Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

El flechazo de Tarantino con una película que casi nadie vio en los cines

Quentin Tarantino confiesa que fue cinco veces a ver «Fandango», la ópera prima de Kevin Reynolds que protagonizó Kevin Costner en 1985 y que apenas recaudó 91.000 dólares en su semana de estreno. La reivindicación de un film de culto que cambió la mirada del director.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 34 d
El flechazo de Tarantino con una película que casi nadie vio en los cines

A mí me pasó con esta historia cuando me la crucé leyendo la entrevista que Tarantino le dio a Vanity Fair: no podía creer que un tipo que después se llenó de gloria con sus propios guiones se hubiera obsesionado de esa manera con una película casi invisible para el público. Y lo mejor es que no se trataba de un clásico de Scorsese ni de un estreno resonante, sino de «Fandango», una comedia de 1985 dirigida por Kevin Reynolds y protagonizada por un Kevin Costner todavía muy joven, que en su semana de estreno apenas juntó 91.000 dólares en las boleterías estadounidenses y desapareció de la cartelera con la misma velocidad con la que había llegado.

De qué va «Fandango» y por qué quedó en el olvido

La historia sigue a un grupo de cinco amigos que, en el día de su graduación, en 1972, se mandan un viaje por carretera como despedida de esa etapa antes de que la vida adulta les caiga encima. Es una road movie con alma de comedia y con esa libertad que solo se tiene a los veinte años, filmada con una sensibilidad que, vista hoy, se nota fresca y honesta. El problema fue que casi nadie la vio: el boca a boca no alcanzó, la distribución fue mínima y el film se fue apagando hasta convertirse en eso que los cinéfilos llaman «película de culto», es decir, un título que sobrevive más por el cariño de unos pocos que por el respaldo del público masivo.

Lo más simpático del relato de Tarantino no es solo que defina a «Fandango» como una de las mejores óperas primas de la historia del cine, algo que ya es fuerte de por sí, sino el tono confesional con el que lo dice: «La vi cinco veces en el cine, ¡y solo estuvo en cartelera una semana!». O sea, se las ingenió para ir cinco veces en siete días a verla, lo que pinta de cuerpo entero al tipo de espectador fanático que después volcó toda esa devoción en su propio cine.

Costner, Reynolds y un esmoquin mugriento que se volvió cool

Tarantino no ahorró palabras para Kevin Costner. Dijo, textualmente: «La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él». Y fue más allá, porque contó cómo esa película lo marcó en lo más personal: «Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo». Cuando leí esa cita me acordé de esa frase que repiten los actores cuando reconocen a alguien que les cambió la mirada, y acá queda claro que Costner, antes de «Bailando con lobos» o «Campo de sueños», ya tenía ese magnetismo que el propio Tarantino supo ver antes que nadie.

También le dedicó palabras al director. En los años noventa, Tarantino llegó a decir que Reynolds iba a ser el Stanley Kubrick de su generación, una definición enorme que el tiempo no terminó de confirmar: Reynolds siguió trabajando con Costner en títulos enormes como «Robin Hood, príncipe de los ladrones» (1991) y «Waterworld» (1995), esta última atravesada por tensiones en el rodaje que después se calmaron, y más adelante ambos coincidieron en la miniserie «Hatfields & McCoys». Lo curioso es que ese compromiso con la miniserie fue lo que llevó a Costner a decir que no a un papel que después quedó en manos de otro actor en «Django desencadenado», otro guiño del destino que une a estos dos mundos.

  • Tarantino vio «Fandango» cinco veces en cines durante la única semana que estuvo en cartelera.
  • La película recaudó apenas 91.000 dólares en su estreno en Estados Unidos.
  • Kevin Reynolds la escribió y la dirigió; Kevin Costner fue el protagonista antes de saltar a la fama con «Bailando con lobos».
  • Reynolds dirigió luego a Costner en «Robin Hood, príncipe de los ladrones» (1991) y «Waterworld» (1995).
  • El compromiso de Costner con «Hatfields & McCoys» lo alejó de un papel que finalmente fue a parar a otro actor en «Django desencadenado».

Yo creo que esta historia deja una enseñanza linda para los que vamos al cine con regularidad: a veces las películas que más nos marcan no son las que ganan millones en su primer fin de semana, sino esas que aparecen de vez en cuando, casi de memoria, y que un director como Tarantino rescata con una frase y la vuelve a poner en conversación. «Fandango» ya tiene su lugar entre las películas de culto, y con el espaldarazo del director de «Pulp Fiction» probablemente varios lectores se animen a buscarla, aunque sea por curiosidad de ver qué tenía ese esmoquin mugriento que a Tarantino lo volvió loco. Como me dijo un compañero de la redacción al terminar de leer la nota: «a veces, las películas nos elijen a nosotros antes de que nosotros las elijamos a ellas».

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

Te puede interesar