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Martes, 13 de octubre de 2026
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"The Gentlemen" vuelve con todo: Eddie Horniman ya no es el mismo y la serie lo sabe

La segunda temporada de la creación de Guy Ritchie sube la apuesta, suma mafia italiana y muestra cómo el duque se va comiendo el negocio (y a sí mismo) en el camino.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 33 d
"The Gentlemen" vuelve con todo: Eddie Horniman ya no es el mismo y la serie lo sabe

Lo confieso antes de empezar: cuando vi el primer episodio de la primera temporada de "The Gentlemen" no esperaba volver a encontrarme con Eddie Horniman tres años después, ya duque hecho y derecho, metido hasta las manos en el narcotráfico y, sobre todo, bastante más roto de lo que llegó a ser. Por eso me terminó ganando esta segunda entrega, que Netflix acaba de estrenar y que tiene esa cosa que tienen las buenas continuaciones: la sensación de que los personajes por fin se animan a ser lo que siempre fueron. Lo que pasa es que a veces eso duele, y mucho.

Tres meses antes del campo embarrado

La nueva temporada arranca con una elipsis hacia atrás: nos ubica tres meses antes de ese Eddie malherido que aparece arrastrándose por un barrial en el cierre de la primera entrega. Theo James vuelve a ponerse el traje de aristócrata, pero el que vemos acá ya no es el o que heredó una mansión por casualidad y se tropezó con un imperio de cannabis casi sin darse cuenta. Este quiere más. Este quiere expandir el negocio fuera del Reino Unido, recuperar tierras alrededor de la finca y, sobre todo, dejar de tener al patriarca Bobby Glass (Daniel Ings) diciéndole cómo manejar lo que él considera que es su propio juego.

Y acá aparece uno de los grandes hallazgos de estos ocho episodios: la relación entre Eddie y Susie Glass, interpretada por Kaya Scodelario, deja de ser una alianza táctica para volverse algo más desordenado, más humano y, al mismo tiempo, más incómodo. Los dos quieren lo mismo (crecer, independizarse de Bobby, tomar las riendas), pero también se quieren entre ellos, y eso, en este universo, es casi un problema operativo.

Mafia italiana, política y cannabis legal

El otro gran movimiento de la temporada es la irrupción del crimen europeo. La llegada de Marco Moretti, un capo mafioso italiano al que le pone cuerpo y mirada Sergio Castellitto, y de su ladero Cico Maldini, interpretado por Michele Morrone, le da a la serie una vuelta de tuerca que le hacía falta. Ya no se trata solamente de la pelea de gallos entre los Glass y los Stubbs: ahora hay acuerdos cruzados, traiciones con acento y, sobre todo, un recordatorio de que en el negocio de la yerba (legal o no) nadie se salva solo.

A eso se le suma la decisión de Eddie de meterse de lleno en el cannabis legal y en el juego político, algo que la serie aprovecha para mostrar lo rápido que se cruza la línea entre ser un empresario con causas nobles y ser un tipo que negocia con gente a la que en cualquier otro contexto mandaría a detener. Como dice un personaje cerca del final de la temporada, en una línea que me quedó rebotando en la cabeza: "El problema del poder no es conseguirlo, es que después no sabés soltarlo".

Ritchie firma una temporada más oscura (y mejor)

  • La violencia estilizada que ya era marca registrada, pero ahora al servicio de algo más dramático.
  • El humor negro, intacto, pero con menos golpes de efecto y más silencios incómodos.
  • El espectáculo visual de las fincas y los autos, contrastado con escenas cada vez más sórdidas.
  • Una banda sonora que entiende que a esta altura el personaje necesita rugir, no sonar elegante.
  • Una galería de secundarios que crecen: Bobby Glass, Susie y los nuevos Moretti y Maldini.

En definitiva, "The Gentlemen" temporada dos no es solamente "más de lo mismo", como suelen ser muchas continuaciones: es una serie que se anima a mostrar a su protagonista dejando de ser simpático para empezar a ser peligroso, y que lo hace sin perder del todo el humor que la hacía disfrutable. Eddie Horniman aprende en estos ocho episodios que los buenos modales se leen como debilidad cuando secodeal con gente que no tiene modales, y que cada paso que da hacia adelante le come un pedazo del tipo que era antes.

Salí de la última tanda de capítulos con una frase que me dijo una señora en la escalera del cine (perdón, de la sala de prensa), mientras se acomodaba los anteojos y buscaba la llave del auto: "Pobre muchacho, le fue mejor en la primera que en esta". No sé si estoy del todo de acuerdo, pero la entiendo: a veces preferimos a los protagonistas cuando todavía no saben en qué se están metiendo. A esta altura del partido, Eddie ya sabe. Y nosotros también.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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