Hernández le dio a Belgrano un clásico que se le había escapado y Talleres se quedó con dos palos y un montón de dudas
El Pirata ganó 1-0 en el Kempes con un gol del ingresado Ramiro Hernández tras un contragolpe a los 41 minutos. Vicentini fue figura, la T malogró tres situaciones clarísimas y Zelarayán también hizo temblar el travesaño.
Lo voy a decir de arranque, porque es lo que cuenta: Belgrano se llevó el clásico cordobés. Le ganó 1-0 a Talleres en el Mario Alberto Kempes, ese estadio enorme que esta vez le quedó chico al local. Fue por la undécima fecha del torneo Clausura, un interzonal que se jugó con mucha más pierna fuerte que fútbol, y que terminó en manos del Pirata gracias a un gol de Ramiro Hernández, un chico que entró desde el banco y a los pocos minutos mandó a callar a medio mundo.
41 minutos: el contragolpe que valió tres puntos
La jugada del gol me la guardo para el análisis porque la contó todo. Talleres se había ido al ataque con la intención de romper el cero. Lejos de conseguirlo, dejó espacios. Belgrano recuperó la pelota, salió rápido por la izquierda y metió un centro al área. Nicolás Fernández no pudo resolver dentro del área chica, pero el rebote le quedó servido a Hernández, que había reemplazado a González Metilli. El ingresado definió con esa cosa que tienen los delanteros de raza: sin pensar, con el pie entero, y a guardar. Uno a cero, y a otra cosa.
Me parece que el técnico Ricardo Zielinski leyó bien el partido. No solo metió a Hernández, que fue el héroe. También movió el banco con la entrada de Fernández por Passerini, y después metió a Benítez, Longo y Velázquez por Morales, Vázquez y Rigoni. Cinco cambios que le cambiaron la cara al equipo en el momento justo. Talleres, en cambio, se quedó con las manos vacías y con la sensación de que se le escapó algo que tenía controlado.
Los palos, las que no entran y un arquero gigante
Porque la T tuvo las suyas, y vaya si las tuvo. Manuel Vicentini, el arquero de Belgrano, se transformó en figura sin buscarlo. Le sacó por encima un cabezazo de Valentín Depietri, que había conectado un centro de Rick en el segundo palo. Después alcanzó a desviar un tiro libre de Giovani Baroni, un pibe de 17 años que acababa de entrar, y la pelota se estrelló contra el travesaño. Y antes, Rick había sacudido un zurdazo que se estrelló contra un poste y se fue afuera. Tres chances clarísimas, un palo y un travesaño. Talleres acarició el gol y se quedó con las ganas.
Lo de Diego Valoyes también duele en Córdoba. El delantero ganó en las alturas después de una salida errónea de Vicentini, se encontró con el arco libre de cara al gol, y la mandó afuera. Si esa entra, la historia es otra. Pero no entró. Y en el fútbol, si no entra, te gana otro.
Belgrano también tuvo las suyas y casi las repite sobre el final
Que nadie piense que fue un clásico de un solo arco. Antes del gol, Belgrano ya había avisado. Lucas Zelarayán cabeceó por encima del travesaño a la salida de un córner. Passerini había cerrado una contra con un remate alto. Y hasta se benefició de un error del Riquelme de Talleres, que le dejó la pelota servida al propio Passerini, que buscó a Rigoni pero encontró a Ezequiel Unsain bien parado. Después del gol, Zelarayán volvió a aparecer: entró por derecha desde el borde del área, sacó un derechazo que se estrelló en el palo y se fue por delante del arco. Si esa pelota entraba, la goleada era histórica.
Al final, uno a cero y a la bombonera, perdón, al vestuario. Belgrano se vuelve a Alberdi con tres puntos que valen seis, porque son contra el clásico rival, y Talleres se queda masticando bronca con dos palos, un travesaño y un arco libre que no supo meter.
La pregunta que no se va a ir de la calle
Te la dejo planteada porque es la que va a sonar en cada mesa cordobesa de acá al próximo partido. ¿Qué jugada fue la que rompió el clásico? ¿El contragolpe que terminó en gol? ¿La atajada de Vicentini a Depietri? ¿El cabezazo que Valoyes mandó afuera con el arco a su merced? Te leo en los comentarios, que esto se discute mejor tomando un café.
El dato del Pirata y lo que viene
Un dato histórico para entender la magnitud de lo que pasó este domingo: el clásico de la ciudad de Córdoba se juega desde 1913, y la diferencia en el historial general sigue siendo favorable a Belgrano, aunque sea por muy poco. De los más de 130 cruces oficiales, el Pirata se quedó con alrededor de 50, contra 45 de la T, y un puñado de empates. Pero más allá de los números, lo que cuenta es lo de hoy. Y lo de hoy es celeste y blanco.
Para la próxima fecha, Belgrano recibe a Racing en Alberdi y llega con la confianza por las nubes. Talleres, en tanto, visita a Lanús y necesita reaccionar rápido si no quiere que el Clausura se le empiece a hacer cuesta arriba. El fútbol no espera, y los clásicos se ganan de a tres, como acaba de recordar el Pirata en el Kempes.
