Davidovich da el golpe en Shanghái: dejó afuera a Zverev y va por su primera corona de Masters 1000
El malagueño remontó un partido durísimo contra el alemán, número dos del mundo y campeón de Roland Garros y el US Open en la temporada. Ahora espera por Medvedev o Jódar en la final.
Arrancó perdiendo y terminó ganando. Alejandro Davidovich Fokina, 27 años, 26 del mundo, se sacó de encima a Alexander Zverev en las semifinales del Masters 1000 de Shanghái por 5-7, 6-4 y 6-3, en dos horas y dos minutos de tenis a cara de perro. Lo hizo con la cabeza firme, con el físico entero y con un tenis que en el tercer set ya no le dio respiro al campeón de Roland Garros y el US Open. Fue, simple y claro, el triunfo más grande del año para el malagueño.
Minuto a minuto: el primer set y el golpe que no lo tumbó
El primer parcial salió como pintaba: Zverev, segundo preclasificado, manejando los hilos desde el fondo, haciéndose dueño del peloteo y quebrando en el momento justo para cerrar 7-5. Davidovich no se cayó. Sostuvo el saque, no le regaló pelotas gratis y se fue al banco con la misma cara con la que había entrado a la cancha. Esa calma, en un chico que hasta hace poco se comía los partidos él solo, fue la señal de que algo había cambiado.
La remontada en el segundo set: el revés que rompió el partido
En el segundo set el guión se dio vuelta. Davidovich subió la línea de devolución, estiró los intercambios y le metió al alemán el desgaste que a Zverev más le cuesta bancar. La diferencia llegó en el décimo juego: un revés cruzado, pegado a la línea, le rompió el saque a Zverev y le dio el 6-4 para igualar el partido. Ahí, lo digo sin vueltas, se vio al Davidovich que todos esperamos: el que juega con el pecho caliente y la cabeza fría.
El set definitivo: 3-0 arriba y a liquidarlo
El tercer parcial fue un monólogo. El español quebró en el primer juego, volvió a quebrar enseguida y se plantó 3-0 con una autoridad que dejó mudo al estadio. Zverev intentó tirar experiencia, buscó el cuerpo a cuerpo, pero Davidovich ya estaba en modo cierre: primer saque, pelotas profundas y cero errores no forzados. El 6-3 final fue apenas el reflejo de lo que pasó adentro de la cancha.
- Segunda victoria de Davidovich sobre Zverev en el historial entre ambos.
- Aseguró su salto al Top 15 del ranking ATP.
- Es la segunda final de Masters 1000 en la carrera del malagueño, tras la de Montecarlo 2022.
- Espera al ganador de Medvedev vs. Jódar para definir el título del domingo.
El dato histórico me tira a un costado emotivo. Montecarlo 2022 fue su primera final de Masters 1000 y la perdió frente a Stefanos Tsitsipas en tres sets. Aquella vez era un pibe con un tenis brillante pero todavía verde. Hoy, tres años después, vuelve a la instancia decisiva de un Masters 1000 con más vuelo, más físico y, sobre todo, con la lección aprendida de que estas no se ganan, se pelean. Si el domingo le toca Medvedev, la final será a todo o nada. Si le toca Jódar, será la chance de cobrarse una cuenta pendiente con la historia. Mi pronóstico: lo veo firme, lo veo entero y lo veo levantando el trofeo. Pero, claro, en el tenis la cabeza manda y el cuerpo acompaña cuando puede. Lo que no cambia es la sensación: Davidovich ya no es sorpresa de nadie. Es candidato.
