Messi se va de la selección y deja una lección que los padres pueden usar en la mesa familiar
El retiro del capitán abre una ventana para charlar con los chicos sobre esfuerzo, error y trabajo en equipo. Un libro escrito antes de la despedida ya había ordenado esos temas.
El dólar blue arranca la jornada en la frontera a 1.580 pesos y el real se mantiene por encima de los 320, mientras el puente San Ignacio de Loyola sigue con tránsito fluido en ambos sentidos. En Clorinda la actividad comercial temprano muestra cierta calma, como acostumbra los días de semana, pero del otro lado, en Pedro Juan Caballero, el comercio ya palpita con ofertas que cruzan la frontera desde primera hora. Mientras la economía marca su pulso de siempre, una noticia deportiva sacude a las familias argentinas: Lionel Messi anunció su retiro de la selección y el impacto va mucho más allá del fútbol.
La despedida del capitán no es solamente un hecho deportivo ni un cierre nostálgico. Para los padres y madres de chicos en edad escolar, el momento se presenta como una oportunidad concreta para sentarse a charlar sobre valores que la carrera del rosarino mostró en carne propia durante más de dos décadas. De eso se trata justamente el libro ¡Messirve!, de Verónica de Andrés y Florencia Andrés, editado por Ediciones B, donde las autoras tomaron la figura de Messi como hilo conductor para hablar de constancia, humildad y trabajo en equipo. Lo curioso es que el libro se publicó antes de que se confirmara el retiro, lo que vuelve todavía más pertinente su lectura ahora.
Talento versus disciplina: la frase que define una carrera
Una de las claves que las autoras rescatan del recorrido de Messi es la diferencia entre el talento natural y la disciplina cotidiana. El propio jugador lo dijo con una frase que se volvió célebre: ser un éxito de la noche a la mañana le llevó diecisiete años y ciento catorce días. La frase, pronunciada sin dramatismo, condensa una enseñanza directa para cualquier chico: los resultados visibles siempre tienen una historia invisible detrás, construida con entrenamientos repetidos, lesiones superadas y decisiones cotidianas.
En guaraní, los abuelos suelen decir que el que persevera alcanza, y la traducción libre sería: el que no abandona llega a la meta. La trayectoria de Messi parece hecha a la medida de ese proverbio, aunque escrita con botines y no con zapatos de campo.
Otros ejes que el libro propone para conversar en casa
- La relación con el error: Messi no ganó siempre ni jugó bien en todos los partidos. La excelencia no es sinónimo de perfección sino de preguntarse cómo mejorar la próxima vez.
- El peso de la familia: el capitán mencionó en varias oportunidades a su mujer y a sus hijos como reguladores de su ánimo, y describió a sus padres como quienes le inculcaron que no todo da igual.
- La importancia del equipo: en distintos momentos de su carrera insistió en que sin sus compañeros no habría logrado nada, una idea clave para cualquier chico que participe de una actividad grupal.
- La gestión de las críticas: cómo Messi las enfrentó a lo largo de los años y qué respuestas dio en distintas etapas de su recorrido.
El libro de las Andrés no propone idealizar a Messi ni convertirlo en un santo lejano. Muy por el contrario, toma lo concreto: cómo reaccionó frente a las críticas, cómo habla de su familia, cómo define el éxito. Esa materia prima es la que las familias pueden aprovechar para abrir conversaciones que muchas veces cuesta arrancar con los más chicos, especialmente cuando los ejemplos cercanos escasean.
Del otro lado de la frontera, en las escuelas de Ponta Porã y Pedro Juan Caballero, la despedida del Diez también se comenta con admiración, porque para los paraguayos Messi fue durante años algo más que un rival: fue una referencia de cómo se sostiene una carrera cuando todo parece derrumbarse. Mientras en Buenos Aires el retiro se analiza en clave de legado deportivo, en la Triple Frontera el debate pasa más por lo que se puede aprender de alguien que nunca dejó de trabajar, incluso cuando ya lo había ganado todo.
