Apnea del sueño: la variante silenciosa que golpea a mujeres cansadas e insomnes
Ronquidos tenues, dolor de cabeza al despertar y somnolencia diurna pueden esconder un trastorno respiratorio subdiagnosticado en mujeres, advierten especialistas. El embarazo y la menopausia elevan el riesgo y los estudios domiciliarios no siempre lo detectan.
El puente San Ignacio de Loyola, que une Argentina con Paraguay, amaneció con tránsito normal este martes y la cotización del guaraní se mantiene en torno a los 1.580 pesos por cada diez mil guaraníes en las casas de cambio fronterizas. Mientras del otro lado del río, en la ciudad de Pilar, el movimiento de pasajeros arrancó temprano y sin contratiempos, en Buenos Aires un equipo de especialistas advirtió que la apnea obstructiva del sueño puede pasar inadvertida en mujeres que llegan a la consulta con cansancio crónico, insomnio o cefaleas matutinas, sin los ronquidos fuertes que suelen asociarse al trastorno.
Una enfermedad con rostro femenino y pocas señales visibles
Despertares reiterados durante la noche, levantarse con malestar y arrastrar somnolencia diurna no son caprichos del cuerpo: pueden ser manifestaciones de apnea obstructiva del sueño, un cuadro que en las mujeres suele disfrazarse de estrés, menopausia o simple insomnio. La particularidad es que la ausencia de ronquidos intensos no descarta el trastorno, lo que vuelve más difícil su detección en la práctica clínica.
El cansancio durante el día, el dolor de cabeza al despertar, la dificultad para iniciar o sostener el sueño y los cambios de ánimo se confunden con frecuencia con otros padecimientos. Una revisión reciente estima que hasta el 75 por ciento de las mujeres afectadas podría carecer de diagnóstico, mientras que hasta un 40 por ciento no presenta los síntomas más reconocibles, como los ronquidos fuertes o el ahogo nocturno.
- Cansancio diurno persistente y dolor de cabeza matinal.
- Dificultad para iniciar o mantener el sueño, con despertares frecuentes.
- Cambios de ánimo que se atribuyen a estrés o menopausia.
- Somnolencia y problemas de concentración durante la jornada.
- Ausencia de ronquidos fuertes, que retrasa la sospecha clínica.
Cuestionarios y estudios domiciliarios pueden no alcanzar
La evaluación inicial suele apoyarse en cuestionarios que cruzan edad, peso, presión arterial y contorno del cuello para estimar el riesgo. Sin embargo, esos instrumentos tienden a identificar menos casos entre mujeres. Las pruebas domiciliarias, además, pueden registrar de manera incompleta ciertas alteraciones respiratorias, incluidas las que se concentran en la fase REM del sueño, cuando el cuerpo se relaja por completo.
Por eso, si el malestar continúa, un resultado inicial sin alteraciones no alcanza para descartar apnea. El médico puede indicar una polisomnografía en un centro especializado, donde se monitorean la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos corporales y las distintas fases del descanso.
El mecanismo es conocido: durante el sueño, la garganta reduce o bloquea en forma repetida el paso del aire, el oxígeno baja y el organismo responde con microdespertares que rara vez se recuerdan. El trastorno se asocia con hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, lo que obliga a considerarlo dentro de una evaluación clínica completa.
El embarazo y la menopausia son dos momentos clave. Durante la gestación puede aparecer apnea o agravarse un cuadro previo, por lo que el seguimiento debe coordinarse entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño. La CPAP, el dispositivo que mantiene abierta la vía respiratoria mediante presión de aire, suele ser la herramienta indicada, y cualquier procedimiento quirúrgico programado debe contemplar esta información. La recomendación es clara: persistir en el consultorio hasta obtener respuestas, porque la apnea silenciosa existe y tiene consecuencias serias si queda sin tratamiento.
En guaraní, los médicos del Hospital Regional de Pilar suelen recordar a sus pacientes una frase que bien aplica a este cuadro: 'oñeñói hína, ndaha'éi ndéve', algo así como 'algo te está hablando, no lo ignores'. Del otro lado del puente, en Foz de Iguazú, los centros de medicina del sueño también registran un aumento de consultas femeninas con estos síntomas, lo que confirma que el problema cruza fronteras y exige atención médica sin demoras.
