Chicas, himnos y un campamento: cómo "La llamada" convirtió la fe en un musical adolescente
La ópera prima de Los Javis llegó al cine después de agotar funciones en un teatro de Madrid y terminó en los Goya con cinco candidaturas. Un recorrido por una historia que mezcla reguetón, apariciones divinas y monjas que cantan Presuntos Implicados.
Tengo que confesar algo: la primera vez que escuché hablar de "La llamada" fue por una chica que volvía del cine con los ojos brillantes y una frase que se me quedó pegada durante años: "Es como si te cantaran lo que te pasa". Esa chica tenía razón, y ahora, repasando la película que Los Javis -el dúo que forman Javier Calvo y Javier Ambrossi- llevaron a la gran pantalla en 2017, vuelvo a entender por qué esa sensación sigue intacta: porque la película habla, casi sin darte cuenta, de las preguntas que todos nos hicimos alguna vez en un verano, a los quince, cuando todavía no sabíamos quiénes éramos.
La historia arranca en el campamento cristiano La Brújula, en plena sierra de Segovia, donde dos adolescentes de un grupo llamado Suma Latina llegan con la ilusión de grabar su primer tema de reguetón sin que las monjas se enteren. María y Susana, interpretadas por Macarena García y Anna Castillo, son la clase de chicas que cualquier padre miraría con una ceja levantada: inquietas, parlanchinas, decididas a pasarla bien aunque el reglamento del campamento diga otra cosa. Lo que ninguna de las dos imagina es que el verano les va a cambiar la vida.
Dios aparece (y no como uno esperaba)
Lo que empieza como una travesura adolescente se transforma cuando María empieza a tener visiones. Y acá viene uno de los grandes hallazgos del film: las apariciones no son un recurso solemne ni solemne-cursi, sino una excusa para que la protagonista se haga preguntas enormes con una liviandad que desarma. ¿Qué hago con lo que siento? ¿Por qué me atrae lo que me atrae? ¿Por qué este lugar, que se supone que me contiene, me queda chico? El musical, porque de eso se trata, va respondiendo a esos interrogantes con canciones, coreografías y bastante humor, que es la forma que Los Javis encontraron para hablar de diversidad sexual y de mandatos familiares sin sonar a clase de catequesis.
Porque la película no se queda en las chicas. A su alrededor, las hermanas del campamento también están lidiando con lo suyo. La hermana Milagros, a quien Belén Cuesta le pone el cuerpo y la voz, tiene esos momentos en los que se saca el hábito, se mira al espejo y se canta un tema de Presentos Implicados como si fuera una confesión. Es uno de los mejores hallazgos del elenco: una mujer de fe que no renunció a sus pasiones, sino que las escondió debajo de la ropa religiosa y que, de a poco, las va dejando salir. La hermana Bernarda, en cambio, es la que encarna el rigor, la regla, la orden. Gracia Olayo le da una humanidad inesperada: también ella tiene contradicciones, también ella duda, aunque le cueste admitirlo.
“Llámame y voy, llámame.”María, en uno de los momentos musicales de la película
Del Teatro Lara a los Goya, sin escalas
Antes de ser película, "La llamada" fue una obra chica que Calvo y Ambrossi escribieron casi sin pensarlo. El plan original era simple: ocho funciones en el Teatro Lara de Madrid, en 2013, para probar suerte. Pero el boca a boca hizo el resto, las localidades se agotaron y lo que iba a ser un experimento terminó convirtiéndose en un fenómeno. Esa es, me parece, la mejor postal de lo que estaba pasando: dos jóvenes que apostaban por un musical de bajo presupuesto sobre monjas y adolescentes, y un público que, de a uno, fue llenando la sala hasta que no quedó butaca vacía. Cuando la propuesta llegó al cine, cuatro años más tarde, lo hizo con una troupe ya consolidada y con un Goya en el bolsillo: el de mejor canción original para "Llámame", compuesta por Leiva.
- Macarena García como María, la protagonista que empieza a ver apariciones divinas.
- Anna Castillo como Susana, su amiga del grupo Suma Latina, en pleno despertar.
- Belén Cuesta como la hermana Milagros, la monja que canta Presuntos Implicados frente al espejo.
- Gracia Olayo como la hermana Bernarda, el peso de la regla y la fe más rígida.
- Leiva, autor de "Llámame", la canción que se llevó el Goya.
Las cinco candidaturas a los premios Goya de 2018 -incluyendo mejor dirección novel y mejor canción original- terminaron de confirmar algo que el público del Lara ya sabía: que esta historia, con su mezcla de comedia ligera y preguntas profundas, tenía algo para decir. ¿Qué te interesa más de esta propuesta: la música, el humor o sus personajes? Yo, si me dejás elegir, me quedo con el momento exacto en que una de las protagonistas entiende que lo que siente no es un castigo, sino una respuesta. Y eso, para una película que arranca con chicas queriendo hacer reguetón en un campamento, es mucho.
