Casero y Alacrán vuelven a las tablas con una oda a los remiendos analógicos
Cha Cha Cha 3.0, subtitulada Innovando para atrás, recalará en el teatro Gran Rivadavia el 31 de octubre y en el Astengo de Rosario el 6 de noviembre. La dupla promete humor sobre la vida cotidiana, la tecnología y los oficios de siempre.
Lo vi en la fila del Gran Rivadavia a una señora que le decía al marido, mientras revisaba la fecha en la entrada: «Mirá, Alfredo vuelve al barrio». Y la verdad es que esa sensación de regreso, de puesta en marcha, fue la que atravesó toda la conferencia que Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó dieron para anunciar su reencuentro teatral con Cha Cha Cha 3.0, bajo el subtítulo Innovando para atrás, una propuesta que, según contaron ellos mismos, se propone recorrer con humor el vínculo —muchas veces desopilante, a veces entrañable— entre la tecnología y las maneras más analógicas que tenemos de resolver los problemas de cada día.
La dupla ya tiene dos paradas confirmadas: el viernes 31 de octubre en el teatro Gran Rivadavia, en el barrio porteño de Vélez Sarsfield, y el jueves 6 de noviembre en el teatro Astengo de Rosario, en la provincia de Santa Fe. La convocatoria la difundieron con un video breve que ambos compartieron en sus cuentas de redes y que funcionó como una suerte de adelanto informal de lo que viene, porque lo que viene, vale aclarar, todavía está en pleno proceso de cocción.
El Doctor Vaporeso y un universo de mecanismos
«Todavía lo está armando Alfredo», reconoció Samsó cuando le preguntaron por el estado del texto, y la frase dejó entrever algo que para mí resume buena parte de lo que significa esta dupla: la comodidad de dos artistas que llevan más de tres décadas trabajando juntos y que se permiten el lujo de ir armando la cosa sobre la marcha, con esa confianza que solo da haber compartido etapas familiares, nacimientos de hijos, de nietos y miles de tardes de escenario. En ese recorrido, el Doctor Vaporeso —ese personaje de inventos improbables y explicaciones desbordadas que es una de las firmas de Casero— ocupará un lugar central, rodeado de un universo de mecanismos, piezas y soluciones caseras que prometen hacer ruido en el escenario.
Lo que me interesa destacar, y lo aclararon ellos en el texto de presentación, es que Innovando para atrás no es una idealización nostálgica de otras épocas ni una denuncia contra los teléfonos inteligentes: el punto de partida es más terrenal, más de taller y de cocina, porque lo que se proponen es recuperar esas situaciones que los cambios tecnológicos van dejando a un costado —las demoras, las equivocaciones, el contacto cara a cara con el otro— y convertirlas en material cómico. Esa idea, además, conecta directamente con el humor que Casero viene cultivando desde hace décadas, el del ciclo televisivo que marcó a toda una generación y que todavía resuena en la memoria de quienes lo vieron en vivo y en directo.
Un reencuentro después del verano
«Me encanta actuar con Alfredo», dijo Samsó, y detrás de esa frase se adivina una historia que comenzó en 1989, cuando ambos empezaron a trabajar juntos, y que pasó por etapas tan distintas como el café previo a un ensayo, una llamada inesperada o un encuentro para tomar té de arroz en el Barrio Chino, tal como contó el propio Samsó al reconstruir cómo se volvió a armar esta sociedad. La charla, según sus propias palabras, nació de un llamado de Casero que después se tradujo en una reunión cara a cara y, finalmente, en la decisión de volver a subirse juntos a un escenario después de la frustración del verano.
Es que las presentaciones que habían previsto para la temporada de Mar del Plata quedaron suspendidas, una decisión que en su momento generó ruido entre los seguidores de la dupla. Tras aquella interrupción, Samsó no se quedó quieto: siguió trabajando en distintas localidades de la Costa Atlántica junto a Alfredo Silva, sumando funciones y manteniendo el oficio a pleno, mientras esperaba el momento indicado para retomar el proyecto con Casero. Ahora, con las dos fechas confirmadas, ese momento parece haber llegado, aunque —insisto— con la prudencia de quien sabe que el texto todavía se está escribiendo y que, como ellos mismos admiten, lo que se viene se va a ir definiendo con el correr de los ensayos.
“Todavía lo está armando Alfredo.”Rodolfo Alacrán Samsó
A la salida, mientras la gente empezaba a dispersarse por la vereda y algunos se quedaban comentando entre ellos, escuché a un hombre de unos cincuenta años que le decía a su acompañante: «Yo a Casero lo vi mil veces y cada vez me hace reír distinto, por eso vuelvo». Y creo que esa frase resume, mejor que cualquier otra cosa que yo pueda escribir acá, lo que está pasando con Cha Cha Cha 3.0: no se trata solamente de un regreso ni de una temporada nueva, sino de la confirmación de que la dupla sigue encontrando motivos para subirse a un escenario y convidarnos, en frases largas y con la calma de los que saben, un poco de ese humor que se nutre de la vida cotidiana y de los pequeños desastres que todos, alguna vez, terminamos arreglando con cinta adhesiva y un destornillador.
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