Rutinas simples y descanso suficiente: las claves cotidianas que los especialistas defienden para preservar la memoria
Concentrarse en una sola tarea, dormir entre siete y ocho horas, caminar y mantener vida social son algunas de las recomendaciones de especialistas para cuidar la memoria, sin recurrir a tratamientos complejos.
Organizar la jornada con menos interrupciones puede ser un primer paso para cuidar la memoria. Revisar mensajes mientras se conversa o se responde un correo obliga al cerebro a alternar el foco de atención de manera constante, un mecanismo que aumenta los errores y eleva el estrés. Según Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health, esa sobrecarga puede perjudicar la memoria de corto plazo.
Atención sin fragmentación
Dejar el teléfono lejos mientras se realiza una tarea, reservar horarios para consultar el correo y agrupar los trámites administrativos en un mismo bloque son medidas que ayudan a reducir la fragmentación de la atención. Cuando no se recuerda un nombre conocido, intentar evocarlo antes de buscarlo en la pantalla también constituye un ejercicio. Para Sara Mednick, profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine, ese esfuerzo activa el hipocampo y la corteza prefrontal.
Descanso y movimiento
El sueño ocupa un lugar central en el cuidado de la memoria. Durante el descanso nocturno, el cerebro organiza lo aprendido a lo largo del día. Los especialistas recomiendan dormir entre siete y eight horas, aunque Mednick aclaró que una siesta de alrededor de 30 minutos puede complementar el sueño nocturno y contribuir a fijar la información. La actividad física también aporta beneficios: el ejercicio incrementa el oxígeno y los nutrientes que llegan al tejido cerebral y favorece la producción de proteínas vinculadas con la comunicación neuronal.
- Reservar horarios fijos para revisar mensajes y correo electrónico.
- Intentar recordar un dato antes de buscarlo en el teléfono.
- Dormir entre siete y ocho horas por noche.
- Caminar a ritmo sostenido, unos 40 minutos, tres veces por semana.
- Incorporar cereales integrales, vegetales de hoja y pescados grasos, siguiendo el patrón MIND.
- Mantener conversaciones frecuentes y aprender una habilidad nueva, como un instrumento o un idioma.
Compartir encuentros y adquirir un conocimiento nuevo completan el cuadro. Una conversación exige escuchar, interpretar y recuperar experiencias; tocar un instrumento o estudiar un idioma obliga a sostener la atención y a poner en juego la memoria de manera sostenida. En desarrollo.
