Boca dio el primer paso en la Intercontinental y ahora espera una mano desde Estados Unidos
El xeneize venció 88-78 a Beijing Royal Fighters en su debut absoluto en la Copa Intercontinental de la FIBA, con 17 puntos de Cáffaro y Lema, y quedó a un resultado de sellar su boleto a semifinales.
Arrancó y ganó. Boca se sacó de encima la mochila del debut y festejó en su primera presentación en la Copa Intercontinental de la FIBA: fue 88-78 frente a Beijing Royal Fighters, en un partido que se definió con el goleo de Francisco Cáffaro y Leonardo Lema, que terminaron con 17 puntos cada uno. No fue un trámite, pero tampoco un sufrimiento. Fue un paso firme, de los que sirven para empezar a armar la historia en un torneo nuevo para el club.
A los 40: doble doble de Cáffaro y compañía
Cáffaro redondeó una de esas planillas que en el básquet argentino siempre hay que destacar: 17 tantos y 10 rebotes, doble doble incluido. Lema lo escoltó con los mismos 17 y le metió nueve rebotes. Entre los dos sostuvieron al equipo en los dos aros y le dieron al xeneize ese aire de seguridad que hace falta cuando se juega lejos de casa. El resto del plantel acompañó desde el perímetro y desde la defensa, y eso fue lo que terminó de inclinar la balanza.
Hay que decirlo con todas las letras: este Boca nunca había jugado la Intercontinental. Es la primera vez que el club se sube a este escenario. Ganar el debut no es un dato menor: es plantar bandera. Y eso, para una institución con la historia de Boca, vale doble.
A los 28: la diferencia de diez, una cuenta que puede salvar
El Grupo B tiene solo tres equipos y entrega dos lugares a semifinales. Es decir: hay que terminar entre los dos primeros. Boca arrancó ganando y, además, se quedó con una diferencia favorable de diez puntos. ¿Por qué importa? Porque si los tres equipos terminan igualados en récord, la clasificación se define por diferencia de gol, así, dicho en términos futboleros para que se entienda. Esos diez tantos viajaron de Hong Kong al papel y ya forman parte de la calculadora.
A las 8.30 del miércoles: la final que Boca mira desde el banco
El xeneize no vuelve a jugar hasta el jueves 24 a las 8.30. Pero antes, el miércoles 23 también a las 8.30, Beijing Royal Fighters se mide con el selectivo de la NBA G League. El escenario ideal para Boca es claro: si gana el combinado estadounidense, hay boleto a semifinales, sin importar lo que pase después. Así de simple.
La cuenta no termina ahí. Si el equipo chino se impone el miércoles, la definición se aplazará. Y entonces habrá que mirar el cruce del jueves: si Boca cae frente al selectivo de la G League, habrá triple empate y la clasificación se resolverá por diferencia de puntos. Por eso esos diez de ventaja no son un souvenir, son un seguro parcial. Cada triple a favor cuenta, cada doble errado suma tensión.
A las 8.30 del jueves: el escollo final
El rival del cierre será el selectivo de la NBA G League, que llega como subcampeón en las dos ediciones anteriores de la Intercontinental. Viene con pergaminos, con jugadores que están peleando por un lugar en la NBA y con un rodaje enorme en este tipo de certámenes. Para Boca será el examen más exigente del grupo. Pero primero, como dije, hay que esperar la ayuda desde afuera. Y después, salir a ganarlo.
Cierre de autor: el dato histórico y la próxima fecha
El dato histórico: Boca jamás había participado de una Copa Intercontinental de la FIBA. Esta es la primera incursión, y el primer triunfo. Ya queda en el archivo del club, sin importar lo que pase más adelante. Eso nadie se lo saca. El pronóstico para la próxima fecha, por el carácter del rival y por el peso del nombre: partido cerrado, con el selectivo de la G League corriendo de atrás en el marcador durante varios pasajes. Si Boca aguanta la primera mitad, puede ganar por seis u ocho puntos, suficiente para meterse entre los cuatro mejores. La ilusión está viva, y por ahora, el escenario está de su lado.
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