Portugal ganó pero perdió a Cristiano: lo que dejó la noche de los capitanes
Ronaldo se fue sin jugar en el 2-1 sobre Noruega, Messi se despachó con un gol y dos asistencias ante Benín en el Monumental y dos gigantes abrieron un nuevo capítulo de la grieta del recambio generacional.
Me quedo con la imagen antes que con el resultado. Portugal le ganó 2-1 a Noruega en el estadio do Dragão por la Nations League, sí, pero la verdadera noticia se escribió en la galera del banco: Cristiano Ronaldo calentó durante media hora, no entró ni un minuto y, al terminar el partido, agarró sus cosas y se fue de la concentración. Eso fue lo que sacudió la noche europea, mucho más que cualquier gol de la fecha.
El propio Ronaldo publicó un comunicado para contar su versión. Dijo que tenía un acuerdo con el director técnico Jorge Jesus para jugar treinta minutos, que ni la Federación Portuguesa ni el entrenador le habían pedido que se fuera y que la promesa se rompió durante el juego. Cerró su mensaje con un pedido a los hinchas: Créanme, esta es la pura verdad. Es la palabra del jugador contra la decisión del banco, en un cruce que vuelve a abrir un debate que el fútbol arrastra hace rato.
A los 39, ¿se gestiona o se decide?
Leo lo que pasó y me hago la pregunta de siempre. ¿Qué lugar debería tener un arreglo palabra mediante entre un entrenador y un jugador a la hora de definir sus minutos en la cancha? Yo creo que el contrato es claro, pero la película del partido también manda. El técnico evalúa contexto, resultado, rivales y, sobre todo, lo que ve desde el banco. El jugador siente que le prometieron minutos y, cuando no los tiene, lo vive como una falta de respeto. Las dos partes tienen razón y, a la vez, los dos se equivocan en algo. Eso es lo que hace que este tipo de entredichos terminen en un comunicado en lugar de quedarse en el vestuario.
La noche que Messi sí jugó y se despachó con todo
Mientras en Oporto el crack portugués se calentaba y se iba, en Buenos Aires Lionel Messi se despedía del seleccionado con todo lo que sabe hacer. En el Monumental, ante Benín, facturó un gol de penal y repartió dos asistencias. La previa fue una postal: sus tres hijos lo acompañaron en el campo y desde las tribunas su madre y su esposa Antonela Roccuzzo disfrutaron de una noche cargada de emoción. Fue el cierre de una etapa y, a la vez, una muestra de que el diez sigue intacto cuando se lo necesita.
El recorrido de los dos con sus selecciones es el espejo perfecto de esta noche. Ronaldo levantó la Eurocopa 2016 con Portugal. Ese mismo año, Messi lloró otra final perdida de la Copa América y hasta anunció su retiro de la Albiceleste, aunque después dio marcha atrás. Volvió y fue la llave de la Copa América 2021, que cortó una sequía de 28 años sin títulos para Argentina, del Mundial 2022 en Qatar y de la Copa América 2024 en Estados Unidos. Son historias distintas con un mismo motor competitivo.
El dato histórico del club y lo que viene
En lo que tiene que ver con el contexto del club de la despedida, la Selección Argentina atraviesa su mejor racha de títulos en casi cuatro décadas, con tres consagraciones mayores entre 2021 y 2024 y un recambio que ya empezó a asomar de la mano de los más jóvenes. Para la próxima fecha, el combinado nacional encarará una nueva jornada de preparación con el envión anímico del Monumental lleno y un Messi que todavía tiene gol y pase, mientras Portugal deberá resolver puertas adentro qué hace con un capitán que avisó que se va y un entrenador que, por ahora, se queda con la última palabra en la cancha.
