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Martes, 13 de octubre de 2026
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Inflamación y cansancio: qué dice la evidencia sobre los alimentos que pueden moderar ambos

Revisiones de centros como Harvard, Mayo Clinic y Cleveland Clinic coinciden en un patrón alimentario con frutas, verduras, legumbres, nueces y pescado como la estrategia con mayor respaldo para atenuar la inflamación crónica.

Por Iván LedesmaÚltimo momento · · hace 34 d
Inflamación y cansancio: qué dice la evidencia sobre los alimentos que pueden moderar ambos

El cansancio que no cede con el descanso abrió una línea de consulta creciente en centros de investigación médica: si la alimentación puede incidir en los niveles de energía más allá del aporte calórico. La respuesta no es simple, pero existe un punto de acuerdo entre instituciones como la Universidad de Harvard, la Mayo Clinic y la Cleveland Clinic: ciertos modos de comer pueden moderar la inflamación crónica, un proceso que el sistema inmunitario sostiene en el tiempo y que se vincula con diabetes, artritis y enfermedades cardiovasculares.

El patrón que acumula más evidencia no se define por un alimento aislado sino por una combinación estable. Verduras de hoja verde, frutas de colores intensos, legumbres, nueces, semillas, aceite de oliva, pescados grasos y granos enteros componen su base. Aportan antioxidantes, polifenoles y fibra dietaria, que nutre las bacterias beneficiosas del intestino. Las grasas no saturadas de los frutos secos, las semillas y el pescado completan esa estructura.

Lo que dice la literatura científica

Una revisión publicada en la revista Nutrients analizó 21 ensayos clínicos y concluyó que una dieta con granos enteros ricos en fibra, vegetales con alto contenido de polifenoles y alimentos con omega 3 podría mejorar los síntomas de fatiga asociados con enfermedad. El mismo trabajo aclaró que la evidencia sigue siendo limitada y desigual, y que los resultados se vuelven más consistentes cuando se evalúa el patrón alimentario en conjunto y no un nutriente aislado en dosis altas.

Qué reducir y cómo empezar

  • Carbohidratos refinados y bebidas azucadas, asociados con mayor carga inflamatoria.
  • Carnes rojas y procesadas, fritos y ultraprocesados, vinculados al mismo efecto.
  • Azúcares añadidos, sodio en exceso y grasas saturadas, cuyo recorte integra la misma lógica.
  • Como primer paso, la Cleveland Clinic sugiere identificar ultraprocesados y azúcares añadidos del consumo habitual y reemplazarlos de forma gradual en un plazo de tres a seis meses, ya que los cambios bruscos rara vez se sostienen.

Confirmaron a este medio especialistas consultados que el planteo apunta a construir un esquema sostenido más que a sumar suplementos puntuales. La idea es técnica: alimentar al organismo con compuestos que modulen la respuesta inmunitaria y, de manera indirecta, el malestar asociado a la inflamación persistente. La advertencia es la misma en todas las fuentes: todavía hace falta más investigación para medir el impacto directo sobre el cansancio en personas sanas.

IL
Iván LedesmaÚltimo momento

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