El piso mínimo de grasa corporal que el cuerpo tolera antes de empezar a fallar
Especialistas en metabolismo y composición corporal advierten que reducir demasiado el tejido adiposo compromete músculos, huesos y ejes hormonales. La edad, el sexo y el método de medición cambian la lectura de un mismo cuerpo.
En los pasillos de los congresos de medicina deportiva, la conversación de los últimos meses reesló sobre una misma advertencia: el porcentaje de grasa corporal no es un trofeo que se baja a cualquier costo. Investigadores de universidades de Estados Unidos y del Reino Unido coincidieron en que llevar las reservas de tejido adiposo a niveles demasiado bajos puede deteriorar la masa muscular, debilitar los huesos y alterar el equilibrio hormonal, incluso en personas que entrenan con disciplina.
El número no cuenta toda la historia
El número no cuenta toda la historia
Un porcentaje aislado, obtenido en una balanza o en una consulta nutricional, no alcanza para describir la composición real de un cuerpo. La edad, el sexo y la distribución de la grasa pesan en esa lectura. Una persona con el mismo porcentaje puede tener un cuadro metabólico muy distinto según dónde se ubique el tejido adiposo: subcutáneo o rodeando los órganos. Además, cada herramienta mide diferente. La bioimpedancia varía con la hidratación; los pliegues cutáneos no relevan la grasa visceral; y solo la densitometría DEXA distingue entre tejido graso, masa magra y masa ósea, aunque requiere equipamiento especializado y suele ser costosa.
Sigamos la plata: el estudio que puso cifras a esa advertencia midió con DEXA a más de setecientos deportistas y registró pisos de 10 por ciento en hombres y de 16 por ciento en mujeres, lejos del 1 o 2 por ciento que suele repetirse cuando se habla de definición muscular. La investigación contó con la participación de Tamara Hew-Butler, investigadora de la Universidad Estatal de Wayne, y dejó en claro que bajar de esos umbrales no equivale a estar en forma.
Qué pasa cuando se cruza el umbral
Qué pasa cuando se cruza el umbral
- El cuerpo puede recurrir al músculo como fuente de energía y perder masa magra.
- La generación y la reparación de tejido óseo se ven perjudicadas, con impacto sobre la densidad de los huesos.
- En hombres, la testosterona puede caer junto con la energía y el rendimiento.
- En algunas deportistas aparecen irregularidades en el ciclo menstrual o ausencia de menstruación.
- Unas reservas demasiado bajas dificultan la respuesta del organismo ante infecciones graves.
“Una cantidad insuficiente de grasa puede alterar distintos órganos y sistemas. Cuando una restricción intensa de calorías reduce esas reservas, el cuerpo puede recurrir al músculo para obtener energía.”Jessica Maung, investigadora de enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan
Fredrik Karpe, profesor de medicina metabólica de la Universidad de Oxford, explicó además que el tejido adiposo no es un depósito pasivo: produce leptina, una hormona que informa al cerebro cuánta energía hay disponible. Cuando esa señal cae, el organismo prioriza funciones y relega otras para ahorrar recursos. Por eso el exceso también pesa en el balance, sobre todo cuando la grasa se acumula alrededor de los órganos: la grasa visceral favorece la liberación de sustancias que inflaman y comprometen el metabolismo.
El que ganó con el dato es el conocimiento: no existe un porcentaje de grasa adecuado para todo el mundo, y buscar récords de definición puede salir caro. El que perdió es el mito de que verse más marcado equivale sin más a estar mejor. La composición corporal se lee con contexto, con método y con criterio clínico.
