Mientras el Congreso mira para otro lado, cada ciudad estadounidense decide a su manera qué hacer con los robotaxis
La falta de una ley federal sobre vehículos autónomos abrió un mosaico de normas municipales que van desde exigir un chofer humano a bordo hasta poner topes a las flotas de Waymo y Tesla.
En Estados Unidos los robotaxis circulan hace rato, pero nadie se puso de acuerdo en cómo regularlos. El Congreso federal, trabado por sus propias peleas internas, nunca sacó una ley nacional que fije estándares mínimos de seguridad para los autos que se manejan solos. Y ese vacío lo terminaron llenando los municipios y las legislaturas estatales, cada uno con su propio libreto. El resultado es un mapa normativo de colores: hay ciudades que quieren un humano adentro del vehículo, otras que les ponen un tope a la cantidad que pueden circular y hasta municipios que les cierran la puerta en el aeropuerto.
Para que se entienda rápido: un robotaxi es un vehículo autónomo, es decir, sin conductor humano, que ofrece viajes pagos como cualquier Uber o taxi pero sin nadie atrás del volante. La empresa más conocida del rubro es Waymo, de Alphabet, dueña de Google, que ya supera los 500.000 viajes semanales en 15 ciudades norteamericanas sin llevar un monitor humano a bordo. También está metida Tesla con su modelo Cybercab, que directamente viene sin volante ni pedales.
Cuatro ciudades, cuatro recetas distintas
- Minneapolis: el Concejo Municipal debate una ordenanza que obligaría a tener un operador humano pago dentro de cada robotaxi. La concejala Robin Wonsley, autora del proyecto, dijo que la ciudad no va a regalarles el camino a las grandes tecnológicas para que "desplacen a nuestros trabajadores". Waymo salió a responder que la propuesta es, en los hechos, una prohibición a los autos sin conductor.
- San Diego: el Concejo aprobó una resolución que prohíbe a Waymo operar en el aeropuerto internacional y le da a las agencias locales control directo sobre los vehículos autónomos en caso de emergencia. El concejal Sean Elo-Rivera remarco que los conductores locales y los pequeños comercios "cumplen regla tras regla para ganarse la vida".
- Austin: los bomberos plantearon preocupacion por los Cybercab de Tesla, que no tienen ni volante ni pedales. Pidieron a los fabricantes protocolos de remolque de respuesta rapida y canales directos con operadores humanos para atender emergencias.
- Washington D.C.: es la discusion mas detallada y con cifras. El concejal Charles Allen impulsa un proyecto que limita a 200 vehiculos por operador, retrasa el inicio del servicio comercial hasta 2028 y cobra una tarifa por milla recorrida para financiar el transporte subterraneo y compensar a conductores de aplicaciones. Allen dijo que espera una votacion en su comision antes de fin de noviembre, lo que dejaria la pelota en manos del pleno del Concejo en diciembre.
Lo que une a estas cuatro movidas es algo simple: los gobiernos locales no tienen jurisdiccion sobre los estandares de fabricacion de los autos, pero si pueden decidir quien circula por sus calles, donde y en que condiciones. Esa ventana la aprovecharon para meter reglas donde la Nacion no las puso.
Lo que nadie me cuenta en la cobertura habitual es lo que pasa puertas adentro de los equipos tecnicos. Lucia, una becaria que sigue de cerca el expediente de Washington D.C., me contaba por mensaje lo siguiente: "Es raro leer un proyecto donde mezclan limite de flota, fecha de inicio y tarifa por milla en el mismo articulo. Acostumbran a ser discusiones separadas". Tiene razon: por lo general la regulacion de transporte se corta en pedazos mas chicos.
“La concejala Robin Wonsley sostuvo que la ciudad no desplegará condiciones favorables para que las grandes empresas tecnológicas "desplacen a nuestros trabajadores".”Robin Wonsley, concejala de Minneapolis
¿Y eso para que sirve? Para entender que la pelea por los robotaxis no es solo una discusion tecnologica sobre sensores y algoritmos: tambien es una pelea politica por quien se queda con el trabajo de manejar un auto en la calle. Mientras el Congreso siga sin mover el amperimetro, cada intendencia o concejo va a escribir su propia receta, y las empresas como Waymo o Tesla van a tener que negociar municipio por municipio. El experimento regulatorio mas grande del mundo sobre vehiculos autonomos se esta jugando, sin grandilocuencia, en los concejos deliberantes.
