Colapinto se metió en Q3 en Bakú, pero los frenos del Alpine lo dejaron con gusto a poco
El argentino largará noveno en el Gran Premio de Azerbaiyán tras la sanción a Sainz. Sufrió bloqueos en los frenos y una pérdida de potencia de la batería que complicaron su clasificación.
Diez. Ese fue el puesto que Franco Colapinto consiguió en la clasificación del Gran Premio de Azerbaiyán. Décimo, sí, pero con sabor agridulce. Largará noveno este domingo porque a Carlos Sainz le aplicaron seis puestos de penalización por no respetar banderas amarillas con su Williams. Un regalo inesperado que el piloto de Alpine intentará aprovechar desde las 8:00 de la mañana hora local, cuando se apague el semáforo en el circuito de Bakú.
42 minutos: la hora de la verdad
El acceso a la Q3 se le complicó más de la cuenta. El argentino debió armar una vuelta al límite en el sector del castillo para meterse entre los diez. Tomó riesgos, metió el coche donde había que meterlo y lo logró. Después llegó el reconocimiento del brasileño Pierre Gasly, su compañero en Alpine, que terminó séptimo en la sesión. Buenas noticias para el equipo de Enstone, que viene levantando cabeza en esta segunda parte de la temporada.
En la entrevista post clasificación, Colapinto fue autocrítico: la falta de succión en las rectas le costó entre cuatro y cinco décimas. Un detalle clave en un trazado donde las velocidades puntas marcan diferencias. Pero lo más preocupante fueron los frenos. No podía frenar con fuerza sin bloquear. Y cuando bloqueaba, los neumáticos se recalentaban y comprometían el resto de la curva.
- Frenos: bloqueos constantes y suba de temperatura en los neumáticos
- Batería: pérdida de potencia en plena clasificación
- Tren delantero: falta de succión que costó entre 4 y 5 décimas
- Estrategia: alternativa a evaluar con su ingeniero Stuart Barlow
- Posición de salida: noveno lugar tras la sanción a Sainz
Un circuito que no perdona
El circuito callejero de Bakú tiene 6,003 kilómetros de extensión. Es rápido, técnico y estrecho. Cualquier error se paga con un golpe contra el muro o, peor todavía, con un abandono. Para Colapinto, la clave estará en la primera curva después de la largada. Si gana posiciones ahí, puede soñar con el top ocho. Si las pierde, la carrera se le vuelve cuesta arriba desde el vamos.
Antes de bajarse del coche, dejó una frase que resume el momento del equipo: hay que revisar los datos con Barlow y ver qué estrategia conviene. No es casualidad. Alpine sabe que este domingo es una oportunidad para sumar puntos importantes en el campeonato de constructores. Cada unidad cuenta.
En lo que respecta al historial, Colapinto nunca corrió en Bakú en Fórmula 1. Será su primera vez en este trazado dentro de la categoría. En la Fórmula 2, en cambio, sí pasó por acá. No terminó en el podio en aquella oportunidad, pero conoce el asfalto y sabe dónde están los límites. Eso puede pesar en una carrera de 51 vueltas donde la gestión de neumáticos y la paciencia suelen definir el resultado final.
Mi pronóstico para la carrera: lo veo terminar entre el séptimo y el noveno puesto. Si los frenos responden, puede aspirar a más. Si no, se queda ahí, peleando con los Gasly, los Hulkenberg y los Tsunoda de la tabla media. Lo concreto es que partir noveno ya es un premio que esta mañana no tenía en el bolsillo. Ahora falta traducirlo en puntos. Mañana, desde Bakú, te cuento cómo le fue.
