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Martes, 13 de octubre de 2026
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Borrarle la memoria a Juliette: la trastienda de la temporada 3 de "Silo" según su showrunner

Graham Yost, creador de la distopía de Apple TV+, detalla por qué la heroína de Rebecca Ferguson perdió sus recuerdos, cómo reescribieron a los villanos y qué dijo Hugh Howey, el autor de los libros, sobre los cambios.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 40 d
Borrarle la memoria a Juliette: la trastienda de la temporada 3 de "Silo" según su showrunner

Lo confieso de entrada: cuando terminé el último capítulo de la tercera temporada de "Silo" me quedé un rato largo con el control remoto en la mano, mirando la pantalla en negro, tratando de entender por qué la serie se había animado a borrar la memoria de su protagonista. No era una queja, era genuina curiosidad. Y la respuesta, según me quedó claro después de interiorizarme con el material que rodea a esta distopía de ciencia ficción disponible en Apple TV+, la tiene Graham Yost, el showrunner que conduce las riendas creativas de la propuesta desde sus inicios.

La idea, me atrevo a resumirla en criollo, fue tan simple como perturbadora. El equipo de guionistas arrancó de un personaje que ya existía en los libros de Hugh Howey: Daniel, un tipo que despierta de la criosuspensión convencido de llamarse Troy y sin la menor idea de quién es en realidad. "El control de la memoria es una parte fundamental de este proyecto", dijo Yost. "Sabemos que en el Silo 18 prácticamente borraron los recuerdos de todos hace 140 años". A partir de ahí, la maquinaria creativa hizo el resto.

La lógica que nadie vio venir

La pregunta que se hicieron los guionistas fue casi un juego de ingenio: si Juliette Nichols, interpretada por Rebecca Ferguson, regresaba al silo después de todo lo que había hecho en las temporadas anteriores, ¿qué podían hacer las autoridades con ella? Matarla era una opción, pero había un problema. "¿Y si no pueden matarla porque es demasiado popular?", razonaron. Ahí se encendió la mecha de la trama central de esta entrega: alguien demasiado querido para ser ejecutado y demasiado peligroso como para dejarlo recordar.

Y como dato de color que me parece clave para entender la operación: la tercera temporada cubre el segundo libro de la trilogía de Howey, y en ese volumen Juliette no aparece hasta el final. Eso obligó al equipo a construirle una historia propia desde cero. Yost, además, se dio el gusto de sumar un personaje nuevo al universo: la hermana de Daniel, una aviadora naval que regresa de una misión sin poder acordarse de nada de lo que vivió. Dos pérdidas de memoria, dos personajes centrales, un mismo eje temático.

Howey, los fans y el permiso para reescribir

Sé que muchos lectores de los libros de Howey vienen protestando en redes desde que arrancó la serie, y la crítica más repetida es siempre la misma: que se alejaron demasiado del material original. Lo interesante es que el propio autor no opina igual. Howey arrancó publicando su primera historia en Amazon y se crio, como se dice hoy, en la cultura del fanfic, ese ecosistema donde reinterpretar lo ajeno no es una herejía sino casi un deber. "Para él, todo esto consiste en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de esta historia", resumió Yost.

Villanos con posibilidad de redención

Hay otra decisión de la tercera temporada que a mí, personalmente, me reconcilió con varios personajes que venía detestando desde el primer capítulo: la humanidad inesperada de los antagonistas. Bernard y Sims, que en las temporadas anteriores funcionaban como esa sombra pesada que uno associate con el poder que aplasta, en esta entrega quedan expuestos a una revelación demoledora: el Silo Uno puede destruirlos en cualquier momento. "Las personas pueden redimirse", afirma Yost sin rodeos. "Incluso las personas que han hecho cosas malas, en muchos casos, no sabían que eran los malos". Esa línea, me parece, condensa toda la filosofía moral que recorre la serie de punta a punta.

Y voy cerrando como me gusta cerrar estas notas, con una frase que parece escuchada a la salida del bar después del capítulo final, esa conversación que uno tiene con amigos que también vienen de maratonear la serie: en "Silo" nadie es del todo bueno ni del todo malo, y a veces lo más cruel que pueden hacerte no es matarte, sino dejarte sin tus propios recuerdos. Esa es, en definitiva, la herida que la tercera temporada le abre al espectador y que, por lo que cuenta su showrunner, llegó para quedarse.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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