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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El chequeo que no duele y que puede ahorrar varios disgustos

Sentirse bien no es certificado de nada. Una visita a tiempo con el médico de cabecera permite detectar a tiempo hipertensión, diabetes o marcadores de riesgo cardiovascular que suelen avanzar en silencio.

Por Yamila RiquelmeUniversidad y ciencia · · hace 1 h
El chequeo que no duele y que puede ahorrar varios disgustos

Vine a hacerme el control anual con la tranquilidad del que no tiene nada. Y casi me voy con un turno extra para el cardiólogo. Eso me dijo Santiago, un becario del área de prensa que justo se hizo el chequeo la semana pasada. Me lo contó como al pasar, mientras tomábamos un café, y me pareció la mejor manera de arrancar esta nota.

Porque esa es la cuestión: sentirse bien no significa que el cuerpo esté dando el ok. Hay condiciones que avanzan durante años sin dar señales y que, cuando aparecen, ya dejaron huella. La presión arterial alta es el ejemplo de la casa: uno puede tenerla elevada y no enterarse nunca, hasta que un día el médico la controla de rutina y le cambia los planes a cualquiera.

Qué se hace en una consulta preventiva

  • Peso, talla y presión arterial.
  • Frecuencia cardíaca y función respiratoria.
  • Revisión de ojos, oídos, piel y mucosas.
  • Análisis de sangre y orina según edad y antecedentes.
  • Actualización del calendario de vacunas.

En el consultorio, el equipo de atención primaria junta esos datos y, a partir de ahí, decide qué estudios pedir. No es lo mismo un análisis para alguien de 28 años sin antecedentes que para alguien de 50 con padres cardíacos. La indicación se cocina a fuego lento, paciente por paciente.

“El cuidado preventivo mira tres cosas: el historial médico, los antecedentes familiares y el estado actual. Con eso se arma un plan que es de cada uno.”Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah

Justamente los antecedentes familiares son los que suelen cambiar la frecuencia. Si hubo cáncer, diabetes o problemas cardíacos en la familia directa, los controles empiezan antes y se repiten más seguido. No es alarmarse, es ajustar el reloj con los datos que ya están sobre la mesa.

Cada cuánto toca controlarse

  • De 20 a 30 años, personas sanas: cada uno a tres años.
  • A partir de 40: controles anuales.
  • Entre 45 y 75: incorporar detección de cáncer colorrectal, por ejemplo con colonoscopia cada diez años.
  • De 50 a 59: chequeos anuales frecuente.
  • Embarazo: consultas prenatales regulares para detectar preeclampsia, diabetes gestacional, problemas de crecimiento fetal y otras complicaciones.

Los esquemas durante el embarazo existen porque las cosas pueden cambiar rápido. Preeclampsia, diabetes gestacional o restricciones en el crecimiento fetal no avisan con síntomas claros en la mayoría de los casos. Por eso las consultas son periódicas y están calendarizadas.

¿Y eso para qué sirve? Sirve para llegar a tiempo. Una hipertensión detectada en un chequeo se controla con dieta, ejercicio y, si hace falta, medicación. La misma hipertensión ignorada puede terminar en un infarto o un ACV. Detectar a tiempo es, literalmente, cambiar el final de la historia clínica.

YR
Yamila RiquelmeUniversidad y ciencia

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