Casper, el fantasma que volvió en forma de serie: RTVE reconstruye la persecución del ladrón que nadie podía atrapar
Rodolfo Sancho y Roberto Álamo encabezan una miniserie de tres capítulos que recorre tres décadas de robos a bancos, y narcotráfico, basada en la obsesión real de un inspector que no quiso soltar el caso ni siquiera cuando la justicia lo dejaba en libertad.
A mí me lo contó una señora en la confitería de la esquina, mientras esperaba el café con leche, que había leído en el diario que por fin alguien se animaba a contar la historia del tipo al que le decían Cásper y que durante años fue una sombra en los diarios españoles. Y razón no le faltaba: arranqué a leer, llamé a un par de contactos, y la conclusión es que la nueva miniserie que tiene en marcha Radio Televisión Española es de esas que enganchan antes de empezar. La ficción policial basada en hechos reales, en este país y en el nuestro, siempre tiene un público fiel.
La serie se llama Casper y promete convertirse en uno de los lanzamientos fuertes del calendario de thriller ibérico. Son tres capítulos de setenta minutos cada uno, pensados para maratonear un domingo de lluvia, y cuenta la historia del inspector que dedicó años de su carrera a seguirle los pasos a Ángel Suárez Flores, conocido en los bajos fondos como Cásper y señalado como el líder criminal más esquivo de España entre fines de los años noventa y comienzos del siglo actual. Todo un récord de paciencia el de este policía.
Un fantasma de carne y hueso
Porque lo más llamativo del personaje real, y lo que la serie intenta reflejar, es que no estamos hablando de un ladrón de guante blanco de una sola noche, sino de alguien que durante tres décadas mantuvo en jaque a bancos, coleccionistas de arte y hasta a redes de narcotráfico. La organización comandada por Suárez Flores pasó de grandes asaltos a sucursales bancarias al robo de obras de arte en domicilios privados, y terminó mezclándose con operaciones de narcos que, paradojas del destino, terminaron siendo la llave para su caída.
Lo que más me llamó la atención, y supongo que a cualquier lector de entre cuarenta y sesenta años también, es la parte más humana del caso: en varias ocasiones la justicia lo dejó en libertad pese a los cargos acumulados. Y sin embargo, había un inspector que no soltaba la causa. Esa obsesión, esa terquedad casi de novela, es la columna vertebral de la ficción. Es el motor de una historia en la que uno se imagina al policía volviendo a abrir carpetas a la madrugada, mientras en su casa lo esperan con la paciencia gastada.
El elenco que se pone en la piel de la pesquisa
- Rodolfo Sancho como el inspector Losada, el hombre que no aflojó.
- Roberto Álamo en la piel de Cásper, el cerebro de la banda.
- Adriana Torrebejarano como la inspectora Sara Román, la otra mirada del equipo.
- Alain Hernández como Sapo, el colaborador directo del protagonista criminal.
- Cristina Alcázar como Elvira Marcos, la jefa de la unidad policial que tendrá que aguantar los humores de todos.
El rodaje ya empezó en Madrid y va a recorrer buena parte de la geografía española: Murcia, Yecla, Cartagena y las islas Canarias forman parte de una hoja de ruta pensada para reproducir con precisión los escenarios reales donde operó la banda, desde sucursales bancarias hasta mansiones, depósitos, puertos y puntos de despliegue policial. La producción busca ambientar el cambio de siglo, ese momento en el que España dejaba atrás los ochenta y se asomaba a un nuevo milenio, en cada uno de esos paisajes.
Entre los episodios documentados que la serie se propone recrear dentro de la narrativa policial se menciona el asalto al Banco Popular de Yecla por 18 millones de euros y el robo de 19 cuadros en la residencia de la empresaria Esther Koplowitz, dos golpes que en su momento llenaron páginas de diarios y que ahora vuelven como material de ficción. Y aunque hay veces que uno piensa que la realidad ya parece guión, acá lo que se intenta es exactamente lo contrario: usar el material periodístico para devolverle a la pantalla ese ritmo clásico de thriller policial de antes, con pesquisas largas, escuchas, soplones y finales con sorpresita.
“Porque uno se imagina al inspector volviendo a abrir la carpeta a las tres de la mañana, renegando en silencio contra el tipo que se le volvía a escapar, como quien no se resigna a perder un partido.”Belén Giménez
Saliendo del cine, una chica con la remera de un festival me dijo al oído una frase que se me quedó dando vueltas, mientras se acomodaba los auriculares y se perdía entre la gente: “Los fantasmas, cuando vuelven, vuelven para quedarse”. Y no pude evitar pensar que tenía razón. Casper, el verdadero, ya lleva tiempo guardado en un expediente. Ahora le toca a la serie devolverlo al aire para que vuelva a hablar el que antes no podía hablar.
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