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Martes, 13 de octubre de 2026
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La dieta nórdica y la longevidad: qué muestra un relevamiento sobre 64.406 adultos suecos

Un análisis de las universidades de Aarhus y Upsala comparó escenarios alimentarios durante 24 años y halló una reducción estimada de la mortalidad general, aunque sin impacto claro en complicaciones hepáticas graves. La pauta admite reemplazos con productos locales.

Por Néstor CoronelPoliciales · · hace 4 d
La dieta nórdica y la longevidad: qué muestra un relevamiento sobre 64.406 adultos suecos

Avena, legumbres, verduras y frutas de estación permiten llevar a la mesa parte de la propuesta de la dieta nórdica. Aunque el nombre remite al norte de Europa, este patrón alimentario puede adaptarse a los productos disponibles y al presupuesto local, sin reproducir exactamente la cocina escandinava.

La idea es dar más espacio a los alimentos vegetales y los cereales integrales, e incorporar pescado y grasas insaturadas. En las comidas cotidianas, eso puede traducirse en elegir avena o pan integral en reemplazo de panes refinados, usar legumbres y verduras como base y sumar pescado cuando resulte accesible. También contempla frutos secos y cantidades moderadas de aceites vegetales.

Qué alimentos incluye la pauta

  • Centeno, avena y otros cereales integrales.
  • Manzanas, peras, bayas, coles, zanahorias y remolachas.
  • Legumbres, frutos secos y semillas.
  • Pescado como principal fuente de proteína animal.
  • Aceite de canola y otras grasas insaturadas en reemplazo de manteca y bollería industrial.

En su versión nórdica aparecen con frecuencia el centeno, las manzanas, las peras, las bayas, las coles y vegetales como zanahorias y remolachas. El aceite de canola es habitual, aunque no constituye la única opción. La pauta propone reducir carnes procesadas, ultraprocesados y productos con abundantes azúcares o grasas saturadas, entre ellos la manteca y la bollería industrial.

Un análisis encabezado por las universidades de Aarhus y Upsala estudió la relación entre esta alimentación y distintos resultados de salud en 64.406 adultos suecos de mediana y avanzada edad. Los investigadores utilizaron información relevada entre 1997 y 2019 para estimar qué habría ocurrido al sostener diferentes pautas alimentarias durante 24 años.

La comparación incluyó tres escenarios hipotéticos. Para una adhesión estricta a la dieta nórdica saludable, el riesgo estimado de muerte por cualquier causa fue un 4 % menor que bajo las Recomendaciones Nórdicas de Nutrición de 2023. Frente al escenario sin una intervención alimentaria específica, la diferencia estimada fue del 6 %.

Esos porcentajes requieren una lectura cuidadosa. Los participantes no fueron asignados a dietas dentro de un ensayo clínico prolongado. Se empleó un método estadístico cuyos resultados dependen de supuestos, como la ausencia de factores relevantes no medidos que expliquen parte de la asociación. Además, el objetivo principal era evaluar complicaciones hepáticas graves, y allí no apareció una reducción concluyente.

En definitiva, el trabajo sugiere una asociación entre la dieta nórdica saludable y una menor mortalidad estimada, pero no prueba que la alimentación por sí sola prolongue la vida. Los autores recomiendan interpretar los números como una herramienta de planificación de salud pública y no como una indicación individual. La difusión de los resultados continúa bajo revisión de pares y la comunidad científica aguarda publicaciones complementarias antes de modificar recomendaciones vigentes.

NC
Néstor CoronelPoliciales

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