La nueva Street Fighter divide la sala: críticos que se van silbando y fans que salen como Ryu sacándose la foto del póster
El Tomatómetro de Rotten Tomatoes la castigó con un 43 por ciento, pero el público la aupó hasta el 79. Una brecha de 36 puntos que reabre el debate sobre cómo se mide una película pensada como carta de amor a un videojuego.
Antes de que Noah Centineo apareciera en pantalla, en mi sala ya se escuchaba la bronca: un tipo de campera roja le decía a su amigo que había leído las críticas y esperaba una pérdida de tiempo, y el amigo, con los pochoclos todavía cerrados, le contestó que hacía veinte años esperaba esta peli y que le importara un pomo lo que digan cuatro críticos gringos. Arrancamos así, con la sala partida en dos, y esa misma grieta terminó reflejando, párrafo más párrafo menos, lo que pasó afuera con la nueva adaptación cinematográfica de Street Fighter dirigida por Kitao Sakurai, porque la película dejó dos lecturas completamente opuestas sobre la misma butaca.
En Rotten Tomatoes, el termómetro de la prensa especializada, conocido como Tomatómetro, se plantó en un 43 por ciento de aprobación, mientras que el Popcornmeter, que mide lo que opina la gente que efectivamente fue al cine, escaló hasta el 79 por ciento. La diferencia de 36 puntos la vuelve uno de los casos más notorios del año en los que la crítica y el público se miran a la cara, se reconocen y deciden no saludarse.
Qué leyeron los críticos y qué vieron los fans
Los críticos señalaron problemas de guión, un ritmo irregular y chistes que directamente no funcionan. Algunos, con honestidad bastante poco habitual en estos tiempos, reconocieron igualmente que las secuencias de pelea y las animaciones en 2D sostienen el interés, y subrayaron que la película nunca resulta aburrida, incluso cuando sus partes no terminan de encajar entre sí, como piezas de un Puzzle Fighter que se resisten a armarse. Los fanáticos de la saga tuvieron una experiencia claramente distinta: destacaron las actuaciones de Noah Centineo como Ken y de Callina Liang como Chun-Li, se abrazaron a la banda sonora con reminiscencias de los años noventa y celebraron la reproducción bastante fiel de los movimientos icónicos de cada personaje.
Para una buena parte del público la propuesta no buscaba profundidad narrativa sino, lisa y llanamente, trasladar la energía del juego a la pantalla, y en ese objetivo bastante específico consideraron que la película cumplió. Esa diferencia de expectativas, me parece a mí, explica mejor la brecha que cualquier cuadro comparativo.
- Tomatómetro: 43 por ciento de aprobación de la crítica especializada.
- Popcornmeter: 79 por ciento de aprobación del público verificado.
- Diferencia de 36 puntos, una de las más pronunciadas del año en el sitio.
- Elenco central: Noah Centineo como Ken, Andrew Koji y Callina Liang como Chun-Li.
- Dirección: Kitao Sakurai, con secuencias de acción animadas en 2D.
- Reclamo crítico recurrente: guión desparejo y humor que no termina de cuajar.
Street Fighter se suma así a una lista ya bastante larga de adaptaciones de videojuegos que prescinden del consenso crítico para encontrar su lugar entre la comunidad de jugadores, una trayectoria que la propia franquicia ya había transitado con resultados desparejos en entregas anteriores. El estreno, además, reavivó un debate incómodo: ¿sirven los criterios clásicos de la crítica cinematográfica cuando una película está diseñada expresamente como homenaje a una comunidad que conoce de memoria cada golpe, cada escenario y cada frase emblemática? Personalmente me inclino a pensar que la pregunta queda picando y que la respuesta más justa se juega, como siempre, en la butaca de cada uno, en esa sensación que alguien resume con cuatro palabras cuando se enciende la luz de la sala y alguien murmulla, todavía de pie, mientras acomoda el paquete de pochoclos a medio comer: "Bueno, me divertí, ¿qué querés que te diga?".
