Alerta en el Pacífico: el próximo Niño podría romper todos los records y complicar al Litoral argentino
La NOAA elevó al 75% la probabilidad de que el fenómeno 2026-2027 supere los 2,5 grados en el océano y se convierta en el más intenso desde 1950. En el NEA y el Litoral ya se preparan para meses de lluvias por encima de lo normal.
Eliana me escribe casi todos los lunes desde Posadas para contarme cómo sigue el río Paraná a la altura de su casa. La semana pasada, en vez del parte habitual, me mandó un audio de cuarenta segundos con una sola idea: el agua está subiendo antes de tiempo y ella no recuerda un septiembre así. Lo que Eliana todavía no sabe, y yo tampoco sabía hasta hace unos días, es que lo que tiene adelante su provincia y buena parte del norte argentino podría ser un capítulo fuera de serie dentro de un fenómeno que, según los especialistas norteamericanos, amenaza con romper todos los récords desde que se llevan mediciones sistemáticas del comportamiento del Pacífico ecuatorial.
Voy a tratar de explicar lo que está pasando sin convertirlo en una clase de oceanografía, porque creo que vale la pena entenderlo: cuando hablamos de El Niño, en realidad estamos hablando del calentamiento anormal de una franja enorme de océano en el Pacífico ecuatorial, y ese calentamiento, que parece algo lejano y abstracto, termina reescribiendo el mapa de lluvias y de inundaciones en buena parte del planeta, incluida la Argentina.
Un número que asusta y una suba en pocas semanas
El Centro de Predicción Climática de la NOAA, que es el organismo que monitorea este tipo de eventos desde Estados Unidos, acaba de actualizar su informe y la novedad es densa. Hace un mes la chance de que el Niño 2026-2027 fuera el más intenso desde 1950 se ubicaba en el 69%; hoy ese porcentaje trepó al 75%. Seis puntos en apenas cuatro semanas pueden sonar a poco, pero en el lenguaje de los climatólogos significan que el Pacífico se está calentando más rápido de lo previsto y que los modelos están empezando a coincidir en un escenario que hasta hace poco parecía extremo.
El indicador que más miran los técnicos se llama RONI, el Índice Oceánico Relativo de El Niño. Lo importante del RONI, y vale la pena subrayarlo, es que no se limita a medir la temperatura de la superficie del mar, como hacía el viejo índice ONI que durante décadas apareció en los partes meteorológicos, sino que además corrige esa cifra para descontarle el calentamiento global de fondo que ya sufren los océanos tropicales. Es decir: cuando el RONI dice que la anomalía es grande, es porque es grande de verdad, más allá del recalentamiento general que el planeta viene arrastrando.
Según la NOAA, existe un 75% de probabilidades de que ese RONI supere los 2,5 grados entre octubre y diciembre de este año. Para dimensionar el número alcanza con mirar hacia atrás: los cuatro episodios considerados "muy fuertes" desde 1950 se movieron entre los 2,0 y los 2,4 grados, y el récord seguía siendo el de 1982-1983, con 2,4 grados. Cruzar el umbral de los 2,5 grados implicaría, literalmente, un caso sin antecedentes en los registros.
Lo que se viene para el NEA y el Litoral
Para la Argentina, este escenario no es una curiosidad científica: es un problema concreto que ya empezó a discutirse en las centrales hidroeléctricas y en los servicios meteorológicos del interior. María Alejandra Cristanchi, jefa del sector de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá, lo dijo con una frase que a mí me quedó dando vueltas: "El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte".
En la misma línea se expresó el meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, que al ser consultado por la duración del evento arriesgó una estimación y sostuvo que el fenómeno "posiblemente perdure hasta el otoño de 2027", es decir, que no sería un susto de un par de meses sino un proceso largo, con varios pulsos de lluvias intensas y posibles crecidas del Paraná y del Uruguay.
Los mapas estacionales que circulan entre los técnicos del Servicio Meteorológico Nacional y de la NOAA marcan, para noviembre, excesos de más de 30 milímetros sobre el noreste del país y el este de Entre Ríos; y para diciembre, anomalías superiores a los 50 milímetros en Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba, con el noroeste argentino en el orden de los 20 a 50 milímetros por encima de lo habitual. Son promedios, pero también son señales de alerta.
“El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte.”María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá
