Pausas activas de dos minutos: un atajo pequeño para ganar atención durante la jornada sedentaria
Una revisión de 25 ensayos clínicos con más de mil participantes detectó mejoras modestas en atención y memoria al intercalar caminatas, estiramientos o escaleras entre bloques de trabajo sentado.
Qué. Una revisión de 25 ensayos clínicos con 1.115 personas detectó mejoras pequeñas en atención y memoria al intercalar breves pausas de movimiento dentro de la jornada sedentaria. Dónde. Los estudios fueron reunidos por un equipo encabezado por Yongming Li y abarcaron ámbitos escolares y laborales. Cuándo. Los beneficios se midieron al retomar la tarea inmediatamente después de la interrupción.
Cómo fueron las pausas evaluadas
Las rutinas incluyeron caminar, practicar yoga, subir escaleras, pedalear en bicicleta fija y hacer ejercicios de resistencia. También se probaron opciones más intensas, como correr sin desplazarse o saltar. El análisis se centró en períodos inferiores a diez minutos, con interrupciones de apenas dos minutos repetidas cada media hora o cada hora.
Según los investigadores, las pausas separadas por una hora mostraron una ventaja ligeramente mayor que las realizadas cada treinta minutos, aunque la diferencia fue reducida. En las escuelas, el investigador Mark Hamer, del University College London, confirmó a este medio la posibilidad de incorporar movimientos sencillos antes de continuar una lección, sin equipamiento deportivo.
- Atención sostenida.
- Capacidad de cambiar de consigna.
- Control de respuestas impulsivas.
- Memoria de trabajo, clave para resolver tareas con información en uso.
Los beneficios fueron mayores cuando las rutinas se sostuvieron varias semanas y en ámbitos escolares o laborales. La magnitud promedio del efecto alcanzó 0,24 en la escala estadística utilizada, donde 0,2 se considera un efecto pequeño. Hamer pidió cautela al interpretar un promedio que reúne edades y etapas cognitivas tan dispares, ya que los participantes tenían entre 8 y 78 años.
Como hipótesis, Mike Trott, de la Universidad de Queensland, señaló la liberación de dopamina y noradrenalina tras el movimiento, junto con un mayor flujo sanguíneo cerebral. Los autores aclararon que estas pausas no reemplazan las recomendaciones generales de actividad física, sino que complementan la rutina diaria de quienes pasan muchas horas sentados.
En desarrollo. Última actualización: 14:32.
