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Martes, 13 de octubre de 2026
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Gintama, el samurái que se ríe de todo, sopla veinte velitas y sigue sumando capítulos

A veinte años del debut animado de la creación de Hideaki Sorachi, la serie suma 367 episodios en su recorrido principal y un universo que se expandió más allá de lo que su propio autor había imaginado.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 11 d
Gintama, el samurái que se ríe de todo, sopla veinte velitas y sigue sumando capítulos

Lo confieso antes que nada: cuando me senté a investigar la nota de mi larga jornada, no tenía del todo claro qué era eso de Gintama, y me lo hicieron notar dos pibes de la redacción que, al verme tipear el nombre en el buscador, se miraron entre ellos con esa complicidad que solo generan las fandoms cuando aparece un outsider entre sus filas. Uno de ellos, fanático desde los quince, me dijo al pasar, mientras cargaba su taza de café, algo que me quedó rebotando toda la tarde: "Gintama es esa serie que te hace querer a las mejores y, aun así, nunca termina". Y tenía razón, porque a dos décadas exactas de su debut animado, la propuesta que nació del lápiz y la manga de Hideaki Sorachi sigue dando que hablar, sigue sumando capítulos y sigue encontrando, capítulo tras capítulo, nuevos fans por considerar que vale la pena quedarse.

Veinte años, 367 capítulos y un Japón paralelo que se ríe de todo

La serie basada en la obra de Hideaki Sorachi debutó en la pantalla chica en 2006 y, desde entonces, no paró de crecer en una dirección que su propio creador, describe en términos de absoluto asombro, porque cuando arrancó el proyecto animado ni siquiera daba por segura su continuidad más allá de unos pocos episodios, así que imaginen lo que sintió hoy, para ver que aquella aventura lleva cuarenta y seis horas de metraje y un lugar de privilegio en el catálogo de series extensas del anime contemporáneo. Lo que empezó como una sátira delirante ambientada en un Japón alternativo invadido por extraterrestres, ya en pleno período Edo tardío pero con tecnología y televisión por cable, se fue transformando con el correr de los años en una de las franquicias más queridas y, a la vez, más inclasificables del animé japonés, algo que, lejos de ser un problema, terminó por convertirse en su mayor fortaleza.

Para entender la cifra de 367 episodios que suele aparecer asociada a la serie, conviene ordenar el recorrido por etapas, porque no se trata de una sola temporada interminable sino de una primera entrega que fue de 201 capítulos emitidos entre 2006 y 2010, seguida por una batería de secuelas que mantuvieron vivo al universo animado durante todos estos años. Esa primera tanda inicial de 201 episodios integra el total general y no es una producción paralela o complementaria, como a veces se confunde, sino el corazón del recorrido, al que después se le sumaron Gintama°, Gintama' y los arcos finales que cerraron la versión animada de la historia principal. Todo eso, junto con los 77 tomos del manga original que Sorachi empezó a publicar en 2003 y terminó en 2019, compone un universo narrativo enorme que, sin embargo, nunca perdió su tono de comedia absurda disfrazada de aventura con samuráis.

Mucho más que la pantalla chica

  • Una serie inicial de 201 episodios emitida entre 2006 y 2010, que funciona como base de todo el animé posterior.
  • Varias series derivadas y de continuación que llevan la cuenta total a 367 capítulos en el recorrido principal.
  • Especiales lanzados directamente en formato de video, sin emisión regular en televisión.
  • Versiones con actores reales, entre ellas una película live action estrenada en 2017.
  • Cuatro largometrajes para cine, además de películas recopilatorias que resumen arcos de la serie.
  • 77 volúmenes de la historieta original, publicados entre 2003 y 2019, más obras derivadas en papel.

Esa variedad de formatos, que va del papel al cine, pasando por la televisión y el streaming, es la que permite separar con claridad qué es la historia televisiva y qué va lo demás, porque no todo lo que lleva el nombre Gintama forma parte de la misma línea argumental, aunque comparta elenco, autores y universo. Las películas, por caso, suelen adaptar arcos puntuales o proponer historias alternativas, y los especiales en video funcionan como capítulos extra o como parodias autoconclusivas que aprovechan el lado más delirante del material.

Durante una presentación en Tokio con motivo de uno de los films de la franquicia, el propio Sorachi recordó con una sinceridad poco habitual que, cuando arrancó el proyecto animado, su mayor expectativa pasaba simplemente por encontrar un equipo dispuesto a trabajar con él y pasarla bien mientras durara la adaptación, aunque esa duración fuera corta. Reconoció además que sus cálculos de ingresos estaban pensados sobre todo a partir del manga, y que la explosión del animé terminó por superar con creces lo que había imaginado en su mejor escenario. Veinte años después de esa primera tanda de aparición en pantalla, aquella serie que arrancó sin demasiadas certezas integra hoy un catálogo enorme de series, especiales y filmes, surgido de todas esas idas y vueltas que fue teniendo la obra con el correr del tiempo.

Y mientras escribo esto, ya entrada la tarde, no puedo dejar de pensar en una frase que me dijo una señora en la puerta del cine donde hacen funciones retro de animé, cuando le pregunté por qué seguía viniendo a ver estas películas después de tantos años. Me miró con esa mezcla de paciencia y cariño que tienen los que, y ya empezamos, se saben de memoria cada gag de la serie, y me contestó algo así como: "Yo vengo por el humor, pero me quedo por la gente". Y esa, me parece, es la mejor síntesis posible de por qué Gintama sigue sumando capítulos y seguidores veinte años después de su debut animado.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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