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Martes, 13 de octubre de 2026
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El servicio de la deuda familiar se lleva uno de cada cinco pesos de los ingresos y aprieta al consumo

Un informe de la consultora Eco Go, con datos del Banco Central a junio de 2026, muestra que las cuotas de créditos consumen el 20% de los ingresos totales de los hogares, la mora se quintuplicó desde fines de 2024 y la informalidad laboral potencia el riesgo de un endeudamiento que ya recorta el consumo.

Por Griselda AyalaEmpleo público y economía · · hace 29 d
El servicio de la deuda familiar se lleva uno de cada cinco pesos de los ingresos y aprieta al consumo

Los pagos de capital e intereses de los créditos que mantienen las familias argentinas absorben actualmente el 20% de sus ingresos totales, considerando tanto el trabajo formal como el informal, de acuerdo con un informe de la consultora Eco Go elaborado a partir de la Central de Deudores del Banco Central con datos cerrados a junio de 2026. Ese guarismo significa que uno de cada cinco pesos que perciben los hogares queda comprometido con el servicio de la deuda, ocho puntos porcentuales por encima del registro de poco más de un año atrás. La proporción casi duplica el peso que las tarifas de servicios públicos tienen sobre el presupuesto familiar y se sitúa claramente por encima de la dinámica del índice de precios al consumidor, lo que configura un cuadro de fuerte restricción para el consumo.

Vamos a los números: cómo se distribuye la mora

La consultora, en el relevamiento difundido en las últimas horas, distingue el comportamiento de los distintos tipos de crédito. En las entidades bancarias, los préstamos personales exhiben una mora del 15,9%, los prendarios del 7,7%, los hipotecarios del 1,6% y el crédito comercial otorgado bajo CUIT personal, como el que ofrecen cadenas de electrodomésticos y tiendas de indumentaria, trepa hasta el 27,9%. La cartera no bancaria, que abarca a fintech y billeteras virtuales, muestra cifras aún más elevadas: la mora llega al 33,3% para personas, más del doble del 15,2% que presentan las empresas en ese mismo segmento.

El stock de deudores acompañó ese deterioro. La cantidad de personas con atrasos en el pago de créditos se quintuplicó desde fines de 2024 y se aproxima a los 21 millones. Los deudores exclusivamente no bancarios pasaron de 3,5 millones a 5,3 millones en poco más de dos años, mientras que quienes ya tenían compromisos bancarios y sumaron deuda con fintech o billeteras virtuales se incrementaron de 4,7 millones a 7,6 millones. La participación del crédito no bancario en el crédito al consumo, en tanto, saltó del 16% a comienzos de 2024 al 25% actual, en parte porque sus tasas de interés resultaron más atractivas para captar pesos frente a las cuentas corrientes y cajas de ahorro tradicionales.

La informalidad como amplificador del riesgo

Eco Go advierte además sobre un factor estructural que agrava la fragilidad del esquema: el cambio en las formas de trabajo. Cuando una persona se desempeña de manera independiente, informal o a través de plataformas de servicios, el capital de trabajo —el auto, la moto, el teléfono celular o la maquinaria con la que genera ingresos— deja de estar a cargo de una empresa y pasa a ser responsabilidad del propio trabajador. Si el balance familiar se deteriora, también se deteriora la herramienta con la que esa persona produce ingresos, en un escenario signado por menos empleo asalariado formal y más trabajo por cuenta propia. Esta dinámica, señala el informe, se acelera en un mercado laboral con creciente presencia de trabajadores independientes.

  • El servicio de la deuda familiar pasó de absorber 12% de los ingresos a 20% en poco más de un año, según Eco Go con datos del Banco Central a junio de 2026.
  • La cantidad de personas con cuotas en mora se quintuplicó desde fines de 2024 y ronda los 21 millones.
  • La mora en bancos alcanza 15,9% en préstamos personales, 7,7% en prendarios, 1,6% en hipotecarios y 27,9% en créditos comerciales con CUIT personal.
  • En el segmento no bancario, la mora llega al 33,3% para personas, más del doble del 15,2% de las empresas.
  • Los deudores no bancarios crecieron de 3,5 a 5,3 millones y los que acumulan deuda bancaria y no bancaria, de 4,7 a 7,6 millones.
  • La participación del crédito no bancario en el crédito al consumo subió de 16% a 25% entre principios de 2024 y la actualidad.
  • Eco Go aclara que la mora no pone en riesgo al sistema financiero, pero sí recorta el margen de gasto de las familias y limita la recuperación del consumo.

La consultora, en el mismo informe, consigna que la mora comenzó a descomprimirse levemente desde marzo, mediante refinanciaciones caso por caso instrumentadas por las entidades. De todos modos, la firma aclara que esa dinámica no pone en riesgo al sistema financiero en su conjunto, pero sí recorta de manera sostenida lo que las familias pueden destinar al consumo, en un contexto en el que la comparación contra el año anterior muestra un salto de ocho puntos en la proporción de ingresos absorbida por cuotas y un encarecimiento relativo del crédito muy por encima del índice de precios. Para los hogares, el efecto combinado de más deuda, mayor mora y menor respaldo formal termina configurando un cóctel que frena la recuperación del consumo y condiciona las decisiones de gasto hacia adelante.

GA
Griselda AyalaEmpleo público y economía

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