Mariana Nannis abrió su corazón desde Marbella: "Yo acá estoy, soy su mamá"
La madre de Alex Caniggia habló sin vueltas de la distancia con su hijo, confesó que aún no conoce a su nieta Venezia y mandó un mensaje encendido de aliento a Charlotte desde el reality: "Traé la copa a Marbella".
Lo primero que uno escucha, antes de cualquier definición, es la voz de una madre que lleva años en otro país y que todavía se sienta frente a un micrófono con la misma verdad con la que crio a sus hijos. Yo la escuché a Mariana Nannis en una radio desde Marbella y me pasó algo que pocas veces me pasa con una entrevista: sentí que la nota no iba a ser de chimentos sino de afectos, y eso cambia todo a la hora de escribirla, porque uno deja de buscar la frase polémica y se queda con la frase que duele, que es, en este caso, la que más pesa.
Nannis fue directa cuando le preguntaron por su hijo mayor: "Con Alexander, yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre". No hubo reproche, no hubo denuncia, no hubo novela. Hubo, en cambio, una posición clara: la pelota, según sus propias palabras, está del lado de Alex. "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá", dijo, y completó, como si necesitáramos que lo repitamos para creerlo: "Siempre voy a ser su mamá".
La pregunta que nadie quería hacerle y la respuesta que ella tenía guardada
Entonces le preguntaron lo que todos queríamos saber pero que, por una cuestión de respeto, uno duda si preguntar: si lo extraña. Y Nannis no esquivó. "Obviamente que lo extraño, es mi hijo", respondió, y agregó, con esa lógica aplastante que solo tienen las madres: "¿Qué madre no extraña a un hijo?". Ahí, en esa frase, se cae cualquier intento de lectura fría del conflicto, porque una madre que extraña a un hijo no está haciendo estrategia, está hablando desde un lugar que no necesita explicación.
“Obviamente que lo extraño, es mi hijo. ¿Qué madre no extraña a un hijo?”Mariana Nannis
Pero la distancia con Alex tiene un costado que a mí, como cronista de la vida de los famosos, me sigue pareciendo de las cosas más fuertes que se pueden contar: Nannis, a sus años y con tres nueras potenciales, todavía no conoce a Venezia, la hija de tres años que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz. "Sí, obvio, es mi nieta, obviamente quiero conocerla", dijo, y de nuevo apareció esa condición que ella repite como un mantra: la conocerá "el día que los demás me la quieran presentar". Es decir, la madre está, la abuela está, lo que falta, según su propia lectura, es que le abran la puerta.
- "Con Alexander, yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre".
- "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá. Siempre voy a ser su mamá".
- "Obviamente que lo extraño, es mi hijo. ¿Qué madre no extraña a un hijo?".
- "Es mi nieta, obviamente quiero conocerla. La conoceré el día que los demás me la quieran presentar".
- "Dicen cada barbaridad... ¿Vas a creer todas las barbaridades que dicen? Imposible".
Charlotte, la otra hija, y un mensaje que sonó a hazaña
Mientras la pulseada con Alex sigue trabada, hay otra hija que, según me contó la propia Nannis, le devolvió la sonrisa esta semana: Charlotte, que está participando en un reality, la llamó y ella no se guardó nada. "Tenés que ganar, Charlotte", le dijo, y le tiró un consejo bien de madre que se banca los trapos: "Aguantate a todas las locas y ganá, Charlotte, vamos, si vos podés". La respuesta de la hija llegó con una frase que a mí me pareció de manual: "Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste". Ahí, en ese ida y vuelta, entendí que esta nota, más que sobre Caniggia, es sobre una mujer que todavía cree en sus hijos y que les habla como si pudiera, con la palabra, cambiar el resultado de un juego.
Y ya sobre el final, Nannis, que está instalada en España hace rato, le tiró una invitación que dice mucho de cómo se vive el desarraigo con estilo: "Venite y hacemos pijamada en el Hotel Palace, en Madrid". Y para que no quedaran dudas del ánimo con el que la mandó al reality, cerró con un pedido que es casi un eslogan familiar: "Traé la copa a Marbella". A la salida de la radio, mientras ordenaba sus cosas, una productora me dijo al pasar algo que me quedó dando vueltas y que me parece la mejor manera de cerrar esta nota: "Hay madres que se pelean con sus hijos, pero no hay ninguna que deje de quererlos". Y esa frase, sin que ella lo supiera, terminó de contar todo lo que Mariana Nannis intentó decir.
