Mujeres adultas con asma: cuando las hormonas cambian el curso de una enfermedad respiratoria
Después de la pubertad, las pacientes enfrentan más internaciones y peor control de la patología. Investigaciones recientes apuntan al estrógeno y la progesterona como moduladores de la inflamación, en interacción con la genética y el entorno. El ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia suman variables al seguimiento clínico.
Un relevamiento reciente divulgado por BMC Pulmonary Medicine, elaborado sobre la base del estudio Global Burden of Disease 2021, calculó que alrededor de 260 millones de personas convivían con asma en el mundo durante ese año. La cifra sirve como punto de partida para dimensionar una problemática que, según la literatura científica, no se distribuye de manera homogénea entre varones y mujeres. Antes de la pubertad, los varones registran mayor prevalencia de la enfermedad; a partir de esa etapa, la relación se invierte y las mujeres adultas concentran más diagnósticos, más consultas a guardias y más ingresos hospitalarios.
Hormonas y sistema inmunitario: lo que halló la Vanderbilt
Un equipo encabezado por Dawn C. Newcomb, de la Universidad Vanderbilt, publicó en The Journal of Allergy and Clinical Immunology un estudio sobre pacientes con asma grave. Allí reportó que el estradiol y la progesterona pueden incrementar la producción de IL-17A, una proteína vinculada a procesos inflamatorios. La investigación también describió mayor actividad de células inmunitarias denominadas TH17 en mujeres con asma grave respecto de varones con el mismo diagnóstico. Los autores fueron cuidadosos: aclararon que el hallazgo no prueba causalidad directa y que el grupo analizado fue reducido, con parte del trabajo realizado en modelos animales.
“No se trata de genes completamente distintos entre mujeres y varones. Un mismo gen puede comportarse de manera diferente según el sexo, en interacción con factores hormonales y ambientales.”Patricia Silveyra, Escuela de Salud Pública de la Universidad de Indiana
Ciclo menstrual, embarazo y menopausia: variables que complican el seguimiento
Una revisión sobre asma premenstrual estimó que hasta el 40 por ciento de las pacientes podría notar variaciones en el control de la enfermedad ligadas al ciclo, aunque los estudios disponibles no permiten establecer una cifra definitiva. La hipótesis más estudiada apunta a las oscilaciones de estrógeno y progesterona en los días previos a la menstruación, que podrían aumentar la inflamación bronquial y la sensibilidad de las vías aéreas. Durante el embarazo, un patrón clínico tradicional señala que aproximadamente un tercio de las embarazadas con asma empeora, un tercio se estabiliza y otro tercio mejora, en proporciones que la práctica clínica suele citar como referencia orientativa. En la menopausia, la caída de estrógenos introduce un nuevo escenario que los especialistas aún describen como insuficientemente estudiado.
- Antes de la pubertad, el asma es más frecuente en varones; después, la prevalencia se invierte a favor de las mujeres.
- El estradiol y la progesterona pueden elevar la producción de IL-17A y modular la respuesta inflamatoria.
- Las pacientes reportan variaciones de síntomas asociadas al ciclo menstrual, en porcentajes que oscilan hasta el 40 por ciento según las revisiones.
- El embarazo divide a las pacientes en tres tercios según la evolución: empeoran, se estabilizan o mejoran.
- La menopausia añade un escenario hormonal diferente que aún requiere mayor evidencia clínica.
- Factores como el peso corporal, la genética y la exposición ambiental interactúan con el componente hormonal.
- Patricia Silveyra, de la Universidad de Indiana, planteó que un mismo gen puede expresarse de modo distinto según el sexo.
Vamos a los números. El dato de 260 millones de personas con asma en 2021, provisto por BMC Pulmonary Medicine a partir del Global Burden of Disease, permite contextualizar la magnitud del problema a nivel global. En términos comparativos, la carga de enfermedad muestra diferencias marcadas por sexo en adultos, con mayor proporción de cuadros graves e internacionales en mujeres, de acuerdo con la literatura revisada. Frente a la inflación de datos globales sobre costos sanitarios, los estudios específicos sobre asma en mujeres siguen siendo una línea de investigación reciente que recién ahora comienza a ocupar espacios en journals de referencia.
