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Martes, 13 de octubre de 2026
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La mansión del lago que tiene a Taylor Swift y Travis Kelce en pie de guerra con los vecinos de toda la vida

Residentes de Bratenahl, Ohio, rechazan los planes de forestación y vallado de la pareja en una propiedad de cinco millones de dólares; la Junta de Revisión Arquitectónica dio luz verde al paisajismo frontal y la pulseada vecinal sigue abierta.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 3 d
La mansión del lago que tiene a Taylor Swift y Travis Kelce en pie de guerra con los vecinos de toda la vida

A mí, lo primero que me impactó cuando empecé a leer el expediente municipal fue darme cuenta de que detrás de los nombres rutilantes hay un pueblo chiquito, con sus calles internas, su tubería compartida y sus vecinos que llevan décadas peleando por el arbolito de la vereda. En Bratenahl, un municipio arbolado sobre la costa del lago Erie, en Ohio, no se habla en estas semanas de otra cosa que de los planes de reforma de la propiedad que compraron Taylor Swift y Travis Kelce, una casona frente al agua por la que pagaron cerca de cinco millones de dólares en marzo, a través de una sociedad de responsabilidad limitada vinculada al jugador de los Kansas City Chiefs de la NFL.

La cosa empezó a trabarse en las reuniones de planificación, donde los vecinos llevaron sus objeciones con papeles y con cifras bajo el brazo. Lo que más preocupa no es la privacidad de la celebrity ni el cerco perimetral, sino el plan de forestación que presentaron los representantes de la pareja, especialmente el reemplazo de arbustos por árboles de hoja perenne en el frente de la propiedad.

Vecinos con argumentos concretos

  • Una residente que vive en la casa lindera desde hace más de tres décadas advirtió que plantar perennes cerca de la tubería de desagüe compartida podría causar desbordamientos del alcantarillado. Dijo que ya le cotizaron 75.000 dólares para proteger la cañería de las raíces y que el tema se está conversando con el abogado de Swift y Kelce.
  • Otro vecino cuestionó la tala de arbustos existentes y planteó su inquietud por los daños que la nueva valla podría causar a los ciervos que circulan por la zona.
  • Vecinos del entorno también recordaron que la propiedad forma parte de un barrio con infraestructura sensible, donde cualquier modificación de pendientes o forestación se analiza caso por caso.

En lo personal, lo que más me quedó dando vueltas fue la frase que repitió la vecina lindera, casi como un estribillo: "desbordamientos catastróficos del alcantarillado". No es una exageración de vecino enojado: es una preocupación concreta, traducida en un presupuesto que ya le pasaron para proteger su cañería. Y cuando un residente te dice "llevo acá treinta años y nunca tuve que pensar en esto", te das cuenta de que la disputa no es contra la fama, sino contra un árbol y una raíz.

Del lado de la pareja, el responsable del proyecto, Jacob Kutz, de la empresa Tiny Construction, defendió los cambios en varias sesiones. Explicó que la intención es "privacidad y seguridad" y destacó que, como gesto hacia la comunidad, ya hicieron por su cuenta la limpieza a presión de la tubería de alcantarillado "sin pedir ayuda". La Junta de Revisión Arquitectónica de Bratenahl aprobó en setiembre una valla de 1,8 metros, reducida desde los 2,4 metros previstos en el plano original, lo que muestra que la negociación ya empezó a achicar las pretensiones.

En la última reunión, la junta aprobó el paisajismo correspondiente al frente de la propiedad, aunque dejó pendiente un tercer proyecto para una sesión próxima. Es decir, la novela sigue: lo que se firmó es el primer capítulo de una serie que todavía no tiene final. La propiedad forma parte de un catálogo inmobiliario amplio que incluye casas en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California, y donde además se instaló un sistema de alerta que avisa cuando alguien se acerca demasiado al perímetro.

Al salir de la última sesión, una vecina se cruzó conmigo en el pasillo y me resumió el espíritu del barrio con una frase que se me quedó grabada: "No estamos en contra de ellos, estamos a favor de nuestras cañerías". Me parece que ahí está la clave del asunto: la pelea no es con Taylor ni con Travis, es con la raíz que se puede meter en el desagüe y arruinarle la vida a quien vive al lado hace treinta inviernos.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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