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Jueves, 15 de octubre de 2026
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La servilleta, los informes y el chico que un formador del Barcelona no quería fichar: la historia oculta de Messi a los 13

Tres evaluaciones inéditas del otoño europeo de 2000 muestran a un Lionel Messi de 142 centímetros que un técnico desaconsejó por flaco y otro comparó con Maradona. El club avanzó igual y el resto ya es leyenda.

Por Javier AquinoDeportes · · hace 1 h
La servilleta, los informes y el chico que un formador del Barcelona no quería fichar: la historia oculta de Messi a los 13

Arrancamos por lo que pasó y por la jugada que lo cambió todo, aunque esta vez la jugada no fue en una cancha sino en un escritorio. Hace algunas semanas se conocieron tres informes firmados en el otoño europeo de 2000 por formadores del Barcelona sobre un chico rosarino de 13 años, 142 centímetros, que acababa de llegar desde Argentina con la mochila cargada de sueños y un talento descomunal. Uno de esos informes recomendaba sin dudar que no lo ficharan. El club fichó igual. Y lo que vino después ya lo conoce cualquier chico que haya pateado una pelota: 778 partidos, 672 goles, 35 títulos y el lugar más alto de la historia del club catalán.

14' - El informe que decía que no

El primer documento es durísimo. El formador reconoció una calidad técnica indiscutible, pero remató sin anestesia: escribió en mayúsculas y subrayado que creía que no había que ficharlo. Su argumento era la contextura física del pibe, que a esa edad quedaba chica frente a los rivales de la categoría. Y proponía, como solución salomónica, seguirlo de cerca y volver a probarlo dentro de un par de años. Dos años en la vida de un chico de 13 es media adolescencia. Lo que ese evaluador no llegó a medir es que el crecimiento iba a llegar y el fútbol, encima, iba a explotar.

29' - El informe que lo comparó con Maradona

El segundo informe va para el otro lado y, mirado con los ojos de hoy, sacude. El formador escribió, con el diario del lunes todavía fresco, que el pibe era un Maradona de corta edad, pidió ficharlo y hasta se permitió tirar una frase con gancho: ya veremos su evolución. Breve, directo, sin adornos. A la distancia, la comparación parece exagerada y al mismo tiempo corta, porque el propio Messi terminó construyendo un camino propio que nada tiene que envidiarle al diez de Villa Fiorito. Pero el ojo clínico de aquel formador, que vio algo que otros no vieron, merece su homenaje.

43' - La servilleta de Rexach

Las dudas quedaron flotando en el aire y el 14 de diciembre de 0 - quiero decir, del año 2000, el entonces secretario técnico del club, Carles Rexach, firmó el compromiso de fichaje en una servilleta. Lo hizo, según quedó escrito, bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra. Esa coletilla, que en su día sonó a gesto de encubierto, hoy suena a confesión pura: había voces internas que no querían al pibe y el club lo trajo igual.

El tiempo le dio la razón a Rexach, aunque eso no borra el vértigo de la decisión. El chico al que un formador desaconsejaba por flaco terminó midiendo 170 centímetros, convirtiéndose en el máximo goleador histórico de la entidad y levantando 35 títulos oficiales con la camiseta azulgrana. Y todo empezó en una servilleta de papel, con un café a medio tomar y la firma de un valiente.

Datos que duelen

  • Messi llegó a Barcelona con 13 años, en el año 2000, desde Rosario.
  • Medía 142 centímetros al momento de las pruebas, según los informes.
  • Tres formadores lo evaluaron y hubo opiniones divididas sobre su físico.
  • Uno de ellos pidió no ficharlo; otro lo comparó con Maradona.
  • El 14 de diciembre de 2000, Carles Rexach firmó el fichaje en una servilleta.
  • Debutó en el primer equipo en 2004.
  • En Barcelona dejó 778 partidos oficiales, 672 goles y 35 títulos.
  • Terminó midiendo 170 centímetros y superó todos los registros goleadores del club.

La historia del club y lo que viene

Mirando para atrás, el Barcelona siempre se jactó de ser La Masía, la cantera que fabricó a Iniesta, a Xavi, a Puyol y compañía. Pero el caso Messi tiene una vuelta de tuerca que pocas veces se cuenta: el club estuvo a punto de no apostar por él. Que se haya animado igual habla de una dirigencia que, al menos en ese momento, le ganó al miedo. Mientras, el informe contrario quedó como uno de los yerros más caros de la historia del fútbol, aunque hay que tener piedad: a los 13, sin el diario del lunes, era una decisión razonable. La que no fue razonable fue la del que comparó al pibe con Maradona y acertó de lleno. A ese, los pronóstico es simple: a la próxima pieza que aparezca con cara de potrero, el Barcelona va a tener que mirarla dos veces. Con la servilleta y el café listos.

JA

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