El Coyote se cansó de perder y ahora va a juicio: lo nuevo de los Looney Tunes junto a Will Forte
La película supera los 90 minutos, mezcla dibujos con actores reales y pone al personaje animado en el centro de un reclamo legal que incluye a Forte como su inesperado aliado.
Te confieso algo antes de arrancar: cuando me senté a escribir sobre esta película todavía tenía en la cabeza la voz de un señor que se cruzó conmigo en la puerta del cine y me dijo, mientras se acomodaba el saco, «yo vengo por el Coyote, a ese lo quiero ver ganar aunque sea una vez». Esa frase me parece que resume bastante bien lo que pasa con Coyote vs. Acme, la nueva propuesta que mezcla a los Looney Tunes con actores reales y que tiene al personaje animado más empecinado de la historia del dibujo como protagonista absoluto, con Will Forte como su compañero de ruta en una historia que se parece bastante a un juicio y que se extiende por algo más de noventa minutos.
Una dupla dispareja que se entiende
Lo que más me llamó la atención es cómo funciona la sociedad entre el Coyote y el personaje que interpreta Forte. Son dos personajes que vienen de mundos distintos y que, sin embargo, terminan encontrándose en lo que les pasa. El Coyote arrastra una historia conocida: diseñar un plan, fracasar, diseñar otro plan, fracasar otra vez, y así hasta que el infinito diga basta. Forte, en tanto, aporta el lado más terrenal de la historia, ese que tiene códigos, papeles y, sobre todo, la idea de pelear por algo que parece perdido de antemano. La película toma esa dinámica de los cortos animados —el intento, el obstáculo, el golpe, la siguiente idea— y la estira durante toda una película, con la perseverancia como uno de los hilos conductores.
- La película supera los noventa minutos y combina animación con actores reales en una misma trama.
- La historia se organiza alrededor de una búsqueda de justicia con elementos del cine de juicios.
- El Coyote comparte el centro del relato con un personaje humano interpretado por Will Forte.
- El humor físico y las situaciones que desafían la física siguen siendo parte del repertorio.
- La propuesta retoma la convivencia entre dibujos animados y personas, algo ya visto en films como Space Jam y Looney Tunes: De nuevo en acción.
Cuando perder es parte del trabajo
A mí, lo que más me interesa de este Coyote es que el film no reniega de lo que fue durante décadas: un personaje al que le va mal y que, igual, vuelve a empezar. Eso ya estaba en los cortos originales, donde cada intento de atrapar al Correcaminos terminaba en un fiasco enorme y, sin embargo, aparecía la siguiente trampa como si nada hubiera pasado. Lo que hace este largo es tomar esa lógica y ponerla al servicio de un recorrido más grande, donde las caídas no son sólo un gag sino también el camino que va construyendo al protagonista y, sobre todo, su decisión de seguir adelante aunque todo esté en contra.
La convivencia entre dibujos animados y personas no es nueva en esta franquicia. Space Jam juntó a los Looney Tunes con Michael Jordan y Looney Tunes: De nuevo en acción fue por el mismo camino, con humanos en el centro del conflicto y los personajes animados aportando el caos y el humor. En esta oportunidad la fórmula se repite, pero con un giro: el Coyote no es un invitado en la trama de otro, sino el dueño de la historia, y el personaje de Forte es el que se suma a su mundo en lugar de llevar al Coyote al suyo. Esa pequeña diferencia le cambia el aire al asunto y lo deja más cerca del espectador que ya conoce al personaje desde chico.
Después de todo, lo que deja Coyote vs. Acme es una pregunta que vale la pena hacerse y que, si me permitís, te la dejo picando: ¿qué otro personaje de los Looney Tunes te gustaría ver como protagonista de una película así? Y te lo digo en serio, porque a la salida del cine, mientras esperaba el colectivo, una chica le preguntó algo parecido a su acompañante y la respuesta fue inmediata: «el Correcaminos, pero ahora que le gane él». Parece que no soy el único que quiere ver al Coyote festejar aunque sea una vez.
