Duren le dijo que no a 190 millones y los Pistons se quedaron con la pelota en la mano
El pívot de Detroit rechazó la extensión que le ofreció la franquicia y ahora la pelota pasa al lado de la dirigencia. Sacramento Kings ya se anota en el radar y el 1 de octubre asoma como una fecha clave.
Empiezo por el final que cuenta: Jalen Duren le dijo que no a Detroit Pistons. La franquicia le puso en la mesa una extensión de cinco temporadas por unos 190 millones de dólares, a razón de 38 palos por año, y el pívot la mandó al rincón. Su gente contestó que con esos números no se va a ningún lado y que la cifra tiene que trepar por encima de los 200 millones. O sea, lo que en la NBA se conoce como contrato máximo.
Lo que muestra Duren, en blanco y negro
El pibe de 22 años viene de promediar 19,5 puntos y 10,5 rebotes por partido, ya tiene un Juego de las Estrellas en el currículum y fue elegido para el Tercer Quinteto All-NBA. Cuando un jugador acumula ese tipo de pergaminos a esa edad, la lógica indica que quiere cobrar como una estrella. Y si no se lo dan en casa, prueba en otro mostrador.
El plan B ya está sobre el escritorio. Duren puede aceptar la oferta cualificada de 9,3 millones para la temporada 2026-27 y quedar libre sin restricciones en el verano siguiente. Traducido: un año más en Detroit y después se abre el mercado para cualquiera con espacio en el salary cap.
La relación se enfrió y se nota
Porque la negociación no se negocia solo con números, también se negocia con gestos. Y acá los gestos hablan. Duren no se apareció en el minicampamento que armó en agosto Cade Cunningham, que es la cara del proyecto y el base franquicia. Tampoco dio señales de vida en la juntada privada que organizó Tom Gores, el dueño, el fin de semana del Día del Trabajo. Cuando el jugador se borra de los asados del patrón, algo está roto.
El dato histórico y lo que viene
El dato que no hay que perder de vista: Detroit viene de temporadas horribles, de esas donde se termina últimos y se reza por el pick uno del draft. Construir alrededor de Cunningham y Duren era la salida del pozo. Dejar ir al pívot sin recuperar nada sería retroceder varios casilleros justo cuando el equipo empezaba a asomar la cabeza.
Mi pronóstico para la próxima fecha, en este caso la fecha clave del 1 de octubre: Duren va a aceptar la oferta cualificada. No le conviene quemarse un año entero en una pulseada contractual cuando en doce meses puede negociar como agente libre y sacar el contrato máximo que busca. Los Pistons, mientras tanto, van a tener que empezar a llamar por teléfono a Sacramento y a cualquiera que tenga espacio salarial. Porque cuando un pibe de 22 años con doble-doble promedio te dice que no a 190 millones, el problema no es el dinero: es la confianza.
