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Domingo, 18 de octubre de 2026
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La carta de Jimena a su padre Fernando Confessore: "Te voy a amar eternamente, pa"

A dos días de la muerte del meteorólogo, su hija menor publicó en Instagram un mensaje de despedida donde describió las maniobras de reanimación en la casa de Lanús y le prometió a sus hermanas que van a cuidar de la mamá. La publicación recibió miles de comentarios de colegas, amigos y figuras del ambiente.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 1 h
La carta de Jimena a su padre Fernando Confessore: "Te voy a amar eternamente, pa"

Me crucé a varias personas a la salida de distintos canales que tenían una expresión rara, como incrédula, y cuando les pregunté qué pasaba me contestaban, casi en un susurro, "se murió el Goyo". Lo decían con esa mezcla de cariño y respeto que solo se le tiene a alguien que durante años te acompañó en la mesa mientras tomabas el café con leche de la mañana, y la verdad es que no exagero si digo que Fernando Confessore fue durante mucho tiempo parte de la vida cotidiana de miles y miles de argentinos, que encendían la tele o sintonizaban la radio para saber si iba a llover, si hacía falta llevar paraguas al trabajo o si el finde se podía planificar un asado sin sorpresas meteorológicas.

Confessore murió en la madrugada del viernes 16 de octubre a los 58 años, tras sufrir un paro cardíaco en su casa. Su esposa, Paula Franco, llamó al 911 y al domicilio llegó personal del SAME, que intentó reanimarlo con maniobras de RCP, pero no hubo caso. La noticia cayó como un baldazo de agua fría en el ambiente periodístico y en el público que lo seguía desde hacía décadas, porque el Goyo no era un meteorólogo más: era el que te explicaba el mapa del tiempo con una calidez y un código que parecían inventados para él, con esa voz tranquila que te hacía confiar incluso cuando el pronóstico era el peor.

La carta de Jimena

Dos días después, su hija menor Jimena publicó en su cuenta de Instagram una carta abierta acompañada de un álbum de fotos familiares, y la verdad es que cuando uno la lee de corrido se da cuenta de que no está escrita para la tribuna, sino para él, para el Goyo, para el padre, para el "pa". "Tardé en escribirte porque todavía no podía creer lo que había pasado. No caía en que era real, en que te habías ido", arrancó el mensaje, y esas primeras líneas ya golpean, porque describen esa especie de neblina en la que queda flotando alguien cuando todavía no procesó lo que pasó.

En uno de los pasajes más desgarradores del texto, Jimena describió con crudeza lo que vivió mientras el personal médico y la policía intentaban salvarlo en la casa. "Mientras los médicos y los policías te asistían, yo tenía la fe en que ibas a volver, en que todo iba a estar bien. Pero no despertaste, y fue ahí cuando todo mi mundo se derrumbó", escribió, y uno imagina la escena, la luz de la casa a esa hora de la madrugada, el murmullo de las instrucciones, la tensión del silencio, y la entiende perfectamente, porque esa esperanza irracional de la que habla es la misma que familiar siente mientras todavía hay alguien intentando.

“Tu humor, tus enojos, tus locuras, tus comidas, tus quejas, tus asados... TODO, y no hay nada que pueda llenar el vacío que dejaste.”Jimena Confessore, en la carta publicada en Instagram

La carta también repasó las costumbres cotidianas que la hija va a extrañar de su padre, una enumeración que suena a inventario amoroso, a listado de todo lo que se extraña en una casa cuando alguien ya no está, y por eso duele doble: "Tu humor, tus enojos, tus locuras, tus comidas, tus quejas, tus asados... TODO, y no hay nada que pueda llenar el vacío que dejaste", escribió Jimena, y me imagino al Goyo haciéndose el enojado por alguna pavada, quejándose del tráfico, preparando un fuego para el asado del domingo, y se me afloja algo en el pecho.

Jimena también agradeció el lugar que Confessore ocupó en la familia, que integran sus otras dos hijas, Julieta y Candela, y la propia Paula Franco, a quien el meteorólogo siempre llamó "el amor de su vida". "Fuiste el mejor que nos pudo tocar. Diste todo por nosotras, no solo por Juli, Cande y por mí, sino también por mamá, el amor de tu vida", escribió, y hacia el cierre les dejó a sus hermanas una promesa que es casi un juramento familiar: "Quedate tranquilo, pa, que nosotras vamos a cuidar de mamá por vos".

La publicación cerró con una declaración directa, sin adornos, de esas que se dicen mirando a los ojos. "Te voy a amar eternamente, pa. Gracias por todo lo que nos diste, por todo lo que fuiste y por haber sido mi papá. Ojalá pudiera abrazarte una vez más y decirte cuánto te amo", escribió Jimena antes de rematar: "Te voy a extrañar toda la vida". Y uno, que es padre, o que tiene padre, o que fue hijo, lee eso y tiene que parar un segundo, tomar aire, seguir.

El último adiós

La carta recibió miles de interacciones en pocas horas: compañeros de redacción, del ambiente, colegas de otros canales, de toda la vida dejaron sus condolencias y sus recuerdos. Julieta y Candela, las otras dos hijas, también dejaron sus palabras en la publicación, y entre los comentarios hubo mensajes de acompañamiento para las tres hermanas y para Paula Franco, en lo que fue un duelo colectivo que atravesó las pantallas y se metió en las cocinas de miles de argentinos.

A la salida de un canal, una señora me dijo algo que me quedó dando vueltas mientras caminaba hacia el colectivo: "Yo ya no sé quién me va a decir si va a llover o no, así nomás, como él". Y ahí entendí que lo que se fue con el Goyo no fue solo un meteorólogo: fue un modo de contar el tiempo, de mirar el cielo desde el living de casa, de sentirse acompañado.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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