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Martes, 13 de octubre de 2026
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Clint Eastwood revisó su propia filmografía y eligió la película que, según él, mejor envejeció: el western que él mismo dirigió y protagonizó en 1976

A casi cincuenta años de su estreno, el actor repasa por qué "El fuera de la ley" sigue siendo la cinta que la gente más le recuerda en la calle y la que mejor resiste el paso del tiempo, con la mirada puesta en la Guerra Civil y en la decepción posterior a Vietnam.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 36 d
Clint Eastwood revisó su propia filmografía y eligió la película que, según él, mejor envejeció: el western que él mismo dirigió y protagonizó en 1976

Lo primero que me aclara un taxista de mediana edad, mientras me lleva por la avenida y reconoce mi credencial de prensa, es que él vio "El fuera de la ley" cuando tenía quince años y que todavía se acuerda del arranque, del hombre que pierde todo y se pone a caminar con el mundo en contra. Me lo dice antes de que yo le pregunte nada, y me parece la mejor manera de arrancar esta historia, porque la película de la que vamos a hablar es, justamente, la que la gente elige cuando se cruza con Clint Eastwood en la calle y le quiere decir algo.

El propio Eastwood, hoy con más de noventa años, repasó su filmografía en una charla con la revista Empire y confirmó que la película suya que más resuena entre el público sigue siendo "El fuera de la ley", el western que él dirigió y protaginizó en 1976, en pleno apogeo de su carrera como estrella del género. La frase del director es directa y casi sin adornos: "La volví a ver hace poco y todavía se mantiene muy bien."

Una historia de derrota, venganza y caminata

El film cuenta la historia de Josey Wales, un granjero del sur de Estados Unidos que pierde a su familia durante la Guerra Civil y, cuando termina la contienda, se transforma en un fugitivo al que las autoridades siguen buscando como si la guerra no hubiera concluido. Eastwood la dirigió, la protagonizó y la convirtió en un golpe doble: crítico y comercial, algo que en el Hollywood de mediados de los setenta no era tan habitual para un western.

Los números de aquella operación ayudan a dimensionar el fenómeno: la película costó alrededor de tres millones de dólares y, sólo en el mercado norteamericano, recaudó más de treinta y un millones. Una década después se intentó una secuela, aunque sin la participación de Eastwood y con escasa repercusión, lo que habla a las claras del peso específico que tenía el actor y director dentro del proyecto.

Por qué, según Eastwood, la película sigue vigente

  • Porque su estreno coincidió con el período posterior a la derrota de Estados Unidos en Vietnam, lo que le dio a la historia una dimensión alegórica que el propio director buscó de manera consciente.
  • Porque trata de "una de las más sangrientas e impactantes" guerras de la historia estadounidense, la Guerra Civil, que "enfrentó a estadounidenses contra estadounidenses", y de "un hombre decepcionado por eso", en palabras del propio Eastwood.
  • Porque "El fuera de la ley" fue "el primer guion que realmente me gustó", luego de una etapa en los spaghetti westerns que, según el director, "llamaron la atención y sin duda lo impulsaron", pero que tenían un estilo muy particular.
  • Porque el tono del relato generaba "la sensación de que cualquier cosa podía pasar", una tensión que Eastwood rescata como parte del ADN del film.
“La vi como una alegoría, pero trata tanto sobre la Guerra Civil, una de las más sangrientas e impactantes de la historia estadounidense porque enfrentó a estadounidenses contra estadounidenses. Trataba sobre un hombre decepcionado por eso.”Clint Eastwood, en declaraciones a la revista Empire

A esa mirada se suma la de un colega con peso propio. Morgan Freeman, que compartió cartel con Eastwood en "Sin perdón", eligió "El fuera de la ley" como la película del director que más le llega, y lo dijo sin medias tintas: "Me gustan todas las películas con Clint, pero 'El fuera de la ley' es la que no puedo dejar pasar."

A casi cincuenta años de su estreno, el film mantiene una presencia activa en el debate sobre el western clásico y vuelve a aparecer cada vez que se discute qué películas del género envejecen bien y cuáles quedaron atadas a su época. Y yo me quedo con la imagen del taxista que me lo cuenta mientras dobla en una esquina, porque, en el fondo, eso es lo que confirma Eastwood: que la película sigue viviéndose en la calle, en la memoria de gente que la vio una tarde y nunca más se olvidó del hombre que caminaba con el mundo en contra.

A la salida del cine, una señora que esperaba el colectivo me dice que ella la vio dos veces en el cine cuando era joven y que, si la pasan de nuevo, va a ir a verla otra vez. No me acuerdo de su cara, pero me acuerdo de esa frase, que es la mejor forma de cerrar esta nota.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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