- Una decisión explicada en clave familiar y no laboral: pidió tiempo para sus hijos.
El Martín Fierro que no ganó y el que igual lo fue a buscar
Lo que mucha gente no sabe, o lo sabe a medias, es que González Oro nunca había levantado un Martín Fierro en competencia a lo largo de toda su carrera, un dato que en la radiofonía argentina pesa como pesa, porque el premio de APTRA funciona como una suerte de termómetro del reconocimiento de los propios colegas. Sin embargo, en la ceremonia de 2022 realizada en el Golden Center de Parque Norte, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas decidió entregarle un homenaje especial, y esa fue la primera y única distinción que la entidad le otorgó a lo largo de toda su trayectoria.
Según contó después Luis Ventura, presidente de APTRA, la idea fue suya y la logística también: González Oro había desistido de ir, pero Ventura lo convenció de viajar desde Uruguay a Buenos Aires para recibirlo en persona, en lo que terminó siendo una de sus últimas grandes apariciones públicas. En el escenario, El Negro levantó una placa, citó un texto de Jorge Luis Borges y, fiel a su estilo, repartió el crédito con quienes habían trabajado a su lado, porque esa era otra de sus marcas, esa generosidad de levantar el teléfono y mencionar a todos por nombre.
“Esto lo soñé.”Oscar González Oro, durante el homenaje de APTRA en los Martín Fierro de Radio 2022
En su discurso mencionó a sus hijos, a su histórica locutora Valeria Mirabella y a varios colegas con los que había compartido el aire y la vida, como Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Lalo Mir. También se acordó especialmente de Daniel Hadad, con quien había trabajado durante 14 años seguidos, y que para él fue mucho más que un patrón: fue la plataforma que le permitió convertirse en la voz que tantos argentinos tenían sintonizada mientras cocinaban, manejaban o discutían con alguien en la mesa.
Me queda dando vueltas una imagen que escuché a la salida del Gold Center aquella noche del 2022, cuando alguien en la vereda le dijo a otro, mientras se acomodaba el saco: al final se lo dieron porque no podían no dárselo. Y la frase, dicho sea de paso, le hubiera encantado al propio Negro, que siempre dijo que prefería que lo recordaran por cómo trataba a la gente antes que por cualquier trofeo guardado en un placard.
