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Martes, 13 de octubre de 2026
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Cinco rincones del planeta donde la gente corre con el reloj a favor: qué hacen distinto y por qué importa acá

Un cardiólogo argentino revisó las comunidades más longevas del mundo y detectó un patrón común: fe, movimiento cotidiano, comida sin industriales y un motivo para levantarse cada mañana. La genética, dice, explica apenas una cuarta parte.

Por Darío BogadoFrontera y Clorinda · · hace 37 d
Cinco rincones del planeta donde la gente corre con el reloj a favor: qué hacen distinto y por qué importa acá

El reloj no se detiene, pero en algunos puntos del mapa parece correr más despacio. Hay lugares donde es habitual cruzarse con vecinos de noventa años que siguen bailando, cultivando la huerta o subiendo una loma empinada sin pensarlo dos veces. El médico cardiólogo Jorge Tartaglione se propuso recorrer cinco de esas zonas y buscar el hilo invisible que las une. Lo que encontró no depende de laboratorios ni de cuentas bancarias abultadas: depende de cómo se come, cómo se camina y para qué se levanta una persona cada mañana.

El primer punto de la lista está en California. Se trata de Loma Linda, una comunidad donde la mayoría profesa una fe activa. Tartaglione le atribuye a esa pertenencia religiosa una diferencia de hasta diez años en la expectativa de vida respecto del promedio estadounidense. La oración, los vínculos comunitarios y la contención que ofrece la congregación funcionan como un escudo cotidiano contra el estrés y la soledad.

Fruta tropical, lomas griegas y huerta italiana

El segundo destino es Costa Rica. Allí el menú se arma con frutas tropicales recién caídas del árbol y el ritmo de vida lleva otra velocidad. El cardiólogo subraya que muchos costarricenses superan los ochenta años sin grandes esfuerzos, en un país que no figura entre los más ricos del continente.

Después aparece Icaria, una isla griega con subidas y bajadas pronunciadas. La geografía no deja opción: para ir a la panadería, al mercado o a lo de un vecino hay que caminar. Esa actividad física constante, repartida a lo largo del día, reemplaza al gimnasio y se cuela en la rutina sin que nadie la registre como ejercicio.

La cuarta parada es Cerdeña, en Italia. El secreto, según Tartaglione, está en la mesa: lo que se consume es lo que la tierra ofrece, lo que el sol madura, lo que se cosecha y se cocina sin envoltorios ni conservantes. Una definición casi poética para referirse a los alimentos frescos y dejar afuera a los ultraprocesados que dominan las góndolas de las grandes ciudades.

Okinawa y la pregunta clave: para qué levantarse

El quinto y último lugar es Okinawa, la isla japonesa que durante décadas fue referencia mundial de la longevidad. Allí el concepto que ordena la vida es el de propósito diario, una idea simple: cada mañana hay un motivo para levantarse. No hace falta que sea enorme, alcanza con tomar un café con un amigo, caminar unas cuadras o sacar el perro. Lo importante es que la jornada tenga un sentido, por pequeño que parezca.

Tartaglione fue tajante con un dato que suele olvidarse: la genética define apenas el 25 por ciento de cuánto vivimos. El 75 por ciento restante queda en manos de cada persona. Y agregó que quienes hoy tienen entre 55 y 56 años tienen chances concretas de sumar entre 20 y 25 años más sin enfermedades, siempre que adopten estos hábitos a tiempo.

“Lo que sale de la tierra, lo que le da el sol, lo que se pudre. Eso es lo que hay que volver a poner en la mesa.”Jorge Tartaglione, cardiólogo

El patrón que se repite en los cinco lugares

  • Fe o pertenencia a una comunidad que sostiene y acompaña en el día a día.
  • Actividad física integrada a la rutina, sin necesidad de ir a un gimnasio.
  • Alimentación basada en productos frescos, locales y sin ultraprocesados.
  • Vínculos sociales activos y frecuentes con vecinos y familia.
  • Un propósito diario que justifique levantarse cada mañana con ganas.

Ninguno de estos hábitos exige recursos extraordinarios ni condiciones excepcionales. Por eso la pregunta que deja abierta el cardiólogo no es retórica: cuál de estos cinco puntos resulta más fácil de incorporar a la propia rutina. Porque si la ciencia le da a cada persona las llaves del 75 por ciento de su longevidad, ignorar ese dato empieza a parecerse a un lujo que el cuerpo, tarde o temprano, pasa la factura.

DB
Darío BogadoFrontera y Clorinda

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