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Martes, 13 de octubre de 2026
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Final Fantasy VII Revelation: probamos 30 minutos con Cid y Vincent y te contamos cómo se siente pelear con ellos

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 6 d
Final Fantasy VII Revelation: probamos 30 minutos con Cid y Vincent y te contamos cómo se siente pelear con ellos

A esta altura de la espera por el cierre de la trilogía que reimagina el clásico de mil novecientos noventa y siete, confieso que llegué a la sesión privada con la misma expectativa con la que un pibe de quince años se planta frente a la compu la primera vez que ve un juego nuevo: con la respiración corta y los ojos muy abiertos, esperando que la pantalla confirme lo que uno ya viene imaginando hace meses, y por eso te cuento que la demo que Square Enix llevó al Tokyo Game Show dos mil veintiséis y que tuve la chance de probar durante media hora larga dejó una sensación que vale la pena desmenuzar, porque no se trata simplemente de ver gráficos nuevos sino de comprobar cómo se reorganiza la forma de pelear con dos personajes que conozco de memoria y que acá parecen reinventarse sin traicionar lo que siempre fueron.

Vincent entre dos formas de pelear

Lo primero que me llamó la atención es que, como humano a bastante avanzado ducho, Vincent arranca la pelea con su pistola Quicksilver atacando desde lejos, y acá viene lo lindo: cuando uno ejecuta la acción del botón triángulo, el momento en que lo apretás modifica la habilidad que sale, una rareza que invita a pensar el timing casi como si fuera un mini juego dentro del combate, porque si lo hacés bien podés cerrar una secuencia con disparos que barren a varios enemigos o, si lo preferís, dirigir el ataque hacia un solo rival concentrado.

La otra cara de Vincent es la bestia, y eso ya lo conocemos del título original, pero acá la transformación a Galian Beast deja de estar atada al Limit Break y se vuelve una herramienta disponible durante el combate, lo que cambia de manera notable cómo uno piensa cada enfrentamiento, porque en su forma de bestia Vincent pasa a atacar de cerca con zarpazos y gana una movilidad que lo vuelve otra fiera, aunque sostenerlo no es gratis: la salud máxima se va reduciendo de manera progresiva y eso obliga a alternar entre las dos formas con cabeza, ya que quedarse demasiado tiempo como Galian Beast tiene un costo que en más de una ocasión te puede dejar con el corazón en la boca.

Cid, el marcapuntos

Del otro lado está Cid, y la verdad es que verlo pelear con lanza a distancia media y con movimientos aéreos me arrancó una sonrisa amplia, ya que Mark Lance viene como una herramienta para distribuir hasta cinco marcas entre distintos objetivos, como si uno estuviera plantando banderitas en el campo de batalla, y después viene Dragoon Jump, que aprovecha esas marcas para una caída sobre los enemigos con daño de área y con la posibilidad de aumentar la barra de aturdimiento, una mecánica que me hizo acordar a esa estrofa que dice 'caer y levantarse, caer y levantarse', porque cada salto es una apuesta que puede dejar a varios rivales fuera de combate o dejarte a vos en el aire esperando el momento justo para caer, y sus secuencias de golpes también permiten acercarse al rival y elevarlo en el aire, algo que le da un aire de acróbata que al menos a mí me conquistó.

  • Vincent en forma humana usa la pistola Quicksilver para atacar de lejos, y el timing del botón triángulo decide si el disparo barre a varios enemigos o se concentra en uno solo.
  • La transformación a Galian Beast ya no depende del Limit Break y se puede activar durante el combate, con zarpazos cercanos y más movilidad, pero reduce la salud máxima de manera progresiva.
  • Cid reparte hasta cinco marcas con Mark Lance y las cobra después con Dragoon Jump, una caída con área y barra de aturdimiento que también lo lleva a elevar rivales en el aire.

El sistema FITS y la exploración

A la composición del equipo se suma FITS, un sistema de trabajos que incluye Guerrero, Caballero, Mago Negro e Invocador, y la verdad es que cada clase invita a probar combinaciones distintas, porque el Invocador puede desplegar Egi, versiones espirituales de invocaciones como Ifrit, que brindan apoyo automático, y el Mago Negro reúne energía elemental para lanzar magia ofensiva sin interrupciones, una pequeña revolución para quienes gustan de pensar los equipos como un rompecabezas que se arma partida a pelea.

La exploración también tuvo su momento, especialmente en el Laberinto del Torbellino, donde las ráfagas y las corrientes energéticas alteran el desplazamiento de manera notable, y los escenarios incluyen iluminación dinámica, partículas de viento y cristalizaciones de Mako con reflejos que le dan una capa visual muy cuidada, casi como si el Cráter del Norte respirara mientras uno lo recorre.

A la salida de la sesión, una colega europea me dijo al pasar algo que me parece que resume la tarde entera: 'Esto ya no es un remake, es una carta de amor al original juego', y la verdad es que no podría describirlo mejor, porque la lista de cambios es larga pero ninguno rompe la memoria afectiva de quienes crecimos con esta historia, y eso, en un cierre de trilogía, es mucho más de lo que uno se atreve a pedir.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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