Jeremy Allen White y el casting soñado del Gene Wilder que casi nadie se animó a confirmar
El actor de The Bear dijo en televisión que sería un honor ponerse en la piel del protagonista de El jovencito Frankenstein, aunque todavía nadie del proyecto se contactó con él. Mientras Dito Montiel mueve el biopic aprobado en junio, el parecido físico con Wilder sigue dando que hablar en redes y los fans ya imaginan de qué manera.
A mí me pasó lo que les pasó a miles de personas con las que fui a charlar durante la semana sobre esto del biopic de Gene Wilder: que lo primero que nos preguntamos no fue si la película era una buena idea, ni si había un director solvente al frente, ni siquiera si la historia del viejo Wilder daba para un biopic dramático y sin números musicales al estilo de los últimos años, sino una pavada enorme, una pavada que igualmente decía mucho de cómo funciona el cine en estos tiempos y de cómo funciona Internet, que es el carácter estrafalario de preguntarnos de entrada quién lo va a interpretar. Y la respuesta que casi todos teníamos en la punta de la lengua, casi como si fuera un secreto a voces, era la misma: Jeremy Allen White. El de The Bear. El chico de la cocinita en Chicago, el que ahora se puso en los huesos para hacer de un Springsteen joven y taciturno. Por eso la nota que les quiero dejar acá no es tanto sobre Gene Wilder, que ya tiene medio siglo de mito encima, sino sobre el momento exacto en que un actor popular, con un físico que la gente viene asociando al de Wilder desde hace rato, confiesa en un programa de la mañana americana que nadie lo llamó todavía para uno de los papeles más comentados de la temporada.
Un guiño en cámara y la frase que ya recorre los pasillos
White pasó por el programa TODAY y dejó una declaración breve pero cargada de simpatía, de las que te dan ganas de aplaudirlo ahí mismo y también de cruzarte a la vuelta y preguntarle si ya lo llamaron. Reconoció que le encanta la idea, no se hizo el interesante y hasta se permitió un arranque cómico del estilo de los que le gustaban al propio Wilder, ese modo de entrar en calor que es puro Meltdown de comediante infantil. Pero lo que más quedó flotando fue su pedido, casi una súplica elegante, a los responsables del proyecto para que lo tengan en cuenta.
“Totalmente. Sería un honor. El jovencito Frankenstein es uno de mis primeros recuerdos sobre el cine. Sillas de montar calientes... era un genio. Le adoro, siempre le adoré. Estoy esperando que me llamen.”Jeremy Allen White, en el programa TODAY
El parecido que todos notan y él aclara
Porque acá viene la perlita que más circula en redes y que cuando uno va a conversar con gente en la calle sale a relucir sí o sí. White y Wilder no sólo comparten cierto aire melancólico, sino esa manera de abrir los ojos como si el mundo los hubiera sorprendido en mitad de una travesura, esa nariz, esa sonrisa que parece que se va a quebrar de un momento a otro. El parecido viene siendo señalado hace rato por usuarios que arman hilos con fotos de uno y otro lado y que se preguntan si hay parentesco de verdad, algo que White ya se encargó de desmentir cada vez que le preguntaron, con una mezcla de risa y de paciente asombro, como diciendo "esto me lo vienen preguntando desde que tengo veinte años". "No tengo relación con Gene Wilder. Creo que lo piensa mucha gente", dijo el propio actor en una entrevista previa, y lo repitió en más de una oportunidad sin cansarse, con esa amabilidad que lo caracteriza cada vez que una teoría conspirativa familiar le cae encima.
Un biopic que se mueve, con director confirmado pero sin elenco
Mientras tanto, en el terreno más formal, la película lleva varias semanas moviéndose por las oficinas correctas. Dito Montiel fue el elegido para sentarse en la silla del director, y la decisión de avanzar con el proyecto se tomó en junio, cuando se oficializó la luz verde definitiva. Lo que ya se sabe de entrada y funciona casi como un manifiesto es que el film no será un musical al uso, en una época en la que los biopics de cantantes y actores suelen derivar en función cantada y bailable del primer al último minuto, sino que se inclinará por una lectura más dramática, más de archivo íntimo y de oficio de actor, lo que a priori le sienta bien a un personaje tan cerebral y tan obsesivo como Wilder, que era, no nos olvidemos, guionista de muchas de sus propias películas, además de uno de los partenaires cómicos más finos que dio el cine norteamericano.
Lo que viene siendo un casting que aún no es
- El proyecto está confirmado y tiene director: Dito Montiel.
- El enfoque será dramático, no musical.
- Jeremy Allen White fue sondeado en redes y por el público, no formalmente.
- El actor reconoció interés y dijo estar esperando el llamado.
- El casting sigue oficialmente abierto.
Yo no quiero cerrar esta nota sin decir algo que me parece importante y que se dice poco cuando se habla de los biopics, y es que cuando uno entra a una sala a ver una de estas películas ya tiene cara para el personaje, ya tiene timbre de voz, ya tiene edad para el poster. Y aunque eso nunca termina de ser justo, porque reducir a un grande como Wilder a una cara puntual es una injusticia enorme, también es cierto que el cine necesita de esos acuerdos tácitos entre la industria, el público y la imaginación colectiva, acuerdos en los que un nombre empieza a sonar hasta que se vuelve casi inevitable. Lo que White todavía no tiene, y eso es lo que lo hace todavía más interesante, es la confirmación. La cosa está picando ahí, en el borde, como cuando empezás a calentarte una silla en una sala de espera y todavía no sabés si te van a llamar o te vas a tener que volver a tu casa con las manos en los bolsillos.
Me pasó estos días saliendo de un cine del centro, de esos clásicos que pasan reposiciones del viejo Hollywood, y me crucé con un señor grande, de esos que caminan lento y miran la marquesina como quien lee el diario del domingo, que me dijo algo que me pareció la mejor definición posible para una nota como esta, y que se las dejo acá, porque la escribió él y no yo: "Mientras no digan el nombre, todos podemos soñarlo". Y la verdad es que sí, mientras no digan el nombre, todos podemos soñarlo, aunque en este caso el nombre que más suena ya hasta tiene cara.
