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Martes, 13 de octubre de 2026
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Robots que reponen góndolas de madrugada: la apuesta danesa para vaciar las góndolas sin vaciar la plantilla

La mayor cadena de supermercados de Dinamarca entrena humanoides para trabajar de madrugada, cuando las tiendas están cerradas al público. Si el ensayo llega a buen puerto a inicios de 2027, podría convertirse en referencia para toda Europa.

Por Yamila RiquelmeUniversidad y ciencia · · hace 2 d
Robots que reponen góndolas de madrugada: la apuesta danesa para vaciar las góndolas sin vaciar la plantilla

Lo confieso: cuando me llegó la noticia, lo primero que pensé fue en la cantidad de veces que yo misma perdí media hora de súper buscando el paquete de arroz en la góndola equivocada. Ahora imaginen que, mientras el local cierra sus puertas, una fila de robots humanoides se pone a ordenar todo eso en silencio. Esa imagen dejó de ser ciencia ficción: desde junio de 2026, la cadena minorista más grande de Dinamarca —presente en seis países europeos con más de dos mil locales— viene entrenando máquinas con inteligencia artificial para reponer estanterías en el turno nocturno.

Reponer mercadería parece simple, pero no lo es. Según los datos del propio ensayo, la tarea ocupa entre el 40 y el 50 por ciento de la jornada laboral de cualquier repositor. Es un trabajo físico y bastante repetitivo: agacharse, levantar, identificar el producto, ubicarlo en el lineal correcto. Miles de veces por turno. Justo el perfil de laburo que la automatización viene mirando con entusiasmo desde hace años.

Por ahora, el humano marca el ritmo

La etapa actual es de aprendizaje supervisado. Cada vez que el robot toma un yogur, una lata de atún o una caja de cereales, hay un operador humano guiando el movimiento. ¿Con qué objetivo? Alimentar al sistema con datos para que aprenda a reconocer formas, tamaños y posiciones distintas. La tecnología combina visión artificial, aprendizaje automático y unos actuadores —es decir, los motores que hacen mover las articulaciones— diseñados para imitar el brazo humano.

“Hoy las máquinas trabajan más lento que una persona y necesitan supervisión constante. Pero la idea es que, de a poco, se banque sola la noche entera.”Descripción del ensayo
  • Visión artificial: las cámaras del robot funcionan como sus ojos, identifican el producto y el lugar donde va.
  • Aprendizaje automático: cada sesión nocturna deja datos que afinan los movimientos siguientes.
  • Actuadores físicos: imitan la muñeca, el codo y los dedos humanos para manipular objetos sin romperlos.

Por qué de noche y no de día

Acá aparece un dato clave: la legislación danesa prohíbe que los robots operen de forma autónoma en espacios donde haya clientes. Por eso el ensayo es exclusivamente nocturno, con las persianas bajas y el súper vacío. Es, en la práctica, el único horario donde este tipo de despliegue tiene marco legal. El cronograma de la empresa prevé llegar a la operación totalmente autónoma a principios de 2027.

Le pregunté a Tomás, becario de la facultad y cajera de súper los fines de semana, qué le parecía. "Si me saca de cargar packs de agua a las tres de la mañana, bienvenido sea —me dijo entre risas—. Pero prefiero que la máquina no le diga al cliente dónde está el queso cremoso". Esa frase resume bastante bien el pulso del debate: la automatización gana terreno en lo pesado y rutinario, mientras el mostrador sigue siendo territorio humano.

El contexto ayuda a entender por qué Dinamarca apura este paso. Tiene uno de los mercados laborales más ajustados del continente, con escasez de personal y costos operativos en alza. Automatizar la reposición nocturna aparece como una salida concreta para un problema concreto, no como un capricho tecnológico.

¿Y eso para qué sirve?

Sirve para repensar cómo se reparten las tareas en un supermercado. Si el ensayo funciona, la cadena promete evaluar la expansión a otros locales de su red europea. Y a futuro, las funciones podrían ampliarse: controlar fechas de vencimiento, detectar huecos en las góndolas, corregir artículos mal ubicados. En otras palabras, no se trata solo de que un robot ponga una botella en su lugar, sino de empezar a delegarle el trabajo silencioso, físico y aburrido que hoy consume buena parte del día de cualquier repositor. Veremos, cuando llegue 2027, si la teoría sobrevive al lineal.

YR
Yamila RiquelmeUniversidad y ciencia

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