Djokovic, a un paso de Federer: el trofeo 102 llegó en Pekín y con final interrumpida
El serbio se consagró en el ATP 500 chino tras el abandono de Alex de Miñaur, estiró su invicto en la capital y quedó a una corona de igualar al suizo en la lista histórica de la Era Abierta.
Novak Djokovic volvió a gritar campeón y esta vez lo hizo en un escenario que le sienta cómodo como ningún otro. El serbio se quedó con el ATP 500 de Pekín después de que el australiano Alex de Miñaur se retirara lesionado cuando el marcador ya lo favorecía por 7-6 (3) y 0-1. Así, el serbio llegó a los 102 títulos individuales en la Era Abierta y quedó a uno nada más de los 103 con los que Roger Federer cerró su carrera. Un escalón. Solo uno.
00:00 – El set que se decidió en el tiebreak
El primer parcial fue el único que se terminó de jugar. Djokovic lo ganó en el desempate por 7-6 (3), en un trámite parejo y de mucho peloteo desde el fondo. De Miñaur aguantó hasta donde pudo, pero cuando el serbio aceleró en los puntos claves, el aussie no encontró respuestas. Fue un parcial largo, de los que desgastan, y el físico empezó a pasar factura del otro lado de la red.
00:52 – Asistencia, venda y final terminado
Antes de comenzar el segundo set, De Miñaur recibió atención médica en la pierna izquierda y volvió a la cancha con la zona vendada. Jugó un game inicial que, increíblemente, se quedó por 0-1 a su favor. Pero la molestia lo traicionó y, después de aguantar unos minutos más, terminó hablando con el umpire y comunicando que no podía seguir. Partido terminado, trofeo para Djokovic y una imagen que dejó preocupado al circuito: el aussie terminó en silla de ruedas retirado de la cancha.
Lo curioso del asunto es que fue la segunda definición consecutiva del serbio que terminó antes de tiempo. En la semifinal, su rival había sido Daniil Medvedev, que fue descalificado por pegarle a una pelota que impactó contra un espectador cuando el partido estaba 7-5 y 5-3 para Djokovic. O sea: el serbio ni siquiera necesitó ganar los últimos games. Se sentó, esperó y se llevó el pase a la final.
- 102 títulos individuales en la Era Abierta: a uno de los 103 de Federer y a siete de los 109 de Connors, el líder histórico.
- 73 coronas sobre superficie dura, dos más que el suizo y una muestra más de su amor por el cemento.
- Siete consagraciones en Pekín, con seis anteriores en 2009, 2010, 2012, 2013, 2014 y 2015, más esta de 2025.
- 34 partidos ganados y ninguno perdido en la capital china, donde no jugaba desde hace 11 años.
- 21 temporadas seguidas con al menos un trofeo ATP en su palmarés, una constancia que asusta.
- 500 puntos para el ranking que lo acercan a las ATP Finals de Turín, donde quiere estar una vez más entre los ocho mejores.
A los 39 años, Djokovic volvió a saborear lo que no sentía desde noviembre de 2025: cortar la cinta de campeón. Y lo hizo en un país que lo recibió como local durante más de una década. Esta consagración no solo le permite meterle presión al fantasma de Federer, sino que también le da aire en la pelea por meterse en las ATP Finals de Turín, el cierre de temporada que reúne a los ocho mejores del año. Con 500 puntos sumados, la cuenta empieza a cerrar.
Próxima parada: Shanghái
El próximo desafío del serbio será el Masters 1000 de Shanghái, donde ya está anotado en el cuadro. Después de un título así, con el físico respondiendo y la confianza por las nubes, todo hace pensar que llega con chapa de candidato. La pregunta que me hago, y que seguramente también se hacen los rivales, es hasta dónde puede llegar este Djokovic versión 2025. A los 39, con 102 trofeos en la mochila y con el récord de Federer a la vista, cada partido que gana se siente un poco a hazaña y un poco a despedida gloriosa. Veremos cuánto le queda en el tanque. Lo que está claro es que, mientras juegue, hay que mirarlo.
