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Martes, 13 de octubre de 2026
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Puchero, el patrullero de cuatro patas que se ganó un colchón en la seccional neuquina

Apareció hace más de una década en la Comisaría Primera y nunca se fue. Hoy duerme en su propia cama, lleva un chaleco con un mensaje solidario y acompaña a los bicipolicías en su recorrida diaria por Neuquén.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 37 d
Puchero, el patrullero de cuatro patas que se ganó un colchón en la seccional neuquina

Yo todavía no lo conozco personalmente, pero me lo imagino perfecto en la escena: una mañana cualquiera en la esquina de Ministro González y Mendoza, donde funciona la Comisaría Primera de Neuquén, y un perro de unos doce años, dueño del lugar, mirando hacia la puerta como si tuviera turno asignado. Antes que cualquier agente, antes que el jefe de guardia, antes que nadie, Puchero ya está listo para salir. Esa es la postal que me contaron y que me basta para entender por qué este can se convirtió, sin proponérselo, en una pequeña celebridad de la ciudad.

La historia que me llamó la atención empieza como tantas historias de perros callejeros, pero se desvía rápido de ese guion. Puchero apareció en la seccional hace más de una década, sin que nadie lo trajera ni lo pidiera, y simplemente decidió quedarse. Con el tiempo pasó de ser un visitante asiduo a ser parte del paisaje cotidiano: duerme en su propio colchón dentro del destacamento, tiene las vacunas al día, come gracias a los aportes del propio personal y, sobre todo, se ganó un lugar que ningún vecino ni efectivo logró sacarle.

Un chaleco con identidad y un mensaje que interpela

Sobre el torso lleva un chaleco impermeable con una frase que ya se volvió su firma: "No me lo robes... yo también tengo frío", cosido por integrantes de la agrupación Patas Unidas Neuquén. Cada vez que camina junto a los bicipolicías por la calle, mucha gente lo mira con ternura y da por hecho que está buscando un hogar. No es así: Puchero ya tiene hogar, sólo que eligió uno con puertas abiertas y sirenas de fondo.

Su radio de movimiento es bastante amplio para tratarse de un perro que no tiene rango ni jerarquía formal. Desde la Comisaría Primera se mueve por la zona del hipermercado Jumbo, recorre el corredor este-oeste y también se hace ver por la Comisaría Segunda. Algunos días, simplemente, aparece por su cuenta en la División de Policía Motorizada, sobre las calles Petróleo e Intendente Carro. Como toda la fuerza lo reconoce, siempre tiene dónde detenerse y dónde recibir un poco de agua.

Una rutina compartida con los bicipolicías

El grupo con el que más comparte el día a día es el de los bicipolicías, una modalidad de patrullaje que nació en el año 2000 por impulso del entonces comisario Mario Barros, junto con agentes de Cutral Co que empezaron a cubrir el territorio pedaleando. Puchero llegó años después, pero se acopló a la rutina como si hubiera estado esperándola.

“Aparte de ser un compañero, es el primero que está listo para salir a hacer las tareas de prevención. Cuando pedaleamos siempre hacemos una parada fija para no cansarlo demasiado.”Nemesio Lagos, agente con nueve años en la fuerza

Lo que más me llamó la atención, y me lo confirmaron los propios efectivos, es cómo se comporta cuando la calle se pone tensa. Con otros perros se muestra indiferente; si alguno lo provoca de más, directamente pasa de largo. En un procedimiento complicado, ladra para dar alerta, pero no pasa de eso. Se nota, dicen, que entiende el código.

“Se da cuenta enseguida. Solo se pone a ladrar para dar alerta, pero no pasa de eso.”Aldana Campos, agente con tres años en la seccional

Los intentos de adopción que nunca prosperaron

A lo largo de estos años, vecinos interesados se acercaron para llevárselo a su casa y más de un agente, también, lo pensó. Pero el perro nunca aceptó irse. Lo quisieron adoptar, pero no pasó nada. Se quedó en la jefatura. Ya es de acá, como resume Campos con una frase que me parece que define toda la historia.

  • Duerme en su propio colchón dentro de la Comisaría Primera, sobre calle Ministro González y Mendoza.
  • Recorre a diario la zona del hiper Jumbo, el corredor este-oeste, la Comisaría Segunda y, a veces, la Motorizada.
  • El chaleco impermeable con la frase "No me lo robes... yo también tengo frío" fue cosido por la agrupación Patas Unidas Neuquén.
  • Su salud está controlada: vacunas al día y comida cubierta con aportes del propio personal.

Mientras recorría mentalmente los detalles, una cosa me quedó dando vueltas: hay un montón de personajes que uno entrevista a lo largo del año que uno sabe que va a recordar, y tengo la sensación de que Puchero entra en ese lote. No por el dato simpático ni por la foto, sino por algo más de fondo: la idea de que un animal aparezca en una comisaría sin que nadie lo haya convocado y termine, con los años, ganándose un colchón propio y un lugar en una rutina de trabajo, dice bastante de cómo se construyen los lazos cuando uno deja de pensarlos en términos de utilidad.

A la salida de la redacción, una compañera me preguntó por qué me enganchaba tanto esta nota y le respondí con la frase que se repite cada vez que alguien cuenta la historia de Puchero: ya es de acá. Y, en el fondo, me parece que es la mejor manera que tenemos de definir a alguien que, simplemente, decidió pertenecer.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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