Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Economía /

La industria opera con casi la mitad de su capacidad ociosa y la salida del mercado formal se vuelve más frecuente

El INDEC reportó un uso del 58,5% de la capacidad instalada en agosto, con el calzado y la indumentaria entre los rubros más golpeados por la presión importadora. Cuando se pierden puestos formales, el trabajo informal aparece como la alternativa más habitual.

Por Griselda AyalaEmpleo público y economía · · hace 57 min
La industria opera con casi la mitad de su capacidad ociosa y la salida del mercado formal se vuelve más frecuente

La industria argentina cerró agosto de este año con una utilización del 58,5% de su capacidad instalada, según datos difundidos por el INDEC. El registro implica que más de cuatro de cada diez puntos de la capacidad productiva del sector permanecieron inactivos durante ese mes. La cifra, además, se ubica por debajo del 59% alcanzado en agosto del año anterior, lo que muestra una comparación interanual desfavorable de medio punto porcentual.

En el análisis mensual, el indicador de agosto superó apenas al de julio, cuando se había ubicado en 58,2%, sin revertir la tendencia de fondo. Veamos los números con mayor detalle: el sondeo oficial cubre un panel representativo de establecimientos manufactureros y permite medir cuánto de la capacidad técnica disponible efectivamente se encuentra en operación, un indicador que suele anticipar el comportamiento del empleo sectorial.

Dónde golpea la competencia importada

Los rubros con mayor intensidad de mano de obra son los que muestran la situación más comprometida. En el caso del calzado y la indumentaria, la competencia de productos importados —en particular los provenientes de Asia— profundiza la brecha entre la capacidad instalada y la producción efectiva. Comparaciones que surgen del propio sector industrial indican que el costo laboral en dólares de un trabajador argentino en el mismo cargo equivale al doble que el de un trabajador brasileño.

A esa diferencia se suma la carga tributaria. De acuerdo con el mismo tipo de relevamientos sectoriales, los impuestos a la industria en Brasil resultan un 35% más bajos que los aplicados en la Argentina, un dato que incide de manera directa sobre la capacidad de competir en precios frente a productos de origen externo. La combinación de ambos factores configura un escenario en el que la producción local pierde terreno frente a la oferta importada.

Del empleo formal a las changas

Cuando una empresa reduce su producción o decide cerrar una línea, el trabajador que queda sin empleo formal enfrenta un mercado laboral con alternativas escasas. El comercio minorista, otro de los sectores que tradicionalmente absorbe mano de obra, también atraviesa dificultades, lo que limita las opciones de reinserción. En ese contexto, la salida habitual se desplaza hacia la informalidad: changas, ocupaciones discontinuas y empleos sin cobertura social ni aportes jubilatorios.

  • Utilización de la capacidad instalada en agosto: 58,5%, frente a 59% en igual mes del año anterior.
  • Sectores más afectados por la presión importadora: calzado e indumentaria.
  • Costo laboral industrial en dólares: aproximadamente el doble que en Brasil para un mismo puesto.
  • Carga tributaria industrial: 35% más elevada que la brasileña según comparaciones sectoriales.
  • Recorridas por Río Cuarto, Bell Ville y Marcos Juárez reflejaron la misma preocupación en torno al acceso al crédito.

El crédito, una restricción transversal

El acceso al financiamiento aparece como un denominador común entre las empresas que aún sostienen su actividad. Con tasas elevadas y volúmenes escasos, la inversión productiva se frena, y con ella la posibilidad de incorporar personal o de mantener los puestos existentes. Recorridas por distintas regiones industriales de la provincia de Córdoba —entre ellas Río Cuarto, Bell Ville y Marcos Juárez— relevaron la misma preocupación en cada localidad consultada, lo que da cuenta de la extensión del problema más allá de los grandes centros fabriles.

En síntesis, la industria opera con alrededor del 60% de su capacidad y la diferencia respecto del año anterior, aunque estrecha, resulta negativa. A la presión de los productos importados y los costos laborales y tributarios elevados se suma un escenario de crédito restringido, con el empleo formal como variable de ajuste y la informalidad como destino cada vez más frecuente para quienes quedan fuera del mercado registrado.

GA
Griselda AyalaEmpleo público y economía

Te puede interesar