La apertura importadora reconfiguró el mercado automotor argentino: los vehículos regionales cedieron trece puntos de participación
En menos de tres años, la proporción de autos fabricados en el país o en Brasil cayó desde cerca del noventa por ciento hasta poco más del ochenta por ciento del total de patentamientos, en un proceso que se aceleró con el ingreso de los primeros cupos de vehículos híbridos y eléctricos.
Griselda Ayala Empleo público y economía – El mercado argentino de automóviles cero kilómetro atraviesa una transformación estructural que, según los registros de patentamientos, ya lleva casi tres años en marcha. De acuerdo con los datos oficiales, a principios de la década vigente la proporción de vehículos fabricados en plantas locales o en Brasil alcanzaba casi el noventa por ciento del total; en la actualidad, esa relación se ubica en poco más del ochenta por ciento, lo que implica una caída de aproximadamente trece puntos porcentuales en la participación de la producción regional frente a los modelos importados.
El proceso, no obstante, no se produjo de manera uniforme. Tal como surge del informe sectorial, entre enero de 2024 y junio de 2025 la participación de los fabricantes regionales se sostuvo en una banda comprendida entre el 95% y el 98% de las ventas. La inflexión se registró a partir de julio de 2025, momento en el que se concretó el ingreso de los primeros cupos de vehículos híbridos y eléctricos. En apenas cuatro meses, la cuota de mercado de la producción argentina y brasileña retrocedió desde el 95% hasta el 86%, y tocó su piso en abril y mayo de 2026, con un 79,9%.
Vamos a los números
La comparación con el año anterior y con la evolución del índice de precios al consumidor permite dimensionar el impacto. El segmento importado, integrado mayoritariamente por marcas chinas y coreanas, pasó de representar menos del cinco por ciento de los patentamientos a superar el dieciocho por ciento en el acumulado de los primeros nueve meses, de acuerdo con el registro mencionado. La recuperación parcial posterior, que llevó la participación regional hasta el 81,5%, estuvo vinculada a faltantes de stock de varias terminales chinas entre mayo y junio, lo que sugiere que la competencia podría intensificarse cuando se normalicen los envíos.
En términos de modelos concretos, la producción regional conserva todavía una presencia dominante: seis de los diez vehículos más patentados en lo que va del año son de fabricación argentina o brasileña. La Toyota Hilux lidera el ranking general con casi veinticinco mil unidades, seguida por el Fiat Cronos, que acumula alrededor de diecisiete mil ochocientos patentamientos. Los tres primeros puestos del ranking corresponden a modelos de producción nacional.
- Toyota Hilux: aproximadamente 25.000 unidades patentadas, líder del mercado general.
- Fiat Cronos: cerca de 17.800 patentamientos, primero entre los automóviles de pasajeros.
- Primer modelo de origen no regional: un SUV chino comercializado por una terminal con presencia local, ubicado en la quinta posición.
- Primer importado por un distribuidor sin producción regional: puesto 21 del ranking, con 5.357 unidades y una participación del 1,3% sobre el total.
- Entre los diez importados más vendidos por distribuidores sin terminal propia, ocho son de origen chino y dos coreanos.
El segmento de pickups constituye otro indicador relevante para evaluar la dinámica sectorial. En el acumulado de los primeros nueve meses se patentaron tres modelos de este tipo entre los diez más vendidos del país, y las camionetas de producción local representan el volumen más alto de vehículos fabricados en la Argentina. La estructura de la demanda, en consecuencia, todavía otorga a la industria instalada una posición de relevancia, aunque el avance importado comienza a hacerse visible en categorías donde históricamente la presencia regional había sido mayoritaria.
Desde la perspectiva del análisis técnico, la reconfiguración del mercado automotor argentino admite al menos dos lecturas complementarias. Por un lado, la mayor competencia derivada de la apertura importadora ejerce presión sobre los precios y la variedad de modelos disponibles para el consumidor, en un contexto donde la dinámica inflacionaria de los últimos años había acotado sensiblemente la oferta de bienes durables. Por otro lado, el desplazamiento relativo de la producción local plantea interrogantes sobre el impacto en el empleo industrial, la balanza comercial del sector y la recaudación tributaria vinculada a la cadena de valor automotor, variables que el Ministerio de Economía y las terminales observan con atención de cara a los próximos ejercicios.
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