La palabra que nadie esperaba: por qué «Bleach» no se llama Ichigo, White ni Black
Antes de quedarse con un nombre tan raro como «Bleach», Tite Kubo pensó en otras opciones, las descartó una por una y terminó eligiendo una palabra en inglés que significa lejía. Te cuento la historia completa de cómo se bautizó una de las series más influyentes del manga moderno, porque a veces un título no tiene nada que ver con el personaje principal y sí con el color de un uniforme o con una canción de Nirvana que sonaba de fondo mientras el autor dibujaba.
Me acuerdo perfectamente de la primera vez que alguien me dijo «¿ya viste Bleach?» y yo, que en esa época todavía confundía manga con historieta y anime con dibujo animado, le contesté con una pregunta que me parecía de lo más lógica: «¿y de qué se trata?». Lo que no esperaba era la respuesta: «el protagonista se llama Ichigo y pelea contra monstruos, pero la serie no se llama Ichigo, se llama Bleach, que significa lejía». Me quedé callado un momento largo y después pregunté lo obvio: «¿y por qué lejía?». Es exactamente la pregunta que vamos a recorrer juntos en esta nota, porque detrás de ese título tan particular hay un proceso creativo muy jugoso, varias opciones que el propio autor tiró a la basura y una decisión estética que todavía hoy, casi veinte años después, sigue dando que hablar.
El nombre del héroe y el nombre de la serie: dos cosas distintas
Durante varios años existió un fenómeno que los lectores de manga conocían como el Big Three: un triunvirato editorial formado por One Piece, Naruto y Bleach, las tres series que dominaban las listas de ventas en todo el mundo y que compartían además un piso generacional enorme, con miles de fans que crecían leyendo semana tras semana sus aventuras. Lo que no siempre se decía en voz alta es que las tres apelaban a lógicas de titulación muy distintas: One Piece lleva el nombre del tesoro que persigue Luffy a lo largo de toda la historia, Naruto lleva directamente el nombre del personaje principal y Bleach, en cambio, no alude ni al protagonista, que se llama Ichigo Kurosaki, ni al conflicto central de la trama, que gira en torno a los Shinigami, los Hollows y, más adelante, los Quincy. Esa rareza es justamente lo que vuelve al título tan interesante y lo que lo convierte en una excepción casi solitaria dentro del manga shonen de los años 2000.
Black, White y la tercera opción que finalmente ganó
Tite Kubo, el autor de la serie, pensó primero en «Black» como título, atraído por el negro profundo de los uniformes que usan los Shinigami en sus funciones de protección espiritual. La idea le duró poco: la consideró demasiado directa, demasiado simple, casi un lugar común visual. Entonces probó con «White», la palabra opuesta, porque los capitanes del Gotei 13 visten chaquetas blancas y porque los dos grupos enemigos principales, los Arrancar y los Quincy, también usan uniformes blancos, lo que convertía al blanco en un color muy presente en la trama. Tampoco lo convenció. La tercera opción, la que finalmente quedó, fue «Bleach», la palabra inglesa que en castellano traducimos como lejía. Kubo lo explicó en una entrevista con la revista Anime Insider en 2008 con una frase que se volvió célebre: «Si pones lejía, la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a Bleach». No fue, entonces, una decisión caprichosa ni un nombre puesto al azar: fue una síntesis entre el color, la función purificadora del producto y la estética que el propio Kubo quería imprimirle a la serie.
“Si pones lejía, la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a Bleach.”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider (2008)
Otras lecturas que el título admite (y que Kubo nunca desmintió)
- La purificación como idea central: la lejía limpia y desinfecta, y eso describe exactamente lo que hacen los Shinigami con las almas corrompidas por los Hollows.
- El pelo naranja de Ichigo, que parece decolorado, como si el color hubiera sido tratado con algún producto químico.
- El contraste blanco y negro que domina el estilo visual de Kubo a lo largo de toda la obra, con escenarios y uniformes que basculan permanentemente entre esos dos polos.
- Una posible referencia al álbum debut de Nirvana, editado en 1989 bajo el título Bleach, en el que la banda hacía referencia a desinfectar con lejía en el marco de una campaña contra el SIDA. Kubo es fan declarado del rock anglosajón, mencionó a Radiohead y Bad Religion entre sus influencias y nunca negó el guiño, aunque tampoco lo confirmó.
Lo más fascinante de todo esto, a mi modo de ver, es que Kubo construyó un título que funciona en capas y que cada lector puede leer de manera distinta según lo que sepa de la serie, de la música o del propio autor. Para quien nunca abrió un capítulo, Bleach es una palabra rara, casi sin significado, que suena bien y que pega. Para quien ya conoce la historia, Bleach es una declaración de principios sobre la purificación, sobre el blanco y sobre el trabajo silencioso de los Shinigami con las almas que nadie más ve. Y para quien además sabe de rock, Bleach es un guiño a un disco fundamental de los años 80 que el autor probablemente escuchaba mientras dibujaba. Las tres lecturas conviven sin estorbarse, y eso, para mí, es lo que vuelve a este título uno de los más logrados del manga moderno, por más que traducido al español siga significando algo tan mundano como un producto de limpieza.
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