La hipótesis del amor: cuando un «acuerdo» entre dos termina siendo lo que ninguno esperaba
Lili Reinhart y Tom Bateman encabezan la adaptación de la novela de Ali Hazelwood en Prime Video, con dirección de Claire Scanlon y guiños a Star Wars que sobreviven desde la primera versión del relato.
A mí me pasó lo que le pasa a mucha gente: llegué a La hipótesis del amor sin saber que detrás de esta comedia romántica había una historia con un origen bastante particular, casi de club de fans. La protagonizan Lili Reinhart y Tom Bateman, la dirige Claire Scanlon —la misma de Cómo deshacerte de tu jefe— y está disponible en Prime Video. Pero lo más interesante, al menos para mí, es entender de dónde sale la novela de Ali Hazelwood antes de ser novela, y por qué la película conserva ciertos guiños que parecen dichos al oído de quien los quiera pescar.
Un acuerdo entre dos que empieza como estrategia y termina como problema
Olive Smith, estudiante de biología, tiene un objetivo bastante concreto: que su mejor amiga no termine rechazando al chico que a ella, en el fondo, le gusta. Para torcer ese destino, se le ocurre una idea tan simple como peligrosa: aparentar que está de novia con Adam Carlsen, un investigador conocido por sus métodos exigentes y por un apodo que él mismo reconoce con incomodidad, el de Doctor Malvado. El pacto es práctico, los dos esperan sacar provecho de esa fachada, y a partir de ahí la película organiza una trama que va de la incomodidad inicial a las preguntas que ninguno de los dos quiere hacerse en voz alta. La química entre Reinhart y Bateman sostiene el juego de espejos: ella dice que no siente nada, él se comporta como si tampoco le importara, y la cámara de Scanlon se encarga de mostrar todo lo contrario.
Lo que más me gustó, como lectora y como espectadora, es que el romance no se apura. Se toma su tiempo, deja que los personajes se equivoquen, se contradigan y, sobre todo, se hagan los desentendidos cuando la situación ya es evidente para cualquiera que esté mirando desde el sillón. Hay algo de viejo Hollywood en ese pulso, y la dirección lo acompaña sin subrayar.
De Rey y Kylo Ren a Olive y Adam: el camino del relato
Acá viene el dato que a mí me cambió la forma de mirar la película. Antes de ser un libro publicado, el texto de Hazelwood fue una fan fiction centrada en Rey y Kylo Ren, los personajes centrales de la trilogía de Star Wars que Disney llevó al cine entre 2015 y 2019. Cuando la autora decidió convertir ese material en una novela, cambió los nombres de los protagonistas para desligar la historia de la saga, pero dejó un homenaje muy concreto: llamó Adam Carlsen a su protagonista en referencia directa a Adam Driver, el actor que dio vida a Kylo Ren. Es uno de esos detalles que, una vez que lo sabés, no podés dejar de leer en voz alta.
- Olive Smith reemplaza a Rey como protagonista del relato.
- Adam Carlsen mantiene una referencia directa al actor Adam Driver.
- El apodo de Doctor Malvado funciona como guiño al perfil de Kylo Ren.
- La música de John Williams para ese personaje aparece en dos momentos clave de la película.
Esas elecciones no son menores: están diciendo que el libro, aun pasando al universo académico y al género romántico, conserva un hilo con la historia que le dio origen. Y la película lo respeta: usa el tema de Kylo Ren compuesto por John Williams en dos escenas puntuales, lo justo para que el espectador atento lo registre sin que la historia pierda su tono de comedia. Son guiños, no estridencias.
Qué busca una comedia romántica basada en una novela hoy
A la salida de cualquier función de este tipo, lo que más se escucha entre los espectadores es una pregunta que parece simple y no lo es: ¿qué esperamos hoy de una comedia romántica que llega desde un best seller? Algunos piden sorpresa, otros piden sentirse identificados, casi todos piden que la pareja central tenga algo para decirse más allá de las miradas a la cámara. En mi caso, lo que más valoro es que el guion no traicione a sus protagonistas: que Olive y Adam puedan ser antipáticos, dubitativos o torpes sin que el relato les pida perdón por ello. La hipótesis del amor, en ese sentido, se permite algo que no siempre se ve: dejar que sus personajes crezcan a su ritmo, con errores incluidos, y que el «acuerdo» inicial sea, en realidad, el primero de varios que van a tener que renegociar. Como me dijo una amiga mientras esperábamos el colectivo, «a veces lo más falso es lo único que te deja ser honesto».
