Platense se quedó en la puerta: ganó, emocionó y se quedó afuera ante Fluminense
El Calamar se imponía 2-0 en Vicente López con goles de Mainero y Sepúlveda, igualaba la serie y soñaba con la semifinal. Pero Canobbio marcó a los 11 del segundo tiempo, la diferencia de gol visitante lo dejó afuera y el equipo de Palermo cerró su Libertadores con la frente alta.
Lo gritamos hasta aquí. Platense ganó 2-1 frente a Fluminense en el estadio Ciudad de Vicente López, dio vuelta la historia parcial y, sin embargo, se quedó afuera de la Copa Libertadores 2026. El 3-2 global, marcado por el tanto de visitante del equipo brasileño, fue el verdugo. La gloria quedó a un gol de distancia.
Porque hasta los 11 del segundo tiempo todo era fiesta en Vicente López. El Calamar había hecho los deberes en el primer tiempo: Mainero a los 29 y Sepúlveda sobre el cierre, a los 47, le habían dado al local el 2-0 que nivelaba la serie y dejaba la diferencia global a un gol del Marrón, justamente el descuento carioca.
Minuto 29: el despertar de Platense
Guido Mainero abrió el marcador con una acción colectiva que desarmó a la defensa de Fluminense. El equipo de Martín Palermo tomó la pelota desde el arranque, no se replegó ni regaló el protagonismo y encontró los espacios para lastimar a un rival que llegó a Vicente López a administrar, no a proponer.
Minuto 47: el cabezazo que valía una ilusión
Ya en el tiempo adicionado de la primera etapa, Bruno Sepúlveda conectó un cabezazo dentro del área para poner el 2-0. Con ese resultado parcial, ambos equipos se fueron al descanso igualados 2-2 en el global de la eliminatoria. Platense tenía media clasificación en el bolsillo: una conquista más y forzaba los penales en cancha rival.
Minuto 56 del complemento: el gol que silenció Vicente López
Fluminense cambió la cara para el segundo tiempo. Adelantó líneas, ajustó marcas y fue a buscar lo que había regalado en la etapa inicial. A los 11 del complemento, Agustín Canobbio estampó el 1-2 que reordenó el mundo: el global volvió a favor del Tricolor carioca y Platense quedó otra vez obligado a marcar dos goles. Ya no alcanzaba con uno.
El local fue por el milagro. Palermo movió el banco, mandó a la cancha a Franco Zapiola y apostó por más gente en área rival. Platense buscó, insistió, chocó contra la experiencia de Thiago Silva en el fondo y contra las manos de Fábio, el arquero visitante. La pelota no quiso entrar y el 2-1 fue definitivo.
Lo dije y lo sostengo: Platense se va de la Libertadores con la frente bien alta. Lejos de ser un partenaire, el equipo de Vicente López compitió de igual a igual contra un club brasileño con historia pesada en el continente, le ganó en su casa y le arruinó la idea del trámite. Se vuelve con un triunfo que vale muchísimo y con el sinsabor lógico del que se queda a un gol de la hazaña.
Para Fluminense, el pase a semifinales no empaña el partido pero sí lo condiciona: perdió en el Ciudad de Vicente López y dependerá de cómo llegue a las próximas instancias. Tendrá que ajustar rápido si quiere sostener la ilusión continental.
La historia del Calamar y lo que viene
Platense sigue escribiendo su historia grande. El club de Vicente López, que en 2025 gritó campeón del fútbol argentino después de muchísimas décadas, ahora sumó una actuación memorable en su primera Libertadores en mucho tiempo. El próximo objetivo será el torneo local, donde tendrá que mostrar que esta mochila de copas le dejó carácter y no le sacó el fútbol. La próxima fecha lo espera y el hincha del Marrón ya demostró que, aun cuando se pierde, se va aplaudiendo.
