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Martes, 13 de octubre de 2026
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Fito Páez paró el show en Mar del Plata para cruzar a la seguridad: «No son policía, loco, son seguridad»

El músico reclamó desde el escenario del Polideportivo Islas Malvinas cuando vio que algunos asistentes eran obligados a quedarse sentados. La producción reconoció errores en el operativo y aseguró que se corrigieron indicaciones durante el recital.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 8 d
Fito Páez paró el show en Mar del Plata para cruzar a la seguridad: «No son policía, loco, son seguridad»

Yo estaba ahí, acomodándome en la fila de la popular, cuando una mujer de unos cincuenta y tantos me dijo al oído, antes de que apareciera Fito: «Pagamos la misma entrada, ¿por qué no nos dejan pararnos?». Y esa frase, che, fue como el presagio de lo que terminaría pasando apenas el rosarino se prendiera al micrófono para arrancar la noche en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata. Porque lo que tenía que ser un recital más de El amor después del amor 30 años terminó transformándose, al menos en un tramo, en un cruce caliente entre el artista, el público y el personal de seguridad, con la organización de fondo tratando de apagar el incendio a medida que avanzaba el show.

El momento en que Fito frenó todo y se paró en el escenario

Según me contaron varios asistentes y pude reconstruir después, el episodio se desencadenó cuando Fito, ya instalado frente al piano, advirtió que efectivos de seguridad privada les pedían a espectadores de un sector que permanecieran sentados. Ahí nomás, sin pedirle permiso a nadie, el músico agarró el micrófono y largó una de esas frases que se vuelven insumo de WhatsApp: «No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente». Y agregó, mirándolos a la cara desde arriba del escenario: «No se dejen avasallar, loco». La frase cayó como un baldazo en medio de la función y cortó en seco la dinámica del show, que después continuó con normalidad.

“«No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente. No se dejen avasallar, loco.»”Fito Páez, durante el recital en el Polideportivo Islas Malvinas

Qué dijo la producción y por qué había seguridad ordenando que la gente se siente

Lo que yo quiero transmitirles, porque me parece importante para entender el cuadro, es que el Polideportivo tenía localidades numeradas con valores distintos según la cercanía al escenario. Entonces la idea del operativo, me explicaron desde la producción, era bastante clara en el papel: que nadie de las filas de atrás avanzara hacia adelante para colgarse en las ubicaciones más caras. El problema, reconocieron, fue que algunos trabajadores interpretaron esa directriz como «hay que pedirles que se sienten» y no como «hay que controlar que no se muden de fila». Y acá viene el mea culpa: desde la organización admitieron que hubo indicaciones mal dadas y que se corrigieron durante el propio show, a instancias del propio Fito y del revuelo que se había generado. La meta, insisto con lo que me dijeron, era que cada uno pudiera pararse, cantar y bailar dentro de la localidad que había comprado, sin pisar la del de al lado.

  • La queja de Fito apuntó al trato del personal hacia los asistentes, no a la idea de tener sectores diferenciados.
  • La producción admitió que parte del operativo entendió mal la consigna y se corrigió sobre la marcha.
  • Después del show llegaron mensajes a la producción de gente molesta por la interrupción y de gente molesta porque asistentes de atrás se adelantaban hacia sus lugares.
  • Páez aclaró en redes que la seguridad cuestionada no había sido contratada por sus representantes y sostuvo: «Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre».
  • El recital siguió sin otros incidentes vinculados con el operativo de control.

Y acá viene la perlita que me traje de la salida, charlando en la puerta con un par de asistentes que volvían caminando hacia la zona de la costa: una señora me dijo, mientras se acomodaba los auriculares, «yo vine a escucharlo cantar a él, no a que me cuidaran como si estuviera en un banco». Del otro lado, un señor con la remera de Giros le retrucó, casi sin darme tiempo a asentir: «Yo pagué la butaca de adelante, ¿eh? Si el de atrás se me viene adelante, que se queden todos sentados». Lo que escuché a la salida, che, es que la discusión de fondo sigue abierta: cómo se organiza un recital con asientos numerados para que el que quiere bailar pueda bailar y el que pagó su lugar caro no termine con un desconocido sentado en su butaca. Una pregunta, me parece, que va a seguir dando vueltas en la próxima fecha.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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