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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Suplementos de longevidad: la distancia entre lo que prometen y lo que la ciencia realmente probó

Productos con precursores de NAD+, selenio, vitamina D y omega-3 modifican valores en sangre, pero los ensayos clínicos en miles de personas no avalan que extiendan la vida. Especialistas insisten en medir antes de suplementar y recuerdan que la evidencia más sólida sigue pasando por la alimentación, el movimiento y el descanso.

Por Iván LedesmaÚltimo momento · · hace 1 h
Suplementos de longevidad: la distancia entre lo que prometen y lo que la ciencia realmente probó

El mercado de suplementos que prometen más años de vida creció al calor de investigaciones básicas sobre el NAD+, una coenzima clave para el metabolismo energético y la reparación del ADN. Sus precursores, como el NMN y la nicotinamida ribósido, se comercializan como una inversión en longevidad. Sin embargo, según repasaron especialistas consultados por este medio, los ensayos en humanos confirman que elevan los niveles en sangre, pero todavía no hay evidencia clínica suficiente de que eso se traduzca en menos enfermedades o más años de vida.

El salto que el marketing todavía no puede probar

La ciencia médica trabaja en tres escalones: lo que ocurre dentro de una célula, lo que se observa en animales y lo que demuestran los ensayos clínicos en miles de personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya en los primeros dos y se presenta como si hubiera pasado el tercero, confirmaron a este medio investigadores en nutrición y geriatría.

Los estudios con NAD+ y sus precursores son una muestra. En cultivos celulares y modelos animales, aumentar su disponibilidad mejoró ciertos parámetros metabólicos. Pero el salto a la clínica es otra cosa: que suba un valor en un análisis de laboratorio no equivale a vivir más.

Vitaminas y minerales bajo la lupa de grandes ensayos

La misma lógica se repite con nutrientes clásicos. El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, mostró que el selenio no previno el cáncer de próstata. Además, quienes recibieron vitamina E presentaron mayor riesgo de desarrollarlo. El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer o los eventos cardiovasculares en adultos sin déficit previo, según Defensa Civil de la evidencia científica revisada.

Eso no significa que estos compuestos sean inútiles. Cuando existe una carencia real, corregirla tiene impacto concreto. La diferencia, según los especialistas, está en medir primero y suplementar después si hay un déficit comprobado.

  • Actividad física regular, con inclusión de ejercicios de fuerza.
  • Alimentación equilibrada, con proteínas suficientes.
  • Buen descanso y sueño reparador.
  • No fumar.
  • Vínculos sociales activos.

En el cierre de cada consulta médica, la recomendación fue la misma: lo que muestra evidencia sólida para vivir más y mejor no viene en cápsulas, según repasaron los estudios revisados por este medio.

en desarrollo · última actualización 14:32

IL
Iván LedesmaÚltimo momento

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