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Martes, 13 de octubre de 2026
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Martín Bossi se saca el traje de imitador y se pone el de actor en “Amores inesperados”

El actor protagoniza seis episodios independientes escritos y dirigidos por Marcos Carnevale para Disney+, donde encarna a un enfermero, un ladrón, un mozo, un profesor de tenis, un empleado de peaje y un hombre encerrado en un departamento durante las fiestas. Una apuesta a correr el foco del humor y poner el corazón en el centro de la escena.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 3 d
Martín Bossi se saca el traje de imitador y se pone el de actor en “Amores inesperados”

Lo vi a un señor en el colectivo que iba con auriculares y, sin querer, escuché lo que miraba en el celular: era uno de los capítulos de la nueva serie que acaba de caer en Disney+ y, por lo que me dejó entrever la pantalla, se reía solo, como pasándola bomba. Se trata de “Amores inesperados”, la comedia que reúne seis episodios independientes con un mismo protagonista —Martín Bossi— que se pone en la piel de seis personajes completamente distintos, todos atravesados, claro, por alguna forma de amor.

Seis oficios, seis historias, un mismo hombre

La idea es bien directa: cada capítulo cuenta una historia autoconclusiva y Bossi construye un personaje nuevo en cada una. Está el ladrón, el enfermero, el mozo, el empleado de peaje, el profesor de tenis y un hombre que queda atrapado en un departamento en medio de las fiestas. Los hallazgos amorosos también cambian de capítulo: aparece el amor obsesivo, el imposible, el no correspondido, el sorprendente y el temido. Como si fuera una antología de desencuentros, pero con el foco siempre puesto en eso que nos pasa a todos cuando menos lo esperamos.

La pluma y la cámara son de Marcos Carnevale, con quien Bossi ya había coincidido en cine. Aunque la serie se filmó hace cuatro años, recién ahora llega a la plataforma. El elenco que lo rodea es bastante jugoso: aparecen Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández, entre otros.

“Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes.”Martín Bossi

Bossi lo dice así, casi tirándose al piso, y en realidad lo que está contando es todo lo contrario: su método es meterse tan adentro del personaje que deja de actuar. Algo que, según contó, hasta sus propios profesores de teatro le marcaron como un rasgo fuera de lo común. Acá no hay lugar para la imitación que lo hizo famoso arriba de los escenarios; acá hay que construir una psicología, una voz, una manera de pararse distinta en cada capítulo. Por eso el rodaje fue episodio por episodio: se filmaba uno, se cerraba, se pasaba al siguiente. Los tres de tono más cómico —el ladrón, el del peaje y el profesor de tenis— fueron, según contó, los más llevaderos. Los de carga dramática más fuerte exigieron una preparación que se estiraba durante semanas.

  • Amor obsesivo
  • Amor imposible
  • Amor no correspondido
  • Amor sorprendente
  • Amor temido
  • Un sexto registro que el actor prefiere dejar como sorpresa para el espectador

Detrás de cámara hubo un consejo que Bossi suele repetir y que le vino como anillo al dedo para esta oportunidad. Dice que se lo dio Graciela Borges —él la llama “la Borges”, pero todos sabemos quién es— y lo guarda como una especie de mantra: “Enano, no tenés que estar cómodo, un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa”. Esa incomodidad buscada fue, según él mismo reconoció, lo que le permitió animarse a registros que venía dejando de lado hace rato. Claro que la elección del amor como hilo conductor no fue casual: Bossi lo planteó casi como una declaración de principios en un mercado donde predominan el thriller y la violencia. “Es como un respiro”, sostuvo, y hasta adelantó que su próxima apuesta en teatro va a caminar por la misma vereda temática.

A la salida del preestreno, una señora que se había sentado dos filas más adelante me dijo al pasar, mientras buscaba el llavero del auto: “Mirá vos, el que hacía los cuadros ahora resulta que actúa de verdad”. Y la verdad es que esa frase, medio de cumplido y medio de sorpresa, le termina haciendo justicia a lo que se ve en pantalla: un Bossi que se anima a dejar la careta humorística en el camarín y se planta frente a la cámara con la incomodidad necesaria como para que el espectador le crea, también, esas seis historias de amor que bien podrían ser, si uno se descuida, la nuestra propia.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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